'The Balad of Buster Scruggs' o las enseñanzas del azar

De principio a film

Rodrigo González
Foto: Facebook @balladofbuster
La Jornada Maya

Lunes 3 de noviembre, 2018

Joel e Ethan Coen han usado en otras ocasiones el viejo oeste como marco para su narrativa cinematográfica. No Country for Old Men y True Grit son claros ejemplos de ello. En ambas cintas, los Coen logran entregar magníficas piezas que, como en la mayoría de su obra, exponen la naturaleza humana en contextos que explotan la desolación física y geográfica, una desolación sin ley, carente de guías morales y en ocasiones de sentido.

Para esta nueva entrega, The Ballad of Buster Scruggs, los Coen van de la mano de la plataforma Netflix, el nuevo rey de la colina en el universo de la producción de contenidos audiovisuales y nos regalan esta compilación de viñetas que tienen lugar en el oeste norteamericano durante la cruda etapa de la colonización. No queda muy claro si estas viñetas en realidad fueron escritas para formar una sola cinta, o como se rumoró en algún momento, eran parte de un proyecto que sería una mini serie de seis episodios con el mismo título pero, lo que sí es evidente, es que de nuevo la maestría de este par logra pasarnos la factura de las poco más de dos horas que les toma recetarnos este deleite visual.

A lo largo de seis historias aparentemente sin ninguna conexión, nos topamos con personajes atrapados en un ambiente hostil, lejano y en constante lucha. Un escenario donde la simplificación, el pragmatismo de la condición humana y la supervivencia son regla y último fin, pero donde el ingrediente principal es el azar y el absurdo. Es este azar y este absurdo, el que los Coen utilizan para decirnos que el universo es un fantástico lugar sin sentido, que de ninguna manera favorece al bueno o al noble y que esa falacia que llamamos justicia divina es solo un fútil deseo por aminorar la crueldad que viene con reconocer que el final es el mismo para todos.

No sin críticas (por mostrar a los indios vestidos con el típico cliché de salvajes, por ejemplo) la película ha recogido toda clase de elogios y no es para menos. La primera historia que da título a toda la cinta se aprovecha del género musical y del humor negro para hablarnos acerca de la inevitabilidad de la muerte. Después, en Near Algodones, James Franco con una estupenda actuación nos empuja a pozo sin fondo de mala suerte que se antoja profundamente cómico. En Meal Ticket, Liam Neeson y Harry Melling nos entregan una de las piezas más profundas con una reflexión sobre la codependencia y la liberación. Luego, en All Gold Canyons, Tom Waits nos lleva a un viaje acidísimo sobre la soledad, la ambición y naturaleza de la codicia. Después Zoe Kazan y Bill Heck protagonizan en The Gal Who Got Rattled, una de las más lindas y trágicas historias de amor que se hayan contado en el viejo oeste. Finalmente, en The Mortal Remains, un fantástico cast liderado por Jonjo O´Neill nos pone el acento con una excelente pieza acerca de la naturaleza humana, los ejes morales, la igualdad ante la muerte y lo inútil de nuestras ambiciones.

Y es quizá esto último lo que logra que la cinta de los Coen funcione como un reloj. Cada una de las piezas que lo forman están diseñas para ser una parte de la historia de nosotros mismos. Identificados en el absurdo y en el azar, pero sin ser directamente afectados por ello, terminamos por vislumbrar que quizá nosotros también estamos en un lugar desolado, expuestos, sin ningún beneficio y sin ninguna condición que nos haga especiales, diferentes o mejores que el otro. Que todos vamos en esta caravana a tratar de conquistar y domar un futuro que deseamos fervientemente pero del cual, desconocemos casi todo.

Mérida, Yucatán
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