Modo Pedro Infante

Ocupaciones impropias

Jhonny Brea
Foto Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Viernes 24 de agosto, 2018

Les juro que no es mentira y sé que me van a entender. Me siento como Pedro Infante: a punto de cantar Necesito dinero, pero no a Sara Montiel, ni a La Xtabay, sino porque apenas acabo de liquidar los útiles de mis rapaces para la escuela. Entre libros, zapatos, uniformes e instrumental, se llevaron alrededor de 12 mil pesos entre los dos.

Esta vez sí, hasta La Xtabay se ha portado solidaria. Con todo y que entre los dos estamos pagando, no deja de ser una hazaña. Si como padre de familia uno pudiera hacer deducibles los útiles escolares, otro gallo nos cantaría. Pero con eso de que el SAT hace todo para no dar una devolución y uno tiene que trabajar en vez de estar perdiendo el tiempo en trámites, seguimos aguantando.

No sé ustedes, pero eso de que a mayor oferta bajan los precios, no es muy cierto. Ahora la Profeco tiene que organizar una feria de útiles y le indica a uno que recorra varios lugares comparando precios, pero como bien sabemos, lo que no se va en suspiros se va en gasolina.

Pensar que cuando cursé mi primaria todo se resolvía con una ida al centro. Ibas con tu lista de libros a La Literaria y cuando salías de ahí tenías la sensación de haber tenido un entrenamiento brutal de futbol americano, por todos los pisotones y empujones que te llevabas mientras te tocaba el turno. Después, nada más cruzabas la 60 y en ABC tenían todos los tamaños de libretas Scribe: cuadros chicos, grandes, rayados, con margen, forma italiana, francesa o profesional, etcétera, además de los paquetes de forros para libros de la SEP, según el grado, lápices de colores Blanca Nieves (uno era rico si usaba Prismacolor, que venían hasta en estuche de terciopelo), y no te andaban pidiendo que dos paquetes de hojas en blanco, de colores, papel crepé, conitos… bueno, en esos tiempos ni agua purificada había.

Eso sí: se regresaba a casa magullado, pero con todo lo que le habían pedido. Lo demás, era preparar la mochila que terminaba pesando 10 kilos. Con eso y un cuaderno Polito con las tablas de multiplicar atrás, y que era la pieza más cuidada de todos los útiles, estaba uno listo para la escuela y sicológicamente preparado para enfrentar a la maestra Munra.

Hoy, de inicio le piden a uno las Norma, cosidas, y ya con eso la cartera empieza a sudar frío. Y en serio, no entiendo por qué si las han convertido en básicas, son tan caras a comparación de otras. Está bien que hay que cuidarlas, pero a fin de cuentas son para las tareas; no son documentos que tienen que subirse a una plataforma de Transparencia y enviar acuse al INAIP.

De lo que estoy convencido es que tengo que agradecer la iniciativa que tienen algunas papelerías en las que desde julio puede uno empezar a abonar su lista, la entrega en cuanto salen los engendros y va uno pagando poco a poco. Unos días antes de que entren a clases, los paquetes están listos, los libros y libretas forrados con papel contac. Y eso bien, no que a mí, como buen macho omega grasa en pecho, espalda peluda, nalga de laja, abdomen de lavadora y bebedor de cerveza light, ni con tutorial de Youtube me salen sin burbujas.

En fin, aunque sea en abonos, ahora toca liquidar y esperar a ver cómo se repone la cartera. Ya hasta pedimos que se le quiten tres meses al calendario para que AMLO ya esté en la Presidencia y cumpla con bajarle el precio a la gasolina. Si de verdad va a hacerlo, hasta vale la pena dejar de comer pib, ¿no creen?

Macho omega que se respeta

Siguen desatadas las lluvias. Ya me acostumbré a lavar por las noches y lo que es ropa gruesa lo dejo tendido bajo el tinglado de mi patio, así la ropa más ligera se seca en la madrugada y antes de salir a la chamba por la mañana ya la bajé.

jhonnybrea@lajornadamaya.mx