¿Y a quién va a dejar 'Alito'?

La identidad del sucesor es la pregunta de moda y la respuesta en el aire campechano

Fabrizio León Diez
La Jornada Maya

Lunes 27 de mayo, 2019

La identidad del sucesor es la pregunta de moda y la respuesta en el aire campechano.

Es el tema de discusiones, desde hace varias semanas, en todos los cafés, cantinas y sitios de tertulia entre amigos; hasta que llega la peculiar puesta de sol diaria, mientras llueve.

Lo pregunta el taxista que nos lleva a la palapa de don Fito, se escucha en la barra del Rincón Colonial, en la mesa de entrada del Marganzo, en el fondo de la terraza de La Recova, en las eternas sobremesas del hotel Plaza, La Parroquia y, de noche, en Birras, frente al malecón. O en el Frappísimo, donde se reúnen los críticos furibundos del gobernador, quien cuando los ve de lejos los saluda, mientras conduce su camioneta.

Que si hace unos días tuvo una deferencia especial para (Carlos Miguel) Aysa. Que si Claudio (Cetina, El Gallo) inauguró el mes pasado una obra emblemática en Lerma, que si Cristian (Castro) anda regalando toros para las corridas en las fiestas pueblerinas, etcétera.

Cualquier breve inclinación del gobernador Alejandro Moreno para alguno de sus colaboradores puede tener, y tiene, varias interpretaciones.

Y cómo no, si de eso depende gran parte de la economía del estado; no de los gestos que tenga Alito para con sus más cercanos colaboradores, sino de quién va a quedar en su lugar, conforme a su voluntad.

Y sí, de eso dependen varias cosas. Una es la continuidad del proyecto del gobernador, particularmente sus famosas obras monumentales.

¿Quién de los arriba mencionados garantiza un acatamiento impoluto de sus instrucciones, una vez que Alito se vaya a despachar en la oficina de Avenida Insurgentes Norte número 59 de la colonia Buenavista de la Ciudad de México?

Ese es el quid.

En Campeche, tal vez como en ninguna otra parte del país, gobierno y economía van de la mano estrechamente ligados. Tal vez porque aquí la iniciativa privada no se ha desarrollado como en otras regiones y su crecimiento es incipiente, o tal vez porque campechanamente hemos creído siempre que lo más seguro es también siempre lo más fácil.

Y lo más fácil es incorporarse al padrón de proveedores del gobierno del estado, como contratista de obra pública, comerciante de alimentos, materiales de construcción, papelería, tecnología de la información y comunicación, prestador de servicios varios, anunciante, etcétera, etcétera y más etcéteras.

Una vez ahí, a meter facturas y a esperar el pago de las mismas cada mes. Por eso es que, se especula, la economía campechana es quincenal. Cuando cobran los maestros, los obreros, los profesionales de las otras ramas, o cuando los proveedores gubernamentales pueden despacharse con la cuchara grande, es cuando hay movimiento en los negocios, aunque quienes conforman el último grupo casi siempre prefieren irse a gastar a Mérida.

Esta economía quincenal es la que espanta de Campeche a las franquicias. Recién cerró Chili’s en Plaza Galerías, y se han ido otras empresas que no recibieron lo que esperaban.
Finalmente, no todas las empresas aguantan esta contracción de casi dos semanas de la economía local.

Pero si en la economía hay una estrecha relación, en política pasa lo mismo. Campeche es todavía un estado en donde el gobernador puede presumir de mantener controlados a los partidos, o por lo menos a sus dirigentes. Se aclara, porque ha habido expresiones de rebelión en algunos personajes, más con miras al protagonismo y a la negociación que por convicción o idealismo.

En este tenor, hay que decir que economía, política y gobernador van de la mano en el estado, y para que las cosas se mantengan estables Alito debe dejar a alguien que le garantice que las cosas se van a mantener igual, o incluso mejorarán.

Hasta ahora se dice que más de la mitad del gabinete del gobernador Moreno Cárdenas se inclina por que sea Carlos Miguel Aysa quien quede al frente del Ejecutivo local. La ley lo faculta para que así sea, mientras el gobernador no pida licencia definitiva, de suerte que esta parte de la historia está resuelta en lo inmediato.

Pero ¿qué pasará si Moreno Cárdenas gana la elección en el PRI y se retira definitivamente de la gubernatura? ¿Optará nuevamente por su ahora secretario general de Gobierno para que continúe con sus proyectos, sin detenerse a pensar por un momento en esos contratiempos que pudiera generar el cambio generacional?

Y no es que Aysa González no pueda con el paquete. Por el contrario, se ha entrenado bastante bien con Alito para llevarle el paso en sus maratónicas jornadas de trabajo. Tiene el control del gabinete y de los partidos, así como de los liderazgos. Ha perfeccionado la gobernabilidad pues.

Pero Alito es un hombre que toma muchas de sus decisiones con el corazón y es por esa rendija por donde se han colado las aspiraciones de su sobrino Cristian Castro Bello, y de su jefe de oficina, Claudio Cetina Gómez; muy jóvenes, tanto como él cuando quiso ser gobernador.

Ambos perdieron sus respectivas elecciones: Cristian al Senado y Claudio a la alcaldía. En el primer caso, por el efecto López Obrador, y en el segundo porque El Gallo se incorporó tarde a la campaña, cuando su adversario principal y a la postre alcalde, el panista Eliseo Fernández Montufar, llevaba al menos tres años tapando baches y chapeando predios baldíos en las colonias populares.

Cristian sigue alejado de los cargos públicos, pero Claudio regresó a ser jefe de la Oficina del Gobernador como si nada hubiera pasado. Desde ahí conoce a la perfección todas las relaciones públicas, políticas y empresariales y maneja la agenda de Alito. Esa es su principal fortaleza. Las cosas podrían seguir marchando en automático y más aún si la Secretaría General de Gobierno sigue igual de fortalecida como hasta ahora.

De los tres, Cristian tal vez sea el más débil política y administrativamente. Pero es el más cercano al afecto del gobernador y eso lo hace fuerte. No en balde está recorriendo el estado como si anduviera en campaña. Asume compromisos, distribuye apoyos, patrocina ligas de futbol, recibe peticiones. Lo que todos en Campeche piensan es: por algo se está moviendo.

Se dice que es un clon de Alito en todo: el tono de voz, el modo de caminar, la forma de hablar y dar discursos, su forma de hacer política; y lo que difunden sus impulsores es que si Aysa le cuida el lado político, y Claudio se encarga de sus relaciones empresariales y maneja la agenda de todo tipo desde la oficina donde despacha, no se sentiría el cambio de gobernador.

Por eso es que en este tema, y a escasas semanas de que el misterio se resuelva, la moneda está en el aire.

¿Por qué?

La próxima entrega expondremos las otras preguntas. ¿Y cómo está Morena y la relación de Katia Meave con Layda Sansores? ¿Por qué Eliseo Fernandez es la única figura pública que luce? También trataremos de responder a la interrogante: ¿puede Alito dejar un sucesor?

Mérida, Yucatán
fabrizio@lajornadamaya.mx