El factor Pozos

El ex senador está convencido de que el próximo priísta en ser postulado como candidato a gobernador es él

Fabrizio León Diez
Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

Lunes 24 de junio, 2019

El ex senador Raúl Aarón Pozos Lanz siente que se la deben.

Que el próximo priísta en ser postulado como candidato a la gubernatura es él.

Y con esa creencia fuertemente arraigada en su mente, y en las de los integrantes de lo que queda de su grupo político, está caminando la mayor parte de la geografía estatal.

Pero, ¿por qué está convencido de esa creencia el ex senador Pozos? La historia no es larga.

En el pasado proceso interno priísta en que finalmente fue Alejandro Moreno Cárdenas —Alito—, el nominado, Pozos Lanz jugó un papel protagónico. Dicen sus seguidores que estuvo cerca de quedarse con la candidatura y que su disciplina e institucionalidad le habrían amarrado la posibilidad de que en ésta ‘sí le toque’.

Algunos de los integrantes de su grupo político han platicado en tertulias de café o entre copa y copa, que junto con su decisión de levantarle la mano al candidato Alito, habrían pactado también varios acuerdos. Entre ellos, espacios en el gabinete estatal, posiciones en las delegaciones federales, que entonces se manejaban en acuerdo con el gobernador, y candidaturas para los “huérfanos” y “las viudas” de Raúl Aarón.

Pero las elecciones pasaron, Alito asumió la gubernatura, designó a los integrantes de su gabinete, y entre ellos no había ningún “pocista”. Tampoco lo hubo en las delegaciones federales, al menos no en los primeros meses del gobierno de Moreno Cárdenas. Y de candidaturas, ni se diga. Ni la más triste regiduría fue asignada en el pasado proceso a alguno de los integrantes del grupo político del ex senador.

Por el contrario. Varios de sus operadores fueron catalogados como traidores. Los acusaron de haber conspirado para que no ganara Alito y que hicieron talacha política a favor de Layda Sansores, postulada por Morena a la gubernatura.

Y así, vetados en la administración de Moreno Cárdenas, segregados de las decisiones partidistas por su presunción de traidores, los pocistas decidieron mantenerse al margen y algunos incluso decidieron cambiar de bando.

Los más cercanos a Pozos le reclamaron su silencio e inacción ante el maltrato que sufrían. Le exigieron que diera la cara por ellos, que exigiera los espacios prometidos o que por lo menos, operara con sus nexos a nivel nacional para obtener espacios en las delegaciones federales para ellos. Y sí, obtuvo dos o tres posiciones, pero nada más.

Esta falta de respaldo a su gente tuvo una consecuencia lógica. El grupo político se disolvió. Los seguidores de Pozos se decepcionaron, se alejaron y hasta llegaron a acusarlo de ser un mal líder. De velar solamente por sus intereses.

Y puede ser. Porque Pozos nunca se distanció de Moreno Cárdenas. Jamás ha gesticulado ni la más leve mueca de molestia porque no le cumplieron los acuerdos y por el contrario, siempre ha tenido en público, palabras elogiosas para el ahora ex gobernador.

Siente, cree, está convencido de que el compromiso más importante sigue en pie, y por eso, en fiel acatamiento a la instrucción del propio Moreno Cárdenas de que quienes quieran candidaturas que se las ganen en la calle, con la gente, en las comunidades, es que Pozos ha regresado a visitar los poblados de casi todos los municipios de la entidad. Los ha visitado más veces que cuando era senador.

Habrá que admitir que tiene simpatizantes. Pozos ha tenido cargos públicos que lo pusieron en contacto con la gente. Y él presume que ha sabido sembrar amigos desde los puestos en que ha estado.

De los cargos partidistas, ni se diga. Tal vez solo le ha faltado ser conserje del edificio del PRI, pues fue desde dirigente juvenil municipal y estatal, hasta presidente del comité municipal y estatal, líder municipal y estatal de la CNOP y ha pasado por varias carteras en ese instituto político. Por eso muchos priístas lo aprecian.

Y sí, tal vez tenga un importante respaldo de la base militante, pero también hay que admitir que una buena parte de la clase política campechana ya no le ve grandes posibilidades. Hay quienes incluso lo catalogan como un cartucho quemado.

Pero él sigue en lo suyo, recorriendo todos los municipios, aceptando invitaciones para presidir banquetes con ganaderos, colonos, campesinos, profesionistas, activistas, etcétera, y enfatizando que tiene muchísimas ganas de seguir trabajando por Campeche.

Se esperaba un empujoncito del ahora ex gobernador hacia Pozos. Que lo incorporara a algún espacio en el gabinete para que pudiera moverse más, figurar más en medios, o por lo menos para que Alito diera una muestra de que sí pretende cumplir con el pacto.

Pero no. No lo llamaron. O no lo han llamado. Y tal vez no lo llamen.

Para colmo, Alito, en su calidad de candidato a la dirigencia nacional del PRI, rompió lanzas contra los integrantes de la cúpula priísta —o la mafia del poder— entre ellos Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón, alias El Chupón, quien fue durante seis años el padrino político más importante de Raúl Aarón en el Senado de la República.

Fue Gamboa el que lo colocó como presidente de la Comisión de Administración, lo que le permitió manejar muchos recursos, y quien también hace cuatro años y medio, cabildeó por él y hasta lo destapó como candidato a la gubernatura en la recta final de la nominación pasada, esa que ganó Alito.

No se ha precisado aún si Pozos se va incorporar a la campaña interna del tricolor. Por lo pronto no estuvo el día del registro de la planilla que aparentemente va ganar. Tampoco se sabe si mantiene sus estrechos vínculos con Emilio Gamboa, enemigo declarado de Alito en este proceso partidista.

Eso no ha impedido, sin embargo, que Pozos siga en lo suyo. Reuniéndose con sus simpatizantes del PRI ciertamente, pero sin atajar los rumores que no han dejado de difundir la versión de que podría irse a Morena.

En este tema es un enigma. Pero lo que no esconde es su decisión de competir por la nominación a la candidatura, de preferencia por el PRI, pero si por esa vía no se diera, no se descarta que explore otros caminos.

Lo cierto es que la sola posibilidad de una ruptura con el PRI, una vez que Alito se haga cargo de la dirigencia nacional de ese partido, sería un duro mensaje para quien sabemos que aspira también a ser candidato a la Presidencia de la República.

Y en este tenor son varias las barajas con las que puede jugar Pozos Lanz. Lo sabe y de eso están conscientes sus adversarios. Por eso es que no hay que darlo por muerto.

Mérida, Yucatán
fabrizio@lajornadamaya.mx