No hay recursos; sí hay, dice el presidente

¿Y el súper delegado?

Eduardo Lliteras Sentiés
La Jornada Maya

Miércoles 22 de mayo, 2019

"Reiteramos que las becas para que las y los niños participen en las olimpiadas no han sido retiradas y que, al contrario, ya recibieron el apoyo por parte del Conacyt. Asimismo, cumpliendo con lo señalado en la Ley de Transparencia, esta dependencia comunica que la Sociedad Matemática Mexicana recibió, el pasado mes de abril, un apoyo económico por un millón 600 mil pesos, aseguró el Conacyt por medio de un comunicado en respuesta a un video que circuló ampliamente de una presunta maestra cuestionando al Presidente, Andrés Manuel López Obrador, en un aeropuerto por “la eliminación de los apoyos del Conacyt a niños que participan en encuentros internacionales como olimpiadas de matemáticas”.

En el vídeo se observa al Presidente escuchar con tranquilidad a la maestra, quien lo cuestionó por la cancelación de los recursos en una cola para abordar un avión. Él aseguró que tenía otros datos y negó que se hubieran cancelado. También pidió que se tomaran los datos de la maestra para comprobar lo que decía y en su caso revisar la cancelación.

¿Quién dice la verdad, la maestra o el presidente? Quizá los dos. El problema es que todo indica que el presidente no cuenta con la información correcta, tomando en cuenta, además, que el gobierno, su laberinto institucional y financiero, sus problemáticas, son una maraña que rebasa las capacidades de un solo un hombre. Por no hablar de las decisiones de los subalternos, algunas claramente equivocadas.

En lo local, en los estados, esto se observa con claridad. Los llamados súperdelegados, simplemente brillan por su ausencia, mientras que gran parte de la administración federal, en las viejas dependencias federales, sigue en manos de antiguos personeros del gobierno anterior que están navegando a la espera de que naufrague el nuevo Presidente. Y haciendo lo necesario para que eso suceda.

Aún más. Si antes no había respuesta ni información sobre lo que se hacía –con recursos y cargos– en las decenas de delegaciones, ahora mucho menos. Simplemente no hay quien responda ni se responsabilice. El silencio priva, así como las negociaciones en corto, muy en corto, como antaño.

El delegado de los programas federales se contenta con alguna foto en redes sociales y con declaraciones a algunos medios, en la peor calca de las viejas prácticas.

Cambio de programas

La cancelación de unos programas y la implementación de nuevos, cuyas reglas aún no se conocen o están en camino de ser aprobadas, así como la centralización de las decisiones en los primeros meses del cambio de administración federal, ha dejado en el limbo a organizaciones ciudadanas y gobiernos estatales y municipales, los que ven avanzar el año sin que lleguen recursos.

Por ejemplo. La cancelación del programa federal del Ramo 23, es decir, la suspensión de la entrega de fondos específicos a entidades federativas y municipios, ha significado, en la práctica, menos recursos para los municipios yucatecos y para el gobierno estatal.

En pocas palabras, por la cancelación de ese concepto entre otros programas federales eliminados, el gobierno estatal de Mauricio Vila recibirá 4 mil millones de pesos menos, lo que se ha traducido en recortes presupuestales en todas las secretarías, salvo en tres dependencias: la Secretaría de Seguridad Pública (que recibió un incremento de 20 por ciento), la Secretaría de las Mujeres (con un aumento del 66 por ciento) y la Comisión Estatal de Víctimas, que atiende sobre todo a mujeres víctimas de violencia (con un 20 por ciento más).

Otro ejemplo. En el caso del Ayuntamiento de Mérida, por la cancelación del Ramo 23 y de otros programas federales que se gestionaban en las diversas delegaciones federales, hay una disminución de unos 400 millones de pesos en el presupuesto anual.

El problema, ya de por sí grande, está creciendo con la incertidumbre sobre lo que va a suceder, ya que no se sabe cuándo podrían llegar esos fondos, u otros, ni cómo. Es decir, cuándo habrán nuevos programas con sus respectivos reglamentos de operación. Por lo pronto, no se sabe nada y el año va corriendo hacia su primera mitad. Es decir, se están agotando los tiempos administrativos.

Por último, y no menos importante, es el atraso en la aplicación y reparto de los llamados nuevos programas sociales federales. Los recursos no llegan a muchas personas y no hay explicación al respecto del súper delegado.

Algunos aseguran que los recursos se entregarán, aunque sea con atraso, pero otros ya ven con suspicacia que no se entreguen. Mientras tanto, tampoco hay explicación de las llamadas coordinadoras regionales, a las que cuando mucho se les observa sonrientes en fotos en redes sociales, como si se tratara de personajes de la socialité y no de funcionarios públicos.

Mérida, Yucatán
@infolliteras