¿Libros infantiles con imágenes o sólo texto?

La lectura siempre será considerada como la mejor actividad de abstracción

Óscar Muñoz
La Jornada Maya

Viernes 15 de marzo, 2019

Para que los niños pongan en operación su capacidad de abstracción, será importante y necesario que realicen las actividades que les conduzca a ello con toda su concentración y capacidad intelectual. Por ejemplo, si se les pone a dibujar pero siguiendo un modelo, su capacidad de abstracción será utilizada en la menor proporción. En cambio, si se les hace dibujar a partir de los recuerdos o la imaginación, usarán con mayor proporción esa de misma capacidad abstracción. Tampoco es igual que los niños coloreen una figura a que pinten un objeto. Si la actividad sólo exige llenar de color una silueta, es tan sólo una habilidad motora fina, pero si el propósito es pintar, la abstracción aparece.

En el campo de la literatura y la lectura sucede algo similar. Algunos estudiosos del tema consideran que la capacidad de abstracción al escuchar una narración implica elaborar imágenes. Esto es cierto y totalmente comprobable. Los que escuchan reconstruyen la historia que se les cuenta, es decir, relaboran imaginariamente el relato, cada uno de manera distinta. Aunque cuando se trata no de contar oralmente una historia o leerles en voz alta un cuento, sino de invitar a los niños a leer por sí mismos un relato con imágenes, algunos estudiosos del asunto consideran que las ilustraciones del libro les son impuestas sin dar oportunidad de imaginar, lo que reduciría la proporción de uso de la abstracción.

Otros aseguramos que no está tan mal ofrecer a los niños libros ilustrados. Al principio, cuando los niños acaban de aprender a leer, habrá que ser más considerados con las imágenes, ya que es el lenguaje que más conocen, que más dominan (ellos dibujan y pintan) y que más disfrutan. Después, conforme vayan creciendo, no sólo de tamaño sino en su actividad lectora y comiencen a desarrollar sus gustos literarios, seguramente los libros que lean podrán tener menos ilustraciones; tal vez sean mejor las viñetas. Y ya en la adolescencia, los mejores libros serán aquellos que tengan sólo texto o, por lo menos, alguna que otra imagen que les sirva para tomar un descanso o les detenga para reflexionar sobre lo que hasta ese momento hayan leído.

Desarrollo de la abstracción

Otro aspecto del tema que vale la pena destacar está representado por los beneficios que ofrecen las actividades implicadas en la narración oral: no sólo provocan la elaboración de imágenes; también permiten la abstracción lingüística. Es decir, lo escuchado son oraciones, frases, palabras que tienen significados, significaciones e intenciones. En cambio, la lectura de relatos escritos favorece, además de la abstracción lingüística, el ejercicio de la capacidad de abstracción en su mayor proporción. No es igual escuchar que leer. Leer implica una doble traducción: primero del lenguaje escrito al oral y del oral al pensamiento. De aquí la importancia de promover la lectura de tal forma que sea reducida a una sola traducción: del texto directo al pensamiento.

Por lo anterior, la lectura siempre será considerada como la mejor actividad de abstracción, sin menosprecio alguno por la narración oral, que también ofrece beneficios para los procesos de abstracción. Un individuo que ejercite más su capacidad de abstracción será una persona que tenga mejores posibilidades de solucionar problemáticas en la vida, con imaginación. Resolver problemas no sólo es asunto matemático, exige capacidad creativa, y la lectura lo favorece. Eso sí, cada quien construye su propio proceso creativo a partir de su propia capacidad de abstracción.

De regreso a la pregunta inicial: ¿son mejores los libros para niños con textos ilustrados o sólo con textos? Sólo queda por señalar la responsabilidad del sector público, particularmente las secretarías de Educación y de Cultura (federal y estatales), y privado, específicamente las editoriales y de gestión cultural y artística, para promover la edición de libros para niños con y sin ilustraciones, según la edad y los intereses infantiles. Finalmente, de lo que se trata es de contar con libros interesantes y placenteros que permitan el mejor desarrollo de la capacidad de abstracción.

oscarmunozglez@gmail.com