Desigualdad social no es consecuencia del cambio climático, asegura especialista

Karina Ruiz Bedolla del Inecc impartió conferencia en la UADY este 24 de junio

Abraham Bote
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya

Mérida, Yucatñan
Lunes 24 de junio, 2019

“La desigualdad social incrementa la vulnerabilidad al cambio climático; los grupos más pobres e indígenas son los más afectados. Al existir discriminación, poco acceso y garantía de derechos humanos de estas personas, es muy difícil que se pueda atender el problema del cambio climático desde una perspectiva integral”, sentenció Karina Ruiz Bedolla, subdirectora de Vulnerabilidad Socioambiental y Adaptación del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc), quien además agregó que la desigualdad social no es consecuencia del cambio climático, precisamente, sino es una consecuencia histórica.

La ponente impartió la conferencia “La dimensión indígena y de género en el cambio climático en el contexto del cambio climático en México”, como parte del foro Dimensiones Sociales del Cambio Climático en Yucatán, que organizó la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) este 24 de junio.

De acuerdo con la experta, la desigualdad social no es consecuencia del cambio climático, precisamente, sino es una consecuencia histórica, pero al incorporar los efectos del cambio climático se va agudizando, y es más complicado que se puedan adaptar a estos cambios, por lo tanto, agregó que se tiene que impulsar mecanismos de desarrollo que permitan un incremento en las capacidades adaptativas de las personas.

A la pregunta de cómo afecta el cambio climático a las personas más vulnerables, la politóloga respondió que este sector de la población no tiene acceso a recursos, a conocimiento, a redes de organizaciones, a alertas tempranas de algún incidente o siniestro natural, y esto va limitando su posibilidad de acción ante alguna eventualidad, ocasionado por los efectos de este fenómeno climático. “La idea es que se puedan generar mecanismos de desarrollo para que estas poblaciones más marginadas en términos sociales puedan incrementar sus capacidades”.

Al cambiar los patrones de precipitaciones o incremento de temperatura, frecuencia de huracanes, la capacidad de respuesta se ve mermada para los grupos más marginados, sobre todo para las comunidades indígenas, que en su mayoría son dependientes de los recursos naturales y de la biodiversidad, subrayó la experta. “Si de repente llega un huracán y luego otro, y otro, la capacidad de respuesta se va mermando”.

Y con esto, agregó, también escasean los principales recursos naturales, como los hídricos, se vulnera las condiciones de la población.

En salud, abundó, se presentan enfermedades diarreicas, por vectores, que afectan tanto en la ciudad como zonas rurales.

Por otro lado, opinó que hay atención de las autoridades, pero todavía tenemos que acelerar las medidas en la práctica, se generan políticas públicas, pero debemos hacer más en la práctica; apoyar a las comunidades, empoderarlas, generar mecanismos y beneficios económicos, pero que les permitan enfrentar los efectos del cambio climático.

Desigualdad de género

Las mujeres son más vulnerables, siguen reproduciendo roles y estereotipos de género, por las normas y procesos sociales en los cuales están circunscritas, lo que limita su acceso a conocimiento, salud, educación, recursos, un ingreso o trabajo económico, entonces al tener una disminución en el acceso de recursos, no le permite tener una buena capacidad de respuesta ante los efectos del cambio climático, apuntó.