"Todo en la vida tiene rasgos autobiográficos": Claudia Sainte-Luce

La creadora se presentó en días pasados en el 'Encuentro Cinematográfico' de la Filey

Katia Rejón
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 27 de marzo, 2019

Claudia Sainte-Luce es una de las directoras mexicanas de las que más se habla actualmente por su propuesta cinematográfica. Su ópera prima, Los insólitos peces gato (2013), se presentó en varios festivales y espacios, como La 68 en Mérida, y ganó cinco premios nacionales e internacionales. También estuvo nominada para Mejor Dirección de los Premios Ariel.

Esta semana Claudia estuvo en Mérida, invitada por el Encuentro Cinematográfico, para presentar su película La caja vacía (2016) en la que además de dirigir, también participa, con el papel de Jazmín, y por la cual fue nominada al Premio Ariel en el 2017 como Mejor Actriz.

¿Qué tanto hay de autobiográfico en tus películas 'Los insólitos peces gato' y 'La caja vacía'?
Todo en la vida tiene rasgos autobiográficos. A veces los maquillas más, a veces estás más expuesto, pero siempre hay algo de ti.

¿Qué historias te interesa contar?
No me planteo mucho qué tema quiero contar. Depende de lo que uno vive en el momento y eso sale a través de los personajes. No sabes qué traes; el miedo, ansiedad; empiezas a escribir un cachito del personaje y sale algo que te mueve en ese momento. Creo más en la escritura de lanzarte sin tener el discurso de "voy a hacer esto". Me dejo llevar por los personajes, qué les enoja, qué les da miedo y así se va hilando la trama.

La película de 'Los insólitos peces gato', por ejemplo, ¿cómo se dio?
Primero escribí el personaje de la madre. Alguien que sabe que puede morirse en cualquier momento por tener sida en un momento en el que no había retrovirales como [sí los hay] hoy en día. ¿Cómo afrontas la vida? Empecé a escribirla y fueron surgiendo las demás historias.

Para La caja vacía escribí el personaje de esta chica [Jazmín] que ha dejado de llevarse con su padre y recibe una llamada en el hospital; entonces le caen las responsabilidades a las que uno no puede dar la espalda. Ese es el hecho que va desencadenando todo lo demás.

¿Cómo fue la distribución de la película?
En mi primera película yo no sabía el camino de la exhibición, que es todo un rollo. A veces una sólo quiere hacer una pieza, pero viene todo un negocio horrible que es la exhibición. Tienes a dos cadenas de cine grandes a las que no les interesa el cine mexicano, tienes distribuidores que ven de dónde rascan y no te dan nada. Te das cuenta de esas cosas y dices, bueno. La han visto en Filmin Latino, en la televisión, Aeroméxico y festivales. Yo trato de desafanarme para que no me dé coraje.

Pero la película tuvo una buena recepción ¿no?
Pues quién sabe. No sé cómo medirlo. No sé si la buena recepción es que la compren, que vayan al cine, que gane premios. Yo no sabía de ese mundo. El filme empezó a ir a lados, pero me deslindé porque es difícil ir a un festival. Tienes que exponerte, pueden preguntarte lo que quieran y duele si estás hablando algo de ti, sea poco o muy personal. Siempre es una exposición.

Estuvo en cartelera en 60 salas. Eso es poquito para una película, las taquilleras están en dos mil. De los números no tengo ni idea. Si se vendió, no supe. Lo más honesto que te puedo decir es que en el Facebook que creó la distribuidora me llegaban cartas muy lindas. Ahí puedo medir si a alguien le toqué algo y conectamos, por alguien que se tomó el tiempo de escribirme.

Cuando haces una película, ¿qué esperas que pase?
Sacar mis demonios y no esperar nada.

Y, ¿cómo ves ahora el panorama del cine mexicano, cuando hay directores ganando premios en Hollywood?
Sigue igual ¿no? No veo que haya cambiado mucho. Estos fondos del Instituto Mexicano de Cinematografía te dan la posibilidad de hacer películas y pasa que uno las hace y trata de respetar la voz propia, pero al final los exhibidores dicen "qué hueva, voy a traer a Marvel o Me casé con un idiota 5". Porque eso da palomitas, vende boletos. ¿De qué sirve que se hagan películas si nunca llega gente a verlas? Eso tiene que ver con los exhibidores y lo que le interesa a la gente. Si le preguntas a tu tía o le pregunto a mi mamá, sin duda van a querer ver Novio de pueblo, ¿tú crees que le interesa ver la nueva película de Reygadas? La gente no ha volteado a ver su cine, volteamos a ver el cine gringo o películas mexicanas con las mismas fórmulas. Puede parecer decepcionante que haya tantas películas y que nadie las vaya a ver, pero a pesar de eso hay que seguir.

¿Cómo ves la presencia de las directoras en la industria cinematográfica de México?
Ay, yo estoy un poco harta de esa cosa, que las mujeres estén de moda. Qué padre que sea tema de ahora, pero deberíamos serlo siempre. Me da coraje desde este punto: de repente hay series y dicen “traigan a una mujer, hay que cubrir la cuota”. O “hagan un premio para la mujer”. Es conmiseración hacer eso. En la medida en que digan que hay que poner a una mujer directora es verla como “pobrecita, hay que darle un lugar”. Me molesta un poco el tema de mujer-hombre. Si ya uno va siempre peleando, los argumentos de que cuesta trabajo por el género ya no dan. Lo importante es hacer, hacer, hacer y nunca he puesto el género por delante, para nada. Si en algún momento me topo con eso, arraso a pedazos. El tema se me hace paternalista.

¿Estás trabajando en alguna película ahora?
Sí, filmé en enero y parte de febrero una tercera película que estoy editando y a ver de dónde junto para acabarla.