La semilla de la violencia se siembra en la infancia, aseguran especialistas

APIS trabaja con parteras para la crianza de buenos tratos

Katia Rejón
Foto: captura de video
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 14 de mayo, 2019

"La semilla de la violencia está en la infancia. En la medida en que un niño está en un ambiente de maltrato, va a reproducir estas formas de relación", dice Christell Febles Burgos, sicóloga infantil y maestra en sicoterapia en APIS. Fundación para la equidad y coordinadora del proyecto Buenos tratos para el desarrollo integral de la población infantil maya del oriente de Yucatán.

El pasado 7 de mayo concluyó una de las principales acciones de este proyecto financiado por la Fundación Kellogg, la formación de 32 promotoras comunitarias mayas de los municipios de Chemax, Chikindzonot, Tekom, Tixcacalcupul y Valladolid sobre la crianza con buenos tratos.

La especialista comenta que la violencia que sufren los niños durante su infancia, se replica desde temprana edad cuando el hijo mayor golpea a los menores; o los menores a la mascota.

"Los malos tratos es un estilo de relación que se reproduce a lo largo de la vida y tiene un impacto en otras áreas del desarrollo. Desde el aspecto emocional, cognitivo y aprendizaje, cuando se vuelven adultos las afectaciones se reflejan", expresa.

APIS es una organización que llegó a la península en 1992 con programas para el fortalecimiento de mujeres mayas en diferentes municipios. Desde el 2004 abrieron el primer refugio para mujeres que viven violencia extrema y desde entonces ha funcionado de manera ininterrumpida. En estos espacios confidenciales dan atención sicológica, de enfermería, asesoría legal, además de capacitación laboral y alimentación. También cuentan con un Centro de Atención Externa para atender a mujeres, niños y adolescentes que viven violencia familiar o sexual.

Leticia Murúa Beltrán Aragón, directora general; Laura Padilla Reyes, coordinadora del área de Prevención de la Violencia de Género y Promoción de Desarrollo Humano; y Christell Flebes, platican sobre este programa de prevención que comenzó en el 2016.

Los resultados de estos diagnósticos arrojaron algunas prácticas que realizan las parteras durante el acompañamiento en el embarazo. Por ejemplo, involucrar al padre en el proceso.

Otro aspecto es la justificación de la violencia como "disciplina" o "educación" a los hijos. "El argumento de muchas mujeres mayas entrevistadas era que de qué otra manera pueden corregir a los hijos si cuando están más grandes hacen y deshacen", cuenta Laura Padilla.

Desde hace 10 años existe una Organización de Médicas Tradicionales conformada por parteras, promotoras y auxiliares de salud. Para este proyecto trabajaron con 14 mujeres.

Al final, se sumaron 32 mujeres que al final son recursos humanos que se quedan en las comunidades”, agrega.

En los talleres se habló de los vínculos afectivos y el apego desde el embarazo hasta los primeros años de crianza; del llanto como el único medio de los bebés para comunicarse y la forma en la cual las mamás pueden identificar las necesidades de su bebé al llorar.

Con dinámicas, las participantes recordaron los juegos y su propia crianza; Fueron abordados los masajes a bebés. También realizaron actividades para identificar y hablar de sus emociones, pues en las primeras reuniones cuando se les preguntaba cómo se sentían contestaban sólo "bien o mal".

"A partir de reconocer sus propias emociones, tendrán más habilidades y recursos para ser empáticas con los niños. Veíamos videos y les pedíamos identificarse con el hijo, qué sintió, qué creen que pensó. Luego con las mamás para ver las diferentes posiciones que hay, pero eso solamente lo podemos hacer a partir de hacer contacto con las emociones", comenta Christell.

Con el final de la capacitación fueron creados cuatro centros, como una acción extraordinaria, iniciativa de las participantes. Estos espacios ubicados dos en Chemax, uno en Tecoh y uno en Tixcacalcupul, están destinados a mamás de pequeños entre cero y dos años. Además, habrá una continuidad a la formación con acompañamiento a las promotoras para recabar lo mejor del proyecto y adecuarlo a la retroalimentación y análisis, con el fin de hacer un modelo de enseñanza que al final pueda replicarse por otras asociaciones.

Leticia Murúa, agrega que el programa de Buenos tratos para el desarrollo integral de la población infantil maya del oriente de Yucatán es una acción preventiva de las violencias.