Ser madre feminista es nadar contra corriente, coinciden mujeres en conversatorio

Compartieron sus historias una tatuadora, una universitaria, una ambientalista y una estudiante

Sandra Gayou Soto
Foto: Facebook Igualdad Sustantiva Yucatán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Domingo 16 de junio, 2019

“Pensar en una crianza feminista es nadar contra corriente. Lo más difícil es el contexto en el que crece tu hijo y que él confíe, pues tienes que encontrar tu fuerza interna”, dijo Carolina Cervantes, una de las participantes del conversatorio “Maternidades feministas y disidentes”.

La noche del viernes 14 de junio, al menos una treintena de mujeres y algunos hombres asistieron a la charla organizada por la asociación civil Igualdad Sustantiva Yucatán, en una cafetería en el centro de la capital yucateca.

Mujeres que se reivindican feministas compartieron con los asistentes sus experiencias en su rol de madres con esa ideología y las complicaciones a las que se enfrentan día a día. Compartieron sus historias la tatuadora Leto Martin; Carolina Cervantes, estudiante universitaria; Juanita Sánchez, madre que trabaja con otras madres en pro del medio ambiente y Evelina Ceballos, madre soltera y estudiante.

La charla inició con Carolina, quien compartió su etapa de maternidad con un embarazo a los 19 años siendo estudiante. Narró que no contó con el apoyo de su familia, “mi mamá no me habló en todo el embarazo”. Para Carolina su acercamiento al feminismo le permitió encontrarse a ella misma, considera que “el feminismo me salvó” en la parte de la crianza.

Para Carolina fue fundamental continuar con sus estudios, “porque es mi derecho, si no continuaba estudiando no sabía qué iba a ser de mí y qué sería de mi hijo”, hacia el final de su participación dijo que la maternidad es difícil “es felicidad, pero es bastante compleja, nos pintan la maternidad de manera muy romántica, ojalá todas las maternidades fueran decididas y tuviéramos un apoyo siempre”.

Transformación del cuerpo

La tatuadora Leto Martín compartió su experiencia durante su embarazo y las secuelas que causó en ella por los cambios físicos que vivió. Considera que es violento el hecho de hacer comparaciones entre los cuerpos de las mujeres y “la programación de voy a quedar gorda”.

Habló del proceso de transformación del cuerpo en la vida de una mujer “tienes otro cuerpo en nueve meses, a la par de un desorden alimenticio, con depresión posparto. Eres un cóctel de hormonas”, de una manera muy coloquial y sincera les dijo a las asistentes “hay que calmarnos, vivir el proceso, comprender el cuerpo nuevo”.

En su proceso le fue complicado “conectar con el niño”, pues no se encontraba en armonía con ella misma, sentía mucha presión social, tener que amar a su hijo, cuidarlo y bajar de peso, un tema que le obsesionó durante un tiempo.

Enfatizó que ser madre también se trata de “consentir a tu cuerpo, quererlo, nadie nos dice esto”, con vivencias propias asegura que “hasta la maternidad es atacada por el patriarcado”, por lo que invitó a los asistentes a rodearse de personas que les apoyen en este tipo de procesos.

Juanita Sánchez compartió su experiencia a través de una llamada que Isabel Cetina narraba a los presentes.

Juanita trabaja en campo en proyectos ecológicos y dice que lo ha hecho con culpa, pues se siente juzgada por otras madres; sin embargo esto le ha permitido construir una “idea diferente de lo que es ser mamá”, pues tiene la oportunidad de reunirse con otras madres en comunidades para colectivizar su experiencia y entender que no son madres con roles tradicionales porque están involucradas en proyectos productivos para resolver problemáticas en sus lugares de origen.

Finalmente, Evelina Ceballos contó su historia como madre sin tener pareja, todas las participantes coincidieron en que entender su maternidad desde el feminismo les ha ayudado a salir adelante en la crianza y los retos que enfrentan algunas de ellas, al ser madres de hijos varones.