Baile Usted, hasta que bailar se haga costumbre

Giovana Jaspersen y Cultura Jalisco hacen bailar a un estado

Katia Rejón
Foto: Gobierno de Jalisco
La Jornada Maya

Guadalajara, Jalisco
Lunes 29 de abril, 2019

Una sonajera de Tuxpan —con toda la fuerza expresiva que impone su traje y sus movimientos— graba con su celular a un grupo de bailarines de ballet. Más tarde, los sureños tendrán un sitio en el escenario y serán los de danza académica —con toda la suavidad de sus expresiones— quienes aplaudan a los sonajeros. Así, entre el respeto y la admiración entre grupos y personas, fue el primer Baile Usted realizado en Jalisco para celebrar el Día Internacional de la Danza este 28 de abril.

Los jaliscienses salieron a las calles en un día —según ellos— muy soleado, y durante 11 horas hubo actividades en 72 municipios del estado. Giovana Jaspersen, Secretaria de Cultura de Jalisco, tenía claro el objetivo de este evento y lo transmitió en su discurso citando a la bailarina alemana, Pina Bausch: “No me interesa el movimiento. Me interesa lo que mueve a las personas”.

La salida fue en la Plaza del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara. Ahí llegaron personas de todas las edades desde municipios como el Valle de Guadalupe, aunque la mayoría eran de la capital.

Después de un protocolo breve, el Ballet Clásico de Jalisco abrió el desfile con una coreografía que mostró que el ballet no tiene código de vestimenta. En tenis, gorras y pants, los bailarines que representan a ese estado bailaron frente a una tienda de electrodomésticos y de cientos de personas que fueron ahí expresamente o a quienes los agarró la casualidad mientras andaban por la zona.

Todo el recorrido de los 400 bailarines de 35 compañías diferentes por Paseo Alcalde, una larga avenida peatonal, fue una combinación de géneros y estilos musicales. Las bocinas principales eran las calesas. De las elegantes cortinas de terciopelo salían las cumbias más pegajosas, el mariachi que se ha ganado un lugar genérico de la mexicanidad aunque es de Jalisco y la versión lenta del Payaso de Rodeo.

Una maestra de zumba y activación física hacía de moderadora con los ritmos. Esa mezcla permitía que un joven vestido con traje carnavalesco, un charro, una bailarina de ballet y el grupo de zumba bailaran la misma canción. Más adelante había una niña haciendo piruetas y una señora que cruzaba la calle de enfrente para ir a otro destino, siguiendo el ritmo de la música.

Podría decir que vi jarana pero más bien la viví. Yo que del folclor no sé más que dos cosas, entendí que no hay que saber bailar ni de baile para reconocerse en otros cuerpos. Eran niños y niñas de Tlaquepaque con hipiles y paliacates, pero también eran lo que soy un poco. Eran mi casa y la suya, en un festival de gobierno que sacó de contexto lo conocido, para mirarlo de nuevo, con otros ojos.

Para un estado que registra un promedio de 20 homicidios por cada 100 mil habitantes, salir a la calle a celebrar la vida también es un acto político, si se quiere ver. La Cultura de Paz es la cultura que intenta generar esa secretaría y me consta que es lo que quiso comunicar.

Hay quienes podrían pensar que no es así y es entendible en un país donde se lucha siempre desde la indignación, también con justa razón. Pero para sobrevivir el cotidiano, para construir, hay que pensar en otras formas de hacerlo. A veces es más revolucionario hacer bailar y cantar a una mujer durante su ida al trabajo, verla sonreír mientras cantamos entre todos “Cielito lindo” en el tren y cuestionarnos ¿por qué no puede ser así todos los días?

Se convocó a bailarines que no estuvieran en el radar y acudieron. Fabiola Muñoz y Alfredo Ponce, por ejemplo, son dos bailarines callejeros que suelen danzar en el Mercado Corona, aunque no han podido obtener el permiso para hacerlo ahí. Él tiene una formación de ballet y folclor; ella de danza polinesia y hip hop, pero explicaron que hacen una fusión de todo.

Después del desfile, al llegar a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, bailarines y bailadores hicieron el “tejido coreográfico”. El tejido coreográfico son pasos que la gente regaló a los coreógrafos, movimientos aún sin nombre que bailaron en todas partes de Jalisco.

Eleno Guzmán Gutiérrez, director artístico de Baile Usted, lo dijo en una entrevista previa: “estamos nombrando las cosas de una forma nueva, porque esto no ocurre a diario”.

No hay forma de saber con exactitud cuántas personas fueron parte de Baile Usted. Habría que sumar los pasajeros que subieron y bajaron del tren ligero, los que miraron boquiabiertos desde arriba en la terminal, o a través de las ventanas cuando el tren hacía una parada. Y así con todos los espacios públicos que se intervinieron en los 16 escenarios del área metropolitana de Guadalajara y los 72 municipios de Jalisco. Los gobiernos municipales y direcciones de cultura compartieron el resultado de las gestiones locales en fotos, videos y publicaciones que circularon por las redes.

Lo que sucedió en el Tren Ligero fue una de las experiencias que más contagió a la gente. Tenampa Brass Band, una agrupación de Guadalajara inspirada en las brass band de New Orleans con una línea que va de jazz y swing, se dio permiso para tocar mariachi y otros géneros.

La gente se subió a los asientos para bailar mientras se sostenía de los tubos del tren, el encargado del Sistema Tren Eléctrico Urbano (Siteur) dividía su tiempo entre mantener la organización y seguridad dentro del tren, para no estorbar el acceso a los viajeros, y entre cantar Happy de Pharrell Williams. Bailaron niños, bailaron niñas y hasta una mujer en bastón; bailaron hasta los que no querían bailar. Primero reaccionaban tímidos o se limitaban a ser espectadores.

Los voluntarios, muchos de ellos estudiantes de danza, fueron quienes se encargaron de sumar, de decirle a la gente: ahora Baile Usted. Está invitación, casi siempre llena de ternura y arrebato, era devuelta primero con terror o vergüenza por parte del elegido, ¿por qué nos cuesta tanto bailar aunque tengamos muchas ganas de hacerlo?

Los próximos años, seguramente, será un evento que se espere. Ojalá que cada vez parezca menos incómoda la felicidad y la libertad que da bailar, tres cosas a las que todavía no estamos, del todo, acostumbrados.