Difícil que México cumpla estrategia del Onusida para erradicar VIH

Ignorancia y burocracia en centros de salud públicos, los principales obstáculos: Saavedra López

Lilia Balam
Foto: Juan Manuel Valdivia
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 3 de julio, 2019

Aunque aseguró que en México no hay razón para incumplir con la estrategia del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH y SIDA (Onusida), para erradicar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), el director Ejecutivo del Instituto AIDS Healthcare Foundation de Salud Pública Global en la Universidad de Miami, Jorge Alejandro Saavedra López, admitió que será difícil que en el país se alcancen las metas propuestas en materia de diagnóstico, tratamiento e indetectabilidad del virus. La ignorancia y la burocracia en los centros de salud públicos es de los principales obstáculos para lograrlo, dijo.

El plan “90-90-90” del Onusida tiene como objetivo que para finales del 2020 el 90 por ciento de las personas con VIH en el país estén diagnosticadas, el 90 por ciento de esos individuos reciban tratamiento y el 90 por ciento de ellos sean indetectables, es decir, que logren una supresión virológica que impida la transmisión del virus. Para el 2030, la meta incrementaría al 95 por ciento en los tres rubros.

De acuerdo a Saavedra López, en México el 65 por ciento de las 230 mil personas con VIH han sido diagnosticadas, es decir, alrededor de 150 mil personas saben que están infectadas. De esa cifra, el 61 por ciento reciben tratamiento: alrededor de 141 mil personas toman medicamentos para controlar la infección.

Del total de individuos que son tratados, el 51 por ciento son indetectables, casi 117 mil personas. Esto indica que al menos la mitad de las personas que tienen el virus lo transmiten, ya sea porque no se han realizado pruebas, es decir, no han sido diagnosticadas porque no están en tratamiento o porque lo abandonaron.

En este sentido, el especialista indicó que en México hay recursos suficientes y tratamientos gratuitos, por lo que “no habría razón” para que en el 2020 el 90 por ciento de la población con VIH esté debidamente diagnosticada, reciba los medicamentos adecuados y sea indetectable.

Coordinación, necesaria

Sin embargo, admitió que será difícil cumplir con los objetivos planteados por el Onusida, “especialmente en el caso de la península de Yucatán”, ya que los tres estados ocupan los primeros lugares de casos nuevos de infección del virus. “Si tanto el gobierno federal como los estatales se ponen las pilas y lo dicen que quieren alcanzar la meta, sí es posible”, puntualizó.

Las principales barreras para diagnosticar a quienes tienen VIH son la carencia de información y la ignorancia sobre el virus, agregó el especialista. Muchas personas desconocen que las pruebas de detección son confidenciales o no saben cuáles son los tratamientos que pueden recibir, por lo cual resulta fundamental brindar información oportuna sobre el tema. El estigma asociado con la infección, la discriminación y la homofobia contra quienes tienen el VIH son otros obstáculos para el diagnóstico adecuado y oportuno.

De igual forma, algunas personas tienen que recorrer largas distancias e invertir mucho tiempo para realizarse los análisis y en ocasiones los centros de salud u hospitales o cuentan con los insumos para realizarlos. Asimismo, el hecho de que en México no se puedan adquirir pruebas rápidas en las farmacias –como ocurre con las de embarazo– influye en la estadística.

“Están prohibidas esas pruebas, a diferencia de las pruebas caseras de embarazo, por la creencia de que si sale positiva, la persona se suicida. Por eso precisamente se necesita información. En otros países sí están disponibles esas pruebas y así debería aplicarse en México”, abundó el especialista.

En el rubro del tratamiento, el principal obstáculo es la burocracia de los sistemas de salud, ya que hace que las personas que salen positivas en las pruebas no inicien los tratamientos de inmediato.

“Cuando se hace la prueba y sale positiva, lo que sigue es ofrecer al paciente el tratamiento y no meterlo en un proceso burocrático para revisar si es derechohabiente del IMSS, ISSSTE o Seguro Popular; Es interminable viacrucis de requisitos administrativos, porque entonces la persona ya no regresa sino hasta que se siente mal y es tarde”, sentenció.

El director recalcó que la burocracia en los centros de salud y hospitales debería ser eliminada, ya que resulta contraproducente para el control virológico de la epidemia. “Lo que queremos es que no se exponga al resto de la población, que se controle la carga viral independientemente de si tiene papeles, documentos, si es migrante o no”, sostuvo.

En este punto, enfatizó que las políticas públicas deben incluir a los migrantes, ya que en países como Botsuana se alcanzó la meta del 90-90-90, pero no redujeron las cifras de casos nuevos ya que no se incluyó a la población migrante en los programas, “como si no tuvieran vida sexual, lo cual es absurdo”.

Otras barreras para lograr la meta de tratamiento son el desabasto o abasto insuficiente y el temor a los efectos colaterales de los medicamentos. En el caso de la indetectabilidad, los obstáculos son los problemas para adherirse a los tratamientos y las interrupciones por “descanso” o por desabasto.