Suman 13 mil migrantes devueltos a México por Trump

Estos se encuentran en "lista de espera" para reingresar a EU

Ap
Foto: Afp
La Jornada Maya

Ciudad Juárez
Viernes 10 de mayo, 2019

Los miles de migrantes que piden asilo en Estados Unidos tienen que esperar, y esperar, y esperar, del lado mexicano de la frontera.

Parejas con hijos duermen en carpas junto a puentes frente a Texas por semanas enteras, esperando ansiosos que llamen sus números para que puedan ingresar a Estados Unidos.

Los migrantes se quejan de acosos y secuestros por parte de bandas de delincuentes y de funcionarios corruptos. Algunos pagan para que los dejen adelantarse en la cola. Otros, decididos a ingresar legalmente, esperan pacientemente, a veces por meses.

Esto es lo que sucede desde que el gobierno de Donald Trump cambió radicalmente la forma en que procesa los pedidos de asilo.

La Associated Press visitó ocho ciudades a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos y encontró 13.000 migrantes en listas de espera para ingresar a Estados Unidos, sometidos a mecanismos improvisados y a menudo cuestionables.

(Apenas ayer, el Instituto Nacional de Migración informó que, desde enero pasado, 4.217 solicitantes de asilo centroamericanos habían regresado ya por tres ciudades fronterizas y reconocía que México no tenía condiciones para hacer frente a esta situación).

Las colas comenzaron a alargarse el año pasado, cuando el gobierno de Estados Unidos limitó la cantidad de pedidos de asilo que acepta diariamente en los principales cruces fronterizos, obligando a que el gobierno mexicano, voluntarios, organizaciones sin fines de lucro y los propios migrantes coordinen las esperas.

Desde octubre aumentó la cantidad de familias centroamericanas que llegan a la frontera, creando lo que se considera una crisis humanitaria.

En algunas ciudades pasan días sin que nadie sea procesado, según comprobó la AP. En San Diego se tramitan hasta 80 solicitudes diarias, pero la cola en Tijuana, la más larga de todas, tiene unas 4.800 personas.

Diariamente los funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza avisa a las autoridades mexicanas cuánta gente admitirán ese día. El coordinador de las esperas informa entonces a los migrantes cuántas personas serán entrevistadas.

Es imposible predecir a cuántas recibirán. Los migrantes eligen sus rutas en base a un análisis de qué ciudad tendrá la espera más corta y cuál será la más segura mientras permanecen allí.

Una demanda ante tribunales federales de Estados Unidos dice que el gobierno viola leyes nacionales a internacionales al negarse a recibir a personas que piden asilo. Las autoridades estadounidenses dicen que su limitada capacidad de procesar las solicitudes es lo que decide cuántas personas son admitidas a diario.

“No es que estemos rechazando a esta gente, se les pide que esperen”, sostuvo en octubre el entonces comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza Kevin McAleenan, hoy secretario interino de seguridad nacional.

Hay quienes sienten que no pueden esperar y tratan de ingresar a Estados Unidos ilegalmente, a veces con consecuencias trágicas.

Una familia hondureña llegó a Piedras Negras y decidió que la espera era demasiado larga. Optó por cruzar el río Bravo y fueron barridos por las aguas. El padre y tres hijos, incluido un bebé, fallecieron.