Tu periódico, tu árbol y tú

Paramos la tinta y el papel unos días

La Jornada Maya
Foto: Fabrizio León

Viernes 12 de julio, 2019

La Jornada Maya siempre ha hecho pública su agenda de acción social. Luchamos contra todo tipo de discriminación, la perpetuación de la pobreza y la marginación, creemos en construir un mundo más incluyente, justo, solidario y respetuoso de las raíces ancestrales.

En esa visión del mundo que compartimos con nuestros lectores y que cada día intentamos construir con el mejor periodismo que somos capaces de hacer, la conservación y ahora tristemente la restauración del medioambiente, es fundamental.

La Jornada Maya no puede cada día devorar árboles para imprimir sus hojas. Cada año 4 mil millones de árboles son talados sólo para hacer papel y nosotros somos parte de esa terrible suma.

Obvio, no podemos dejar de imprimir. La tinta y el papel son tótems de la cultura y la vida pública que un periódico no puede abandonar, pero sí podemos reducir nuestro consumo y, todavía más importante, hacer que valga más la pena cada pulgada de papel que utilicemos.

Julio es el mes correcto para reinventarnos. En las próximas semanas y en distintos grados, la península de Yucatán se va de temporada, se va a la playa a trabajar, atender turistas y, algunos con suerte, se van a descansar. Mientras la playa convoca y provoca, la agenda pública da un paso atrás y se aletarga para dar paso a la agenda privada y familiar. Esa es la temporada peninsular, un secreto de reposo social lleno de inteligencia y ritmo armonioso.

Repensar el impreso

En esa pausa colectiva, La Jornada Maya ve la ventana ideal para repensarse como periódico impreso. Hay mucho que ajustar, corregir e innovar para mantenerle el paso a nuestros lectores siempre cambiantes y, sobre todo, exigentes.

Con toda humildad, queremos hacer periodismo que se adapte a ti y jamás forzar a los lectores a tener que amoldarse a un periodismo producto de la inercia, la simplona tradición o doctrina. El periodismo es un servicio público y un oficio que siempre debe reimaginando e innovando para servir a quien lo hace suyo con la lectura.

Así, nos vamos desde hoy a la Web. Nos vamos a nuestros cuarteles de verano en el ciberespacio. Paramos la tinta y el papel unos días. Eso sí, amenazamos regresar el 5 de agosto con un nuevo formato, nueva calidad de impresión, productos más personalizados, ediciones que aspirarán a ser casi coleccionables y hechas a la medida de cada comunidad a la que servimos en Campeche, Yucatán y Quintana Roo, las tres patrias que construyen la realidad peninsular.

Acrecentar las raíces

Ponemos también en el horizonte de compromisos contigo, nuestra primera App, para que -poco a poco- seamos el periódico digital que quepa en tu bolsillo, que llegue más lejos y que corte menos hojas, consuma menos raíces biológicas y haga más grandes las raíces culturales y comunitarias.

Aprovecha, estimado lector, estas semanas, pues prometemos regresar con reportajes sobre Alacranes y, sobre todo, como alacranes que incomoden y dinamicen. Prometemos regresar con más ADN peninsular a ser parte de la evolución en los genes económicos y sociales de estas tierras. Más reportajes, más historias, más nosotros y menos de lo mismo que abunda en todos lados.

Es temporada de lluvias, se moja la tierra, se recargan los cenotes y, como buenos jornaleros, nos vamos a sembrar y ver germinar un periódico que sea más tuyo, un árbol editorial que dé mejor sombra y refrendar que el periodismo es un acto de humildad, que nunca será micrófono para que unos cuantos impongan y adoctrinen con su voz, sino caja de resonancia para que tú seas quien defina la realidad.

Te lo dejamos por escrito, como debe ser. Nos encerramos a trabajar en el taller, para entregarte a partir del 5 de agosto La Jornada Maya que le dé más sentido, justicia y diversidad a la jornada diaria de las mujeres y hombres peninsulares. Nos vemos pronto en el papel, seguimos juntos caminando en la red.

Mérida, Yucatán
contacto@lajornadamaya.mx