La ciencia es un derecho humano: Diana Citlali Ávila

Aprender de científicos y divulgadores es fundamental para el desarrollo de cualquier país, afirma

Katia Rejón
Foto: Marco Polo Pérez Gazca
La Jornada Maya

Diana Citlali Ávila Padilla tiene 21 años y estudia la carrera de Matemáticas Aplicadas en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) donde es becaria. Es medallista olímpica de física, matemáticas, astronomía, química. Fue elegida entre más de 2 mil jóvenes de siete países para cursar una estancia en Harvard en el 2018. Además, tiene el Premio Nacional Luis Estrada Martínez que otorga la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica a la divulgación científica realizada por jóvenes.

¿Cómo comenzaste a interesarte en la ciencia?

La búsqueda de mi vocación es algo fundamental en mi vida. Antes de querer ser científica, quería encontrar mi vocación. Desde niña me gustaron las matemáticas, desafortunadamente nunca las vi como ahora. Estaba muy limitada a los planes de estudio de la escuela en Educación Básica, no sabía que eran el lenguaje de la ciencia.

Después encuentro que me llena mucho las posibles soluciones a preguntas que tengo sobre cómo funciona la naturaleza, y cómo puede ser un fenómeno y no otro. Esta oportunidad de saber las respuestas que dan la ciencia, las pude conocer de primera mano con investigadores a través de diversos programas. Mi encuentro con la ciencia fue muy influenciado como el programa de Formación Temprana de Científicos del SIIES [Secretaría de Investigación, Innovación y Educación Superior]. El contacto con investigadores e investigadoras sobre cómo funcionaban las leyes de la física hizo que me gustara la ciencia.

¿Qué experiencias o momentos claves has tenido en tu formación?

Cuando intento pensar en esos momentos, en puntos de inflexión que me guiaron, no encuentro momentos sino personas. Que por tener la humildad y la calidez humana de compartir el conocimiento, a pesar de que yo era muy joven, me di cuenta que el conocimiento debe ser compartido, y como científico más. Benjamín Sánchez Lengeling, quien fue mi tutor este verano en Harvard, es una persona comprometida con que el conocimiento se transmita. Otra persona es el doctor Guillermo Cordourier Maruri de la Universidad Politécnica de Yucatán, que cuando lo veía trabajar en una investigación o experimento, me di cuenta de que un científico debe perseverar aunque las cosas no le salgan. Y la doctora Silvia Fernández Sabido que ahora está en el CIMAT, una de las primeras mujeres científicas que conocí y me compartió no solo el mundo de la ciencia sino cómo es el ambiente de la academia.

¿Qué tan importante es la divulgación científica para la sociedad?

La ciencia es un derecho humano. Tengo la convicción de que tanto el conocimiento, su búsqueda y generación son derechos humanos. A lo largo de la humanidad se han desarrollado formas de pensar, métodos, puntos de vista, y éstos nos pertenecen como seres humanos. La divulgación es un derecho, en la ciencia lo que necesitamos es compartir. Actualmente la gente escucha la palabra “ciencia” y no sabe qué es. Lo vemos como una práctica de laboratorio, o experimentos. Conocerla de primera mano de científicos y divulgadores es fundamental para el desarrollo de cualquier país. No tenemos la cultura de luchar por la ciencia y el conocimiento como un derecho. En lo personal, la ciencia era algo distinto a lo que me imaginaba, si no fuera por la divulgación científica no sabría qué es la ciencia. Y no hubiera decidido ser científica.

La ciencia no es sólo desarrollo e innovación tecnológica, sí es verdad que la impulsa pero hay algo más profundo: está en nosotros como humanidad. Tanto a la población, como a los divulgadores y científicos nos hace falta, es egoísta no querer compartirlo.

¿Por qué decidiste salir de Yucatán para estudiar tu carrera? ¿Crees que la ciencia también está centralizada?

Sí, estamos en un país centralizado. Es una estructura que funciona en otros países donde el territorio es más pequeño; en nuestro caso no. La centralización quizá no sea la mejor opción pero es un hecho que aquí [Ciudad de México] hay un número mayor de oportunidades de oferta académica. Ninguna de las carreras que me llamaba la atención estaba en Yucatán. Matemáticas aplicadas no está, y menos con el enfoque científico que vemos aquí, con filosofía y computación.

¿Cuando estabas en Yucatán recibiste apoyo?

Sí he recibido apoyo de instituciones públicas de Yucatán. Hubo iniciativa privada que me ayudó para ir a Harvard. Estoy agradecida por eso, pero todavía hace falta que tengamos más oportunidades, más yucatecos, y programas institucionales más sólidos. Ya está el de Formación Temprana de Científicos, ahora necesitamos que llegue a más personas y este totalmente consolidado con este nuevo gobierno.

¿Ya sabes cuál será tu especialidad o a qué te quieres dedicar?

Ahora estoy muy enfocada en mi carrera de matemáticas. Soy becaria, entonces tengo más responsabilidades. Sobre la especialidad, sí me encantaría tener una y tengo algunas candidatas para líneas de investigación pero todavía no estoy segura. Seguro cuando haga mi tesis de licenciatura será ése el tema.