Turquía recibe primer cargamento de antimisiles rusos

Aumentan las posibilidades de sanción por parte de Estados Unidos

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Foto: Afg
La Jornada Maya

Ankara, Turquía
Viernes 12 de julio, 2019

Turquía recibió el primer cargamento de un sistema de antimisiles rusos, dijo el viernes el ministerio de Defensa turco, aumentando las probabilidades de que Estados Unidos sancione al gobierno turco y de que haya un nuevo enfrentamiento con Washington.

El ministerio de Defensa dijo que “el primer cargamento del sistema” aéreo de ataque S-400 llegó a la Base Aérea Murted cerca de la capital, Ankara. La entrega de partes del sistema continuará en los próximos días y las autoridades decidirán “cómo serán usadas” una vez que el sistema esté operativo, dijo la autoridad de la industria de defensa de Turquía en un comunicado.

Estado Unidos ha exhortado a Turquía, miembro de la OTAN, que cancele el acuerdo -que según ha trascendido un costó de más de 2.000 millones de dólares-, advirtiéndole que enfrentará sanciones económicas conforme a la Ley para Contrarrestar Adversarios de Estados Unidos a Través de multas si sigue adelante con la compra. También ha dicho que no se permitirá que Turquía participe en el programa para fabricar aviones de combate F-35.

Aunque el presidente Donald Trump manifestó simpatía hacia la decisión de Turquía de comprar el sistema ruso durante una reunión con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en una reunión en el marco de la cumbre G-20 en Japón, Washington ha dicho varias veces que el sistema ruso es incompatible con los sistemas de la OTAN y es una amenaza para los F-35.

Las sanciones minarían aún más las ya tensas relaciones entre Turquía y Estados Unidos. El año pasado, Estados Unidos sancionó a Turquía por la detención de un pastor estadounidense, desatando una crisis de divisas turcas.

El acuerdo con Rusia -el primero de su tipo entre Rusia y un país miembro de la OTAN- también ha generado preocupaciones porque Turquía podría estar acercándose a la esfera de influencia de Moscú.

Turquía no ha cedido ante las presiones estadounidenses y ha insistido en que la decisión de escoger el sistema de defensa de su preferencia es un asunto de soberanía nacional.