El fotógrafo de La Jordania

Rodrigo es fotógrafo de prensa y pertenece a una extraordinaria generación de periodistas y creadores yucatecos

Fabrizio León Diez
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Jueves 16 de mayo, 2019

Y cuando llegué a Mérida, Rodrigo Díaz Guzmán ya estaba aquí. Los casi cuatro años que lleva la fabricación de este periódico han sido retratados por él. Se hizo nuestro fotógrafo de manera natural y hoy jueves expone sus imágenes en esta ciudad, donde lo imposible se hace realidad; así como el hecho de que aún como capturador de imágenes de La Jornada Maya haya volado para aterrizar en Jordania.

De La Jornada a La Jordania, así de simple, así de cierto, así de curioso, y en la Alianza Francesa yucateca, en la colonia Mexico, de Mérida.

Y ¿cómo fue? Pues así: un día, al final de una edición en la redacción del periódico, con su peculiar manera de migrar de lo invisible a lo visible, se acercó a fumar en la terraza y luego de un largo silencio no recuerdo qué me contó, pero sí recuerdo su pregunta: ¿qué harías si fueras yo? Lo miré en plena medianoche y le aconsejé que se fuera. Días después, cuando pregunté por él, supe que se había ido a Jordania.

Los lugares de Rodrigo

Rodrigo es fotógrafo de prensa y pertenece a una extraordinaria generación de periodistas y creadores yucatecos. Su imaginación corresponde a la estética de una academia muy bien sazonada por las herencias populares, lo cual le permite usar la formalidad para resolver un momento difícil de la realidad y la suerte de hacer un paisaje con lo más mínimo.

El paso de los días y lugares de Mérida en los que Rodrigo ha estado fotografiando ha quedado como huellas, varias de ellas como improntas, tatuajes y graffitis que ilustran La Jornada Maya y K'iintsil, lo cual no sólo cumple con su primigenia función de informar, sino que sin duda constituye los cimientos de un estilo propio.

Las imágenes de Rodrigo se revolucionan cuando se ven en una galería, donde los pedazos de realidad se vuelven espejos enmarcados o ventanas de la memoria, como los suelos, los cielos y las paredes que vuelan en sus sueños.

Ayer, otro fotógrafo voló. De la misma manera que Rodrigo, Raúl Angulo me preguntó. “Vale”, le contesté, y me tomó la palabra; se fue. Mañana voy a preguntar a dónde y seguramente me dirán que a París, como Rodrigo a Jordania, lo cual sólo reafirma lo dicho hace unos días por Joan Fontcuberta, aquí en Mérida: “La fotografía reemplaza la realidad, es una sustitución simbólica y puede considerarse como la manifestación de una ausencia… pensamos que habíamos vencido al tiempo”.

Mérida, Yucatán
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