Los cambios en el estado y país

La resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

Jueves 14 de marzo, 2019

Cumplidos los cien días de gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, hay un cambio de rumbo, de motivaciones y de maneras de ejercer el poder público y de hacer política desde el gobierno, lo cual desemboca en la unión entre gobernante y gobernados, reflejado en el apoyo mayoritario a la gestión lopezobradorista.

Los gobiernos mexicanos, con escasas excepciones, se han caracterizado por el ejercicio de un presidencialismo imperial alejado de las mayorías, lo cual se acentuó con los gobiernos neoliberales del PRI y PAN que transformaron a la democracia en una verdadera oligarquía, marcada por el saqueo de los recursos nacionales y el entreguismo económico y político al extranjero.

La cercanía de AMLO con las mayorías es evidente, y el apoyo de ocho de cada 10 mexicanos a su gestión refleja la simbiosis entre gobernantes y gobernados que sustenta las democracias.

El saldo actual del gobierno podría resumirse en una palabra: esperanza, la cual se había perdido por la rapacidad y la arrogancia imprudente de las cúpulas de todos los partidos políticos que se negaron y, todavía se niegan, a cambiar.

Es significativo que el hombre más rico de México, Carlos Slim, por encima de sus diferencias con el gobierno de AMLO debido a lass inversiones en el cancelado NAICM y los ductos de gas para la CFE, por citar dos ejemplos, al salir del informe de los cien días del gobierno morenista, manifestó su confianza en el proyecto económico de López Obrador y la posibilidad real de alcanzar un crecimiento superior el 4 por ciento.

Carlos Slim apuntó que ha bajado la inflación, que hay un manejo austero y sobrio del gobierno y que se están sentando las bases para detonar el crecimiento económico, en gran medida, con el impulso a la inversión pública junto con la privada. Expresó que nuestro país ha crecido el 1.9 por ciento, muy por debajo del promedio de crecimiento de 1933 a 1982, que fue del 6.2 por ciento. Además, minimizó las acciones de las calificadoras.

La lucha contra la corrupción y la impunidad, el fin del presidencialismo imperial, las políticas sociales y económicas enfocadas al bienestar de las mayorías, la búsqueda honesta del establecimiento de un auténtico estado de derecho y el rescate de las instituciones, constituyen una transformación genuina de México.

Nuestro país ya cambió. Los únicos que no cambian son los integrantes de la oposición que siguen apostando a los ataques viscerales, la mentira y crítica falaz, al odio y a la acción para que le vaya mal a López Obrador, sin advertir que eso significa que le vaya mal a México. Lo peor es que con eso se alejan cada vez más de las mayorías y de la posibilidad de ser una oposición útil, necesaria para el fortalecimiento democrático. No se puede cambiar haciendo lo mismo.

Es penoso que la dirigencia nacional del PRI siga en manos de los mismos que lo llevaron a la debacle. Mientras el ex presidente Carlos Salinas siga moviendo los hilos del PRI, no hay cambio posible. Eso explica que hayan nombrado al ex presidente Enrique Peña Nieto como nuevo integrante del Consejo Político Nacional, junto con sus ex colaboradores René Juárez y Miguel Ángel Osorio Chong.

La derecha conservadora con sus partidos políticos igualmente cupulares, atrincherada y disfrazada en organismos de la sociedad civil apuestan a lo mismo, sin respetar ni aceptar la realidad de este México que ha cambiado y ya no les cree. Pena ajena las marchas anti AMLO convocadas en 20 ciudades del país con una asistencia raquítica que refleja su posicionamiento e influencia reales, por encima de despliegues mediáticos y del ruido de sus bots y trols. La mentira ya no es útil. La peor ceguera es la de quien se niega a ver.

La violencia y la inseguridad de Quintana Roo son problemas complejos y multifactoriales que no pueden solucionarse de manera mediática, ni mediante la simulación y las medias verdades. Lo que está en riesgo es demasiado: no sólo es recuperar la tranquilidad de los habitantes de los municipios turísticos del norte de la entidad, sino el riesgo de matar a la gallina de los huevos de oro en que se ha convertido la actividad turística para todo el estado.

La economía de Quintana Roo depende del turismo; la diversificación económica nunca ha sido asumida como materia importante y fundamental para el fortalecimiento quintanarroense. Las bellezas naturales son un imán para el turismo y las inversiones que implica; el brillo del crecimiento explosivo con una imparable generación de empleos deslumbra a cualquiera.

Pocos se ocuparon de analizar los problemas que vienen aparejados con el crecimiento desmedido muy por encima del desarrollo que es el bienestar humano. Muchos empleos, pocos bien remunerados. La heterogeneidad de la población es un fenómeno natural en el crecimiento demográfico explosivo, pero no se adoptaron políticas públicas que aprovecharan ese factor como una riqueza y no como elemento de disociación y de falta de identidad. El hacinamiento social, cinturones de miseria y regiones precaristas están en los paraísos turísticos y nos golpean a la cara como caldo de cultivo y alimento de la violencia y la inseguridad. Ahora hay que enfrentar la realidad con honestidad, sin visiones partidistas ni empecinamientos, sin menospreciar la verdadera política que también implica escuchar y negociar.

La falta de esta capacidad dificulta todo. Un ejemplo el despido de gente con varios años de servicio en la Fiscalía General del Estado. El fiscal Óscar Montes de Oca, con muy poco tiempo en la entidad, tendría que caminar casi de la mano con el secretario de Gobierno, Francisco López Mena. Otro ejemplo de falta de tino político es el bloqueo de los ejidatarios de Pucté a la proyectada fosa común que la FGE quería establecer en esa población de Othón O. Blanco.

En fin son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño estado.

¡Hasta la próxima!

profenor1960@hotmail.com