Tres mujeres, tres lapsus

Víctimas de un error propio magnificado

Felipe Escalante Tió
Foto: Notimex
La Jornada Maya

Jueves 7 de febrero, 2019

El escrutinio de los medios ha hecho que esta semana resulte difícil para Michelle Fridman Hirsch, secretaria de Fomento Turístico de Yucatán; la diputada local panista Kathia Bolio Pinelo, y Beatriz Gutiérrez Müller, en su carácter de figuras políticas. Las tres víctimas de un error propio magnificado en el ambiente de división que priva en todo el país, pero también por el mal manejo de la situación.

El caso de doña Beatriz es significativo por tratarse de la esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador. Parte de la campaña electoral fue afirmar que con ella, México por fin tendría una primera dama con doctorado, lo cual no deja de ser por lo menos irrespetuoso para todas las consortes presidenciales previas que también cumplieron una función dentro de los respectivos regímenes.

Lo único que hizo la señora Gutiérrez fue caer en un lapsus linguae al cual todos estamos expuestos. Llamar Mamado Nervo al poeta nayarita cuyo nombre verdadero era Juan Crisóstimo Ruiz de Nervo y Ordaz, es hasta un recurso nemotécnico para quienes en algún momento llevamos clases de historia de la literatura hispanoamericana. Igual hemos llamado “tuércele el cuello al ganso” a la célebre composición del modernista Enrique González Martínez, o hasta hemos dicho que Homero Simpson es el autor de La Iliada y La Odisea.

¿Qué tan difícil resultaba reconocer que se había tenido un episodio de este tipo, en lugar de decir que el audio de la entrevista estaba posiblemente alterado? ¿Tanto autocontrol se le exige de sus expresiones? Los mexicanos hemos reído, creado memes, hasta circula una parodia del poema En paz, como si fuera de la autoría de un fisicoculturista retirado. El humor ha sido la válvula para canalizar la agresividad que campea hacia expresiones más amigables, aunque como bien comentaba Samuel Schmidt: en el ambiente político, el chiste es la expresión de la no colaboración.

La diputada local la tiene más difícil. Mientras el gobernador inauguraba el Festival de la Veda del mero, ella disfrutaba de una sesión de pesca deportiva de la que presumió a través de sus redes sociales la captura de un pulpo; especie cuya captura está prohibida desde el pasado 14 de diciembre.

La explicación que la propia Bolio Pinelo ofreció a través de un comunicado deja mucho qué desear. Si como menciona, su familia tiene la afición a la pesca, es muy dudoso que desconozca los períodos de veda. Quienes realizamos esa actividad esporádicamente recibimos la asesoría de los pescadores ribereños contratados ex profeso y que incluso llegan a soltar al octópodo antes de subirlo a la embarcación, pues se exponen a una revisión minuciosa si en la capitanía de puerto se detecta que hay manchas de tinta dentro de las lanchas.

El rechazo habitual al Poder Legislativo ha creado el ambiente en al cual, más que una explicación o una disculpa, se desea que la diputada termine pagando de su peculio la multa correspondiente.

Borrar Progreso

En cuanto a la titular de la Sefotur, su expresión de que sería más fácil borrar del mapa a Progreso y volverlo a construir, que en realidad se refería a la infraestructura del puerto, cayó con la violencia de una bomba atómica en un sector de la sociedad yucateca caracterizado por lo xenófobo y lo misógino, y que quiere ver en lo dicho un agravio a Progreso y exige la declaratoria de persona non grata para Fridman Hirsch.

La respuesta ha sido también afirmar que Progreso, en lo económico, se sustenta mucho más en la pesca que en el turismo. Tal pareciera que el espíritu del egoísmo ciega a los defensores del puerto y les imposibilita ver la necesidad de diversificar la oferta, que a fin de cuentas las cifras de captura de especies de escama, y otras como el pepino de mar, debieran ser una alerta de la presión que hay sobre este recurso.

La funcionaria soltó una frase que le vino a la mente, también sin meditarla mucho. Esperamos pronto pueda presentar para todos un plan turístico integral para el estado y cómo está inserto ahí Progreso. A fin de cuentas, la estrategia que resultó premiada en la recientemente concluida Fitur es desconocida en el espacio local. Habrá que discutir los medios requeridos y plazos de ejecución, así como la capacidad de carga de la infraestructura del estado.

Pero también las palabras de Michelle Fridman debieran hacernos pensar qué tanto somos nosotros mismos los que ahuyentamos al turismo. Basta leer cuántas veces los buzos encabezados por Sergio Grosjean han tenido que limpiar un mismo cenote, o la falta de protección a las trincheras, en el mismo municipio de Progreso; no creo que haya visitante que desee ir a ver bolsas de plástico y pañales desechables entre los mangles de El Corchito, o que tolere la vista de la entrada a Yucalpetén. En fin, para borrar a Progreso del mapa, los yucatecos nos bastamos a nosotros mismos.

felipe@lajornadamaya.mx