La Filey debe ser la gran fiesta de lectura

Habría que diseñar otro tipo de participación

Óscar Muñoz
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya

Miércoles 27 de marzo, 2019

Después de las mil y una actividades realizadas en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), organizada por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), será imprescindible evaluar los resultados. No será suficiente con las cantidades logradas; más importante será conocer la eficacia de las acciones operadas en la feria. La participación de poco más de 100 casas editoriales y cerca de 70 escritores, que regularmente intervienen en las ferias de libros, no asegura el logro de objetivos propios de una feria de la lectura. ¿Dónde quedó la participación de los expertos en la lectura? ¿Y la intervención de organismos promotores de la lectura?

Si bien hubo el Encuentro de promotores de lectura, hicieron falta otros eventos referidos directamente con el proceso lector. Así como sucedió el XI Congreso Internacional de Literatura en la Filey, organizado por UC-Mexicanistas, debe tener cabida un congreso internacional de lectura, en el que participen especialistas en el acto de leer. Haría falta que, como resultado concreto de este congreso especializado en lectura, que las ponencias y discusiones sobre los temas presentados fueran publicados y difundidos entre los sectores interesados en el tema, como el cultural y el educativo, es decir, gestores de la cultura, el arte y la literatura, así como educadores de todos los niveles educativos.

No estuvo mal realizar acciones como lecturas de cuentos y poemas, presentaciones de libros, talleres de arte y literatura, conferencias, representaciones de teatro, mesas panel, charlas y otras, por el contrario, siempre serán importantes y necesarias, aunque éstas deberían girar alrededor de la lectura como eje central de una feria como ésta. Por otra parte, el Encuentro cinematográfico realizado en la Filey tampoco estuvo mal; sin embargo, éste debió estar vinculado directamente con los procesos de lectura y no sólo quedarse con la proyección de las obras participantes. Habría que diseñar otro tipo de participación cinematográfica, en el que sea posible establecer relaciones con la literatura u otras formas de expresión escrita que impliquen un proceso lector.

En cuanto a las actividades de la Filey que implicaron a la música, éstas debieron estar relacionadas, también, con la lectura. Algunas obras musicales, como Fausto, por ejemplo, han mantenido una vinculación explícita con obras literarias, en este caso la de Goethe. Lo mismo podría suceder entre el teatro y la literatura. Existen varias obras dramáticas que nacieron de un libro. Lo que realmente importa es que las diferentes expresiones del arte giren en torno de la lectura, ya sea de modo implícito o explícito. No habrá que contentarse con la presentación de obras de música, de teatro o de cine sin que tengan una relación con la lectura. Lo mismo habría que cuidar cuando se trate de artes visuales, es decir, montar exposiciones de ilustraciones editoriales, por ejemplo, u obras pictóricas referidas a textos o inspiradas a partir de lecturas.

Seguimiento de acciones que implican la lectura

Aunque lo más importante, más allá del tipo de actividades y eventos organizados en el seno de la Filey, es el necesario el seguimiento de aquellas acciones que implicaron la lectura. Por ejemplo, qué fue lo que aportaron los participantes en el Encuentro de promotores de la lectura, cómo harán para dar seguimiento a las propuestas sugeridas y qué estrategias de evaluación de logros aplicarán en el año que media entre el fin de esta feria y la siguiente. Además, habrá que dar continuidad a los talleres ofrecidos en la feria, sobre todo aquellos que implicaron la lectura, como los de literatura o periodismo. Si se trata de grupos escolares que participaron en las actividades o talleres de la feria, será importante dar continuidad a las acciones aprendidas y verificar los resultados a lo largo del año.

Como es notorio, hay aún mucho por hacer para conseguir que la Filey resulte una auténtica fiesta de la lectura. Tal vez sea necesario comenzar con una recapacitación, incluso una reingeniería, para asegurar los objetivos de lectura que debió tener la Filey desde un principio; sin embargo, a pesar de lo señalado, hay oportunidad de redirigir la feria hacia la lectura como un destino claro y preciso, sin desvíos ni falacias. Hasta que el acto de leer no sea una acción cotidiana de los ciudadanos, nadie podrá cantar victoria. Claro que será responsabilidad no sólo de los organizadores de la Filey, sino también de los sectores implicados, como el de cultura y educación, así como el editorial y de gestión lectora.

Mérida, Yucatán
oscarmunozglez@gmail.com