Cancún, paraíso para creadores: Elena Poniatowska

La escritora recibió el nombramiento de 'Ciudadana distinguida'

Elena Poniatowska
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Lunes 6 de mayo, 2019

El 20 de abril, para mi gran sorpresa y regocijo, el cabildo de Cancún me nombró Ciudadana Distinguida, y como Paula, mi hija, vive en Mérida y es una compañera invaluable, allá fuimos las dos a recibir no sólo el cariño de los cancunenses, sino el de Hugo Arturo Álvarez Ruiz y el de Horacio Franco –flautista con quien coincidí en Texas–, invitados los dos por Enrique Cortázar y en varias ocasiones con nuestro añorado Carlos Monsiváis.

De pronto apareció bajo el sol en la playa frente al hotel Emporio un señor de traje oscuro, saco y corbata con un cartapacio en la mano que parecía empleado de Gayoso. Era una aparición insólita, en medio de muchachas en bikini y chavos que corrían a meterse al mar con su tabla de surf antes de que la ola los revolcara. Sorprendidísimas por su atuendo funerario, mi hija y yo saludamos a Javier Aranda.

–Vine porque me invitaron a presentarte hoy en la noche– explicó.

El cabildo de Cancún, blanco como cascarón de huevo, decidió otorgarme la ciudadanía y recibí la noticia con un júbilo hasta hoy duradero. Dos días y medio en Cancún, ¡qué paraíso! Y más en compañía de Paula, mi hija, quien vive en Mérida desde hace 15 años.

En la noche, en un foro inmenso, en el hotel Arena Grand Oasis Cancún, la voz de Javier resonó como lo ha hecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, en programas de televisión, en documentales, en películas, en Bellas Artes, en festivales y en concursos de literatura y subí muy feliz al escenario a recibir una joya de cristal, algo así como un volcancito con mi nombre grabado, cosa que siempre hace preguntarme cómo llegué hasta ahí.

Resultó sorprendente ver en esa velada, que patrocinaba el Honorable Ayuntamiento de Benito Juárez, a todas las mujeres con lujosos vestidos de noche, en su mayoría oscuros, cubiertos de lentejuelas y pedrería. Elegantísimas, me preguntaban si había hecho buen viaje; también los hombres vestían smoking o traje azul marino con corbata y zapatos de charol. Recibí algo así como mil besos de muchos jóvenes, también trajeados con toda formalidad, a quienes el ayuntamiento otorgó premios de poesía y artes visuales Elio Carmichael 2019 Carnaval Cancún 2019.

Que Cancún otorgue premios de poesía, de cuento, de ensayo me parece admirable, ya que el fomento de las artes podría convertir a Cancún en punta de flecha y centro cultural, en el que además de disfrutar de su extraordinaria belleza, hombres y mujeres, niños y niñas, y algunos ancianos, encontrarán la tranquilidad para crear frente al mar su obra literaria o pictórica.

La presidente municipal, Mara Lezama Espinoza, habla muy bien, pero quien me conmovió fue el biólogo Antonio Ortiz Hernández, gerente ambiental, que al igual que yo recibió la medalla al Mérito Ciudadano Sigfrido Paz Paredes, en el cabildo más inocente que he conocido a lo largo de mis ya 87 años.

En esos días, nadie habló del sargazo, plaga que invade las playas caribeñas. En el mismo hotel Emporio convivimos Paula y yo con enorme cantidad de jóvenes vacacionistas que en estos meses atiborran las playas de la privilegiada costa caribeña.

Hasta el día de hoy, México no ha aprovechado los 11 mil 122 kilómetros de litoral bañados por el Pacífico y el Atlántico, tanto en el golfo de México como en el Caribe. Aún no nos acostumbramos a comer pescado, aún no aprendemos a nadar, aún no conocemos a fondo las ciencias del mar, aún nos faltan oceanógrafos y biólogos marinos. Ojalá el poderío inmenso de Cancún impulsara estas vocaciones marítimas y lográramos convertir a Cancún en un gran centro de las ciencias del mar y en faro cultural.

Los habitantes de Cancún tienen especial cariño por el responsable de cultura, Hugo Arturo Álvarez Ruiz, cuyo amor e inteligencia por todas las artes salta a la vista. Horacio Franco (con quien compartimos varias horas aflautadas y felices en las que nos contó su vida y cómo practicaba una y otra vez todas las mañanas en su colección de instrumentos) tiene especial aprecio a Álvarez Ruiz, quien no ceja en su difusión de las artes escenógrafas, musicales y ensayísticas.

Mi hija y yo agradecimos mucho las atenciones de don Valentín Franco Colín, profesor del Instituto de la Cultura y las Artes de Benito Juárez, quien se comunicó con nosotras desde el primer momento y no nos abandonó un solo momento. Profundamente preocupado por difundir la cultura entre los jóvenes cancunenses, don Valentín, maestro y anfitrión, atiende las necesidades de los más jóvenes como atendió las nuestras.

Cancún, recién nacido, con apenas 628 mil 306 habitantes, es uno de los sitios más deslumbrantes de México, con una zona hotelera que impresiona al mundo y atrae a visitantes hasta de la Cochinchina. Pensar en Cancún como faro cultural de México sería una de nuestras mejores aspiraciones; tiene todo para lograrlo: la belleza y la paz, la inteligencia y el instinto creativo… Así como en Europa muchos visitantes se extasían ante festivales como el de cine en Cannes (que no le llega a Cancún ni a los tobillos), podríamos fomentar reuniones de convivencia y de cultura que fueran mucho más allá del bikini y del esquí acuático.

De regreso de Cancún, a cada vuelta de rueda, Paula y yo nos fuimos repitiendo: ¡Qué viva la cultura maya!