Ser maestro de educación especial es un don de servicio

En los Centros de Atención Múltiple del estado sólo hay un maestro por cada 15 alumnos, señala docente

Manuel Sánchez
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Miércoles 15 de mayo, 2019

Ser maestro es una vocación, pero ser maestro de educación especial es un don de servicio, considera Ana, docente con 15 años de experiencia; es tener la posibilidad de ayudar en la formación de las personas que enfrentan barreras para el aprendizaje y la participación por presentar una condición de discapacidad.

Relata que desde pequeña, siempre supo que quería seguir el ejemplo de su padre, Marco. Cuando creció, una amiga muy cercana a la familia se embarazó y tuvo una niña con Síndrome de Down. A consecuencia de ese embarazo y debido a la condición en la que nació la menor, su pareja la abandonó.

“Para todos, incluida yo, era algo extraño, no sabíamos cómo comportarnos ni mucho menos qué decir sin que fuera ofensivo o lastimara a su mamá”, confiesa la maestra.

La menor fue creciendo y las dudas surgían. La familia tenía poca información sobre a qué lugares acudir, pues los centros que habían eran privados y resultaban costosos para su mamá. “Ese fue mi primer contacto con la discapacidad, no fue un integrante directo de mi familia pero vivimos de cerca el peregrinar de su madre”, señala.

Al llegar a la adolescencia, específicamente a la etapa de la preparatoria, Ana comienza su dilema sobre dónde estudiar. “En alguna ocasión realizaron una feria para ofertar opciones educativas en diversas universidades. Al final, decidí enfocar mis esfuerzos en la educación especial”, resalta.

“Tras tres años y medios de estudio, en el último semestre teníamos que llevar a cabo nuestras prácticas profesionales. Elegí un Centro de Atención Múltiple (CAM) en el estado de Campeche.

“Estando ahí, me di cuenta de las grandes necesidades por las que atraviesa este sector educativo en México. Las carencias son muchas y a los gobiernos sean del partido que sean poco parece importantes invertir en este sector. En algún momento se planteó su desaparición para que se hiciera cargo el sector salud”, menciona.

Reforzar educación

Para la maestra Shirley, con 20 años de servicio, la educación especial debe ser reforzada para seguir trabajando con los más de 200 niños con discapacidad que reciben educación en los Centros de Atención Múltiple (CAM) de Cancún.

Su mayor satisfacción como maestra, según relata, es ver los logros que alcanza cada uno de los menores a los que brinda su servicio, por lo que lamenta las expresiones como las declaradas por la ex titular de la Secretaría de Educación en Quintana Roo, Marisol Alamilla Betancourt, quien dijo que estos “niños no deben existir”.

“Vivimos unos años muy fuertes en la entidad en cuanto al tema de la educación especial. Expresiones como la de la ex titular de educación fueron lamentables e insensibles. Los maestros de educación somos indispensables y por ningún motivo debería siquiera pensarse en desaparecer este servicio”, resaltó.

Finalmente, coincidió en que se maestro de educación especial tiene sus propias características y cualidades para poder tratar a cada menor con paciencia y cordura.

En su momento, la profesora Maricruz Carrillo Orozco, hoy regidora en el Ayuntamiento de Benito Juárez, indicó que en otros países, por cada cinco alumnos con discapacidad, cuentan con un docente, un asistente educativo, un terapista de lenguaje, un sicólogo, un trabajador social, un nutriólogo y un terapista físico.

Desgraciadamente, en los Centros de Atención Múltiple (CAM), con un promedio de 80 niños, apenas hay un terapista de lenguaje, dos sicólogos, y un terapista físico. Cada profesor tiene 15 alumnos por salón, con niños con Síndrome de Down, autistas, discapacidad intelectual, trastorno neuromotor, entre otros.