Aumenta violencia contra mujeres indígenas de Yucatán y QRoo

Investigadores señalan que en comunidades, ellas se están organizando para combatir ese flagelo

Lilia Balam
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 14 de mayo, 2019

La violencia contra las mujeres en comunidades indígenas localizadas al centro de Quintana Roo y al sur de Yucatán ha aumentado “y está cada vez más fuerte”, informaron la investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Lilia Fernández Souza y el coordinador de la Sección de Lingüística del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en Yucatán, Fidencio Briceño Chel.

Además, el nivel de agresiones ha escalado, explicó el funcionario, pues hace alrededor de 30 años los varones solían llegar ebrios a sus hogares a gritarles a sus esposas, y actualmente “pierden la razón”. “Llegan choko pool: pierden la razón. Llegan desde Cancún los que han migrado, viven un tipo de violencia diferente al que conocían y pueden involucrar armas”, detalló.

Pese a esto, los investigadores aseguraron que las mujeres de las comunidades se están organizando para combatir ese flagelo. Fernández Souza, quien ha trabajado en comunidades como San Antonio Sihó, en Halachó, Yucatán, comunicó que un grupo de féminas fundó un Centro Alternativo para el Desarrollo, en el que están elaborando protocolos de actuación en casos de agresión física y hacen talleres o reuniones con hombres y mujeres de todas las edades para dialogar sobre ese fenómeno.

“Cuando describen los protocolos dejan entrever el grado de violencia en los hogares y las limitaciones en la capacidad de protección. Por ejemplo, explicaban qué hacer en caso de que el marido llegue borracho, y uno de los pasos era guardar la coa o el machete. También se hablaba sobre la posibilidad de correr con el vecino, porque resulta que a veces es familiar del agresor”, abundó.

La académica también mencionó que aunque se insta a la denuncia, se han dado casos de mujeres que interponen el recurso legal correspondiente pero solo “se topa con un proceso largo” y “al final ni les hicieron caso”. “Es una lucha sin final y sin cuartel”, dijo.

Lo mismo ha observado Briceño Chel en algunas comunidades quintanarroenses. “Ellas se han organizado y se han apoyado en abogados y organizaciones de la sociedad civil para saber qué hacer”, indicó. Ambos calificaron como “esperanzadores” los esfuerzos de las propias pobladores para combatir la violencia de género.

Los investigadores participaron en la mesa panel “Las prácticas y representaciones genéricas y sexuales en las comunidades mayas”, en el marco de la XVIII Semana Cultural de la Diversidad Sexual.