Un destino vivo: Oaxaca

Ofrece colorido abanico de opciones al turismo nacional y extranjero

Lilia Balam, enviada
La Jornada Maya

Ciudad de Oaxaca
Viernes 12 de julio, 2019

Cierre los ojos e imagine un lugar repleto de montañas, unas verdosas y otras tantas negras como la piedra volcánica. ¿Ya? Ahora salpique el paisaje con pueblos multicolor, repletos de magia artesanal y rebosantes de las costumbres ancestrales de míticas culturas como la zapoteca, la mixe o la mixteca. Todavía no los abra: además del bosque y la neblina, añada una costa de agua cristalina y arena que compita con los verdes cerros.

Si a eso le agregamos los olores de cortes de carne exhibidos en los mercados, el crepitar del comal que calienta unas tlayudas, el sabor dulce y amargo del mole negro, el sonido de los metales de la banda que anima las calendas en cualquier calle y el conocido calor en la garganta que deja a su paso un trago de mezcal, así como los relatos de personajes históricamente ilustres y sus luchas revolucionarias, entonces ya podemos hablar de Oaxaca, la tierra del sol, de la Canción Mixteca.

“Aquí no solo hay bloqueos”, suspira un anciano sentado en la Plaza de la Constitución, justo frente al plantón que el pueblo triqui inició hace 15 años, “para que les regresen sus tierras y a sus muertos, vivos” según explica la guía Gabriela Acevedo, de la agencia “Enjoy Oaxaca”.

En efecto, aunque la propia Gaby y el jefe del Departamento de Promoción Nacional de la Secretaría de Turismo del Estado de Oaxaca (Sectur), Roque Manuel Jiménez Carrillo, admiten que las protestas y manifestaciones suelen acaparar la atención nacional, tan solo con poner un pie en esa entidad se torna evidente su riqueza cultural y grandeza como sitio “multidestino”.

De la playa a la sierra

De acuerdo a la Sectur, en Oaxaca conviven 16 etnias diferentes y en la mayoría de los 570 municipios de la entidad se lucha por respetar las costumbres y tradiciones. La variedad étnica se debe, en gran medida, a su situación geográfica, que guías turísticos como Gaby comparan con “una hoja de papel arrugada”, ya que predominan elevaciones y valles.

Esta característica también permite que el estado tenga variedad de destinos para ofrecer a propios y extraños. ¿Se busca playa y calor? Puerto Escondido es considerado el tercer mejor destino mundial para practicar el surf y en la cercana laguna de Manialtepec se puede realizar un singular tour nocturno para observar el fenómeno de la bioluminiscencia, un acontecimiento natural en el cual se observan pequeños puntos de luz en el agua.

“Es un fenómeno que no pueden captar las cámaras fotográficas, sólo el ojo humano lo puede percibir; es algo especial y cuando sales del agua, te sacudes la ropa y sacas chispitas. Una experiencia inigualable”, explicó Jiménez Carrillo. Este punto se localiza a 536 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, es decir, a 30 minutos tomando un avión desde la capital de ese estado, a cinco horas y media en vehículo particular y a 10 horas y media en servicio de transporte.

Otro punto digno de visita es Huatulco, que desde 2005 recibió el certificado Platinum y el Distintivo “S” como “Comunidad Turística Sustentable” por parte de la organización EarthCheck. “Oaxaca es un estado comprometido con el medio ambiente”, afirma Jiménez Carrillo.

Al año, arriban 39 cruceros para visitar algunas de las 36 playas y nueve bahías, así como el Parque Nacional Huatulco, área protegida desde 1998, o el Parque Ecoarqueológico Copalita; el único del Pacífico mexicano que cuenta con vestigios arqueológicos.

Huatulco, que ahora cuenta con más de 4 mil 300 habitaciones en posadas y hoteles de Gran Turismo, se encuentra a 35 minutos de la capital oaxaqueña en avión, a seis horas en vehículo particular y a aproximadamente ocho horas en servicio de transporte.

Por supuesto no se puede suprimir a la famosa Zipolite, playa nudista certificada donde “se trata a los turistas con todo el respeto que se merecen”. Esta se encuentra aproximadamente a siete horas de la capital oaxaqueña.

¿Bosque y un clima más frío? Los operadores turísticos ofrecen dos rutas ideales para ello: la de la Sierra Juárez y la de la Mixteca. Y si lo que se pretende es admirar las raíces culturales de México en medio de verdes paisajes, basta recordar que Oaxaca es la sede de la que fue una de las ciudades más importantes del México prehispánico: Monte Albán, considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Cultura, gastronomía y artesanías en un solo sitio

Sin embargo, para empaparse de la esencia oaxaqueña no es necesario salir de la capital. 20 templos y ex conventos, así como 14 museos de arte contemporáneo, mercados que ofrecen variadas experiencias a los sentidos e instalaciones modernas como el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO), se conjugan en la Ciudad de Oaxaca.

El punto de partida perfecto para conocerla es el Centro Histórico, que también es Patrimonio Cultural de la Humanidad. En la Plaza de la Constitución se puede degustar una nieve de leche quemada mientras se admira el kiosco de estilo “español afrancesado” ubicado en medio de la misma, o bien, mientras se adquiere algunas de las artesanías realizadas por los triquis para subsistir mientras permanecen en protesta por los despojos de tierras.

La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción es una parada obligatoria para los visitantes, quienes después pueden dirigirse a la capilla San Juan de Dios, una de las más antiguas de la ciudad y que destaca por los frescos que decoran sus muros, pues además de retratar escenas religiosas, representan momentos históricos, como cuando se ofició la primera misa con indígenas y españoles.

Ya que uno anda por ese rumbo, puede dar una vuelta por el mercado “Benito Juárez” y adquirir quesillo, chapulines y hasta remedios para diversos males, como el de amores. Y por supuesto, no se debe dejar pasar la oportunidad de atravesar el “pasillo del humo” del mercado “20 de noviembre” para abrir el apetito y echarse una cecina o tasajo.

El siguiente destino puede ser el Templo de Santo Domingo de Guzmán, para maravillarse ante el retablo dorado y el árbol genealógico de los dominicos que adorna el techo, luego ingresar al Museo de las Culturas de Oaxaca, ubicado a un costado de la mencionada iglesia, donde se exhiben los tesoros de la Tumba 7 de Monte Albán, descubierta en 1932 por el arquéologo Alfonso Caso y que resulta enigmática al tratarse de una tumba construida por los zapotecas en el período Clásico y que después fue empleada por mixtecas para realizar un entierro y “resguardar lo más sagrado para ellos, la muerte” de la invasión española.

Un recorrido por el Jardín Etnobotánico puede cerrar la jornada matutina, por supuesto, dejando energías para explorar por la noche alguno de los de restaurantes que ofrecen comida tradicional, como el Quince Letras, atendido por Celia Florián.

Julio, mes de la Guelaguetza

Oaxaca es la tierra de las fiestas. Aunque son conocidas las celebraciones del Día de Muertos en los últimos días de octubre y los primeros de noviembre, hay un festejo que destaca a nivel internacional: la Guelaguetza.

En zapoteco, Guelaquetza significa “dar y recibir”, y refleja el espíritu de cooperación en el que surgió: como una costumbre para restablecer a la población después de los destrozos que ocasionó un temblor. “Se volvió una tradición festejar los lazos de amistad en el Cerro del Fortín, la hermandad de las regiones del estado y sus grupos étnicos”, explicó Roque Manuel Jiménez Carrillo.

El festejo consiste en la realización de cuatro presentaciones en el Cerro, en las cuales las delegaciones de las ocho regiones oaxaqueñas presentan bailes y cantos con indumentaria propia de las comunidades que representan. Al terminar sus exhibiciones, los grupos distribuyen entre los más de 11 mil asistentes una “guelaguetza” compuesta por productos de sus regiones.

Este año la festividad se llevará a cabo entre el 22 y el 29 de julio y aunque los boletos de acceso se agotaron desde hace meses, los visitantes pueden acudir a las celebraciones que se realizan en municipios cercanos a la capital oaxaqueña.

El Hotel Quinta Real también ofrece otra opción: todos los viernes – y en temporada alta, los lunes, miércoles y viernes-, se realiza una muestra de la Guelaguetza, que se disfruta con una cena buffet: mientras se saborean algunos de los siete moles típicos, el turista puede deleitarse con el baile “Flor de Piña” o con la icónica “Danza de la Pluma”.

Los bailes de la muestra son ejecutados por el Grupo Folklórico del Instituto Tecnológico de Oaxaca A.C., que tiene 51 años de antigüedad y lleva aproximadamente 36 presentándose en el mencionado recinto hotelero.

Pese a cambios, turismo no decae

Ante la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), la Sectur ha implementado acciones para fortalecer lazos que permitan el aumento de ofertas y afluencia turística en el estado, detalló el jefe del Departamento de Promoción Nacional de la Secretaría de Turismo estatal, Roque Manuel Jiménez Carrillo.

El funcionario afirmó que pese a los cambios que la Federación ha implementado en el rubro, hasta ahora no ha decaído la llegada de turismo a la entidad, pues Oaxaca cuenta con segmentos “bien posicionados”, y además de una amplia gama de opciones, puede ofrecer seguridad a los visitantes.

“En todos los estados salen notas de actos de violencia. Oaxaca tal vez no podría ser la excepción, pero sus destinos turísticos son completamente seguros. Oaxaca es un lugar seguro, sus principales destinos cuentan con la infraestructura necesaria para atender a los visitantes. Es un destino muy tranquilo y por eso el turista sigue viniendo”, señaló.

Reiteró que acciones como el nuevo vuelo directo de Oaxaca a Mérida, de la aerolínea Volaris, son factores determinantes para favorecer el intercambio turístico y cultural entre los estados de la República. Finalmente, declaró que “Oaxaca lo tiene todo”.