Antigüedades Alfaro resguarda una década de la memoria meridana

Clasificar los objetos depende de muchas cosas: Gibrán López

Texto y fotos: Sandra Gayou Soto
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 10 de julio, 2019

Juguetes, muebles, fotografías, relojes, lámparas, cámaras fotográficas, arte sacro, libros, revistas, cómics antiguos y más, se encuentran en la galería de Leticia Alfaro Ibarra, en el corazón del Centro Histórico de Mérida.

Leticia y su hijo Gibrán López Alfaro son amantes de las antigüedades, la Galería Alfaro tiene más de 10 años establecida en Mérida. La idea de montar el local fue de Gibrán, “mi hermana y mamá son artistas”, cuenta que cuando conoció la zona centro de la capital yucateca se enamoró de ella, “le vi mucho potencial, pensé en un espacio para que mi familia expusiera”.

El negocio inició con unas vitrinas y “unas chacharitas” que se fueron multiplicando, dice Gibrán, para quien el espacio le parece “muy bonito y en el que puedes encontrar muchos tesoros, arte, pintura y escultura”. Lo que inicialmente se pensó como una galería para exponer poco a poco se fue convirtiendo en lo que es ahora.

Para Gibrán el hecho de tener objetos que le pertenecieron a alguien más y con mucha historia es algo muy especial.



Leticia ya tenía un negocio de antigüedades cuando vivía en Cancún. La colección con la que cuentan ahora fue incrementando lentamente, pues Gibrán viaja con cierta frecuencia a Estados Unidos donde ha comprado cosas que ahora están en la tienda. Por su parte, a Leticia le gusta viajar, pero al interior del país, “a los lugarcitos que voy siempre ando buscando tianguis, bazares y casas de antigüedades para ver si traigo cositas a la tienda”.

Clasificar los objetos depende de muchas cosas, no sólo se trata de que tengan muchos años de haberse fabricado. Gibrán detalla que se toman en cuenta cosas como el material con el que están elaborados o quién los elaboró; depende del objeto que se trate, con base en esto también se calcula su valor monetario.

Leticia y Gibrán son unos apasionados de su profesión, para ellos cada objeto que hay en su negocio “es invaluable”. Explican que monedas, objetos que ya dejaron de fabricarse y arte sacro, son los más demandados por sus clientes. Entre las cosas con más tiempo de antigüedad se encuentran un libro editado en 1719 sobre el cristianismo y meditación, “tenemos un piano alemán de 1850 y un reloj de 1750”, detalló Gibrán.



Tener un inventario de todo lo que tienen en existencia es “muy difícil, pero en mente como que sí lo llevamos”, dice Leticia, quien además asegura que cuando regresa de un viaje se da cuenta si algo ya no está o si lo cambiaron de lugar, “a mi no me parece que haya tantas cosas” dice, sentada en un sillón rodeada de más muebles.

Gibrán dice que la tienda es como “una caja mágica: le sacas y le sacas, pero sigue llena”.

La tienda también tiene a la venta pinturas elaboradas por Leticia y su hija Tábata, además de obra del maestro Mario Trejo, Francisco Leyva y Diana de Anda.



Disminuyen los clientes

Los clientes de la tienda son variados: quienes gustan de coleccionar objetos, dueños de distintos tipos de negocios y extranjeros, tienen también clientes fijos, sin embargo, dice Leticia que últimamente “está atorado el negocio, estamos en temporada baja. Aunque esto lo vemos cada año, este ha sido mucho más bajo todavía, no hubo la temporada alta que esperábamos”.

Leticia considera que el cambio de gobierno federal es un factor para la baja de ventas pues “sí hay crisis, la verdad”. Los gastos que se generan de tener un local son fuertes, “estamos atravesando un periodo difícil ahorita”, por lo que Leticia espera recuperarse en la próxima temporada de vacaciones, “nunca habíamos atravesado por una etapa tan difícil como ahorita”.

Eventos organizados por el Ayuntamiento de Mérida, como la Noche Blanca, no son muy benéficos para la tienda de Leticia. En su experiencia, desde el Carnaval ha visto que la gente “presta su atención a otras cosas, no es una noche extraordinaria para nosotros”, por lo que sus hijas aprovechan este día para poner a la venta comida, e incluso, en algunas ediciones de este evento han cerrado “por el flujo de gente que no podíamos controlar, tanta gente entraba y salía sin compra que hasta se perdían ciertas cosas”.



Gibrán está de acuerdo con su madre, sin embargo destaca que a pesar de no registrar muchas ventas en ese tipo de eventos, los beneficios los ven después, “ese día viene mucha gente del norte que normalmente no baja al centro, viene y dice, voy a regresar cuando no haya tanta gente”.

La tienda ha sido locación para programas de televisión y videoclips, se han realizado lecturas de poesía y ventas especiales con descuento, Gibrán tiene planeado expandir el negocio en el espacio contiguo, considera que su labor es importante tanto por la conservación de la historia como de los objetos mismos, sobre todo en la época actual donde “todo es desechable”, dice Leticia.

La familia Alfaro invita a la sociedad yucateca a visitar el espacio, Leticia atesora el conocimiento que ha adquirido de los clientes, “hemos aprendido mucho, los esperamos, tenemos muchas cosas que ofrecer”. La galería se encuentra en la calle 60 entre la 51 y 49 en el centro de Mérida.