El legado de 'Alito'

¿Cómo quedará Campeche después de Moreno Cárdenas?

Fabrizio León Diez
La Jornada Maya

Lunes 10 de junio, 2019

El pasado viernes, durante el desayuno por el Día de la Libertad de Expresión, el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas dejó en claro que su sucesor será el secretario general de Gobierno, Carlos Miguel Aysa González, parodiando aquella escena en la que Carlos Salinas de Gortari decía “no se hagan bolas…” a los priístas.

Dicen sus asesores que fue también el inicio de la despedida. Y sí, en su desayuno con no menos de 500 periodistas entre tradicionales, virtuales y millennials, Moreno Cárdenas hizo un ajustado balance de sus casi cuatro años de gobierno y no evitó el reproche a los críticos que le endilgaron el apodo de “gobernador maquetas”. A ellos les restregó en la cara que sus principales propuestas de “obras monumentales” se hicieron realidad.

Ahora, cuando siente y cree que ya le cumplió a Campeche, Alito se enfoca a otro proyecto: la dirigencia nacional del PRI, en una aventura que más que meta, es su punto de partida al objetivo real, que es la candidatura de ese partido a la Presidencia de la República y el corolario final de sus intenciones; que es ganar esa elección para asumir la primera magistratura nacional.

¿Es una meta posible? ¿Es un objetivo alcanzable? Hay quienes piensan que sí, y otros que lo consideran poco más que un sueño.

Lo cierto es que Alito va por ese sueño y está dejando todo listo para que a partir de la última semana de este mes —entre el 18 y el 20 de junio— solicite licencia temporal al Congreso del estado para competir por la dirigencia nacional del PRI, pues planea registrarse el sábado 22, primer día para la inscripción de los candidatos.

De acuerdo con la información filtrada hasta ahora —la convocatoria oficial se dará a conocer hoy lunes— las campañas internas serán del 26 de junio al 9 de agosto. Se estima que haya dos debates; el 17 de julio y el 7 de agosto —fecha emblemática para los campechanos, pues ese día se rinde el informe anual de gobierno— mientras que la elección será el 11 de agosto, en 6 mil casillas distribuidas en toda la geografía nacional.

El Comité Ejecutivo Nacional está confiando al 100 por ciento en sus militantes, pues estima que no habrá conflictos internos; de suerte que el 20 de agosto deberá estar rindiendo protesta la nueva directiva nacional.

¿Cómo parte Alito a esa campaña interna? Sin duda arranca como el candidato a vencer. Obtuvo el respaldo de 11 de los 12 gobernadores priístas, ha “amarrado” alianzas con al menos 20 de los 32 comités directivos estatales de ese partido, tiene acuerdos con líderes de varios sectores y organizaciones de todo el país, de manera que no va con las manos vacías a esa guerra abierta contra la cúpula tricolor.

Está pendiente de confirmar si sus adversarios se alían en el llamado “Tucam” (Todos Unidos contra Alito Moreno) y conforman un bloque único para pararlo en seco con José Narro Robles-Ivonne Ortega como fórmula, y Ulises Ruiz como estratega de campaña.

Por lo menos estos tres aspirantes ya cerraron filas contra el gobernador de Campeche y saben que si cada quien jala por su lado, lo único que harán será dividir el voto y eso favorecería al campechano. No obstante, aún no se confirma esta alianza.

¿Y cómo quedará Campeche en la era post-Alito?

Ese es un tema pendiente de analizar, pues tiene varias aristas. Lo inmediato es que se va dejando una entidad estable, en marcha, con proyectos de obra pública en desarrollo, con el gran pendiente del Puente de la Unidad resuelto (lo que le da a Moreno Cárdenas su pase directo a la historia), con una deuda pública manejable y completamente controlada, un Poder Legislativo que parece que no será obstáculo para esta fase de la sucesión, un sector empresarial aliado al 100 por ciento, con una relación respetuosa y constructiva con los partidos políticos y con un muy aceptable respaldo popular.

No deja, ciertamente, un grupo político fuerte; ni hay alguien a la vista con fuerza suficiente y vastas posibilidades de buscar la candidatura gubernamental en los comicios que se realizarán en dos años y medio. La caballada está más que flaca y su propio partido parece sumergido en un letargo después de esa larga noche del 1 de julio del año pasado, que aún no digieren.

Sus más cercanos: Cristian Castro Bello, Claudio Cetina Gómez, Jorge Chanona Echavarría, perdieron su elección en los comicios pasados, y si bien es cierto que al menos dos de ellos quieren ir por la revancha, los pronósticos no son muy halagadores para todos.

Los especuladores de café aventuran una posible alianza del PVEM con Morena en los comicios del 2021 con Christian Castro Bello, el sobrino del gobernador, como candidato a la gubernatura; pero los dirigentes morenistas se han encargado de desmentir la posibilidad de que vayan a postular a un externo, por lo que aparentemente le están dejando el plato servido a la alcaldesa de la Álvaro Obregón, Layda Sansores San Román; algo que parece muy complicado por razón de la residencia que se requiere y más aún por la edad. No todos creen que Layda pueda soportar una intensa campaña electoral.

Y enfrente no tienen a un flan. Eliseo Fernández Montufar, el presidente municipal de la capital, San Francisco de Campeche, va con todo por la gubernatura y tiene un buen trecho recorrido. Es el único de los posibles sucesores de Alito que se está moviendo con entera libertad y…con la aparente o tácita complacencia de los otros aspirantes y de sus partidos.

Pero de las reales posibilidades de Eliseo hablaremos en la próxima entrega.

Mérida, Yucatán
fabrizio@lajornadamaya.mx