México, país de la OCDE con más adolescentes embarazadas

En 2018, se registraron 77 embarazos por cada mil jóvenes de entre 15 y 19 años de edad

La Jornada Maya
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

Ciudad de México
Lunes 15 de abril, 2019

Con una tasa de 77 embarazos por cada mil jóvenes de entre 15 y 19 años de edad, registrada en 2018, México es el país miembro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) con más adolescentes embarazadas, lo cual constituye, entre otras cosas, de un importante problema de salud pública.

Mario Tapia, académico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que este tipo de embarazos están regularmente relacionados, desde el punto de vista clínico, con la mortalidad materna por preeclampsia, diabetes gestacional, hemorragias uterinas, desnutrición, inmadurez y bajo peso de los bebés.

Por ello, señaló que la prevención de estos embarazos debe ser una prioridad no sólo porque el nuestro es el país de América Latina con más casos y porque es un indicador de desarrollo, sino por sus efectos en la salud de los madres y bebés, además de que las jóvenes a esa edad no están preparadas emocionalmente para hacer frente a la maternidad y pueden ser víctimas de violencia psicológica o física por parte de la pareja o la familia.

En un comunicado de la UNAM, el especialista indicó que de acuerdo a datos oficiales, en 2018 la tasa fue de 77 adolescentes embarazadas por cada mil jóvenes de 15 a 19 años, y la edad de inicio de las relaciones sexuales, en el 23 por ciento de este segmento, fue entre los 12 y 17 años.

De acuerdo a cifras de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, en México ocurren al año 340 mil nacimientos en mujeres menores de 19 años; y 15 por ciento de los hombres y 33 por ciento de las mujeres no utilizaron métodos anticonceptivos en su primera relación sexual.

Mario Tapia subrayó que es necesario que el Estado mexicano tome en cuenta variables de riesgo de tipo individual, social y familiar, involucradas en este problema.

La educación sexual no es exclusiva de la escuela y los centros de salud, debe empezar en el entorno familiar. “La familia debe proteger a sus miembros, transmitir la cultura del conocimiento y, sobre todo, la socialización. Es ahí donde estamos fallando”, insistió el académico, cuyo trabajo se enfoca al estudio médico integral de la familia y epidemiología clínica.