Ahora se atienden más lesiones por armas de fuego: Ignacio Bermúdez

Región abdominal y el tórax, los blancos más fáciles de impactar, señala director del Hospital General

La Jornada Maya
Foto: Enrique Osorno

Cancún, Quintana Roo
Martes 23 de julio, 2019

En el Hospital General de Cancún diariamente hay en promedio 18 operaciones, es decir, de dos a tres en los seis quirófanos del nosocomio, de acuerdo con su director, Ignacio Bermúdez Meléndez, quien dijo que la violencia es la misma que hace años, con la “única” diferencia de que antes los ataques eran con arma blanca, y ahora son con arma de fuego.

En entrevista con La Jornada Maya, el galeno refirió que el promedio es similar al resto del país, cuyos datos están contenidos en la Dirección General de Evaluación del Desempeño de la Secretaría de Salud, que señala que entre los procedimientos más comunes están la laparotomía exploratoria, apendicectomía, histerectomía total, incisión de piel y tejido subcutáneo, entre otras.

“Nosotros sí tenemos más o menos unas 20 cirugías en los seis quirófanos; seis por tres 18, sí es el promedio; básicamente, el 60 por ciento de nuestras intervenciones están enfocadas a obstetricia. Tenemos un quirófano exclusivo para cuestiones obstétricas, por un lado; por el otro lado, atención a cirugía general específicamente programada”, informó.

El director del nosocomio “Jesús Kumate Rodríguez” señaló que otro de los quirófanos está destinado exclusivamente para urgencias, en el que atienden casos de apendicitis y hechos como traumatismos, fracturas y lesiones derivadas de accidentes de todo tipo y hechos violentos, en cada uno de esos procedimientos hay una rehabilitación postoperatoria.

En cuanto a las consecuencias por la inseguridad y los niveles inéditos de violencia registrados en el municipio, señaló que la frecuencia por atención es la misma que en el pasado, con la “única” diferencia que antes los ataques eran con arma blanca, y ahora la violencia es con otro móvil, porque atacan con arma de fuego.

“Anteriormente, el cirujano general entraba y reparaba la herida causada por el arma blanca, sobre todo en la región intestinal y el abdomen; ahora, más o menos es el equivalente; si había dos o tres lesionados diariamente o durante el transcurso del día por blanca, ahora es por proyectil”, explicó.

Detalló que la forma de abordar las heridas actualmente es diferente porque hoy se echa mano de un cirujano, un neocirujano, cirujano de columna, traumatólogo ortopedista, y es que la expansiva (la bala) destruye los huesos, a diferencia de antes, que con un buen operador era suficiente.

Dijo que aproximadamente 60 por ciento de las intervenciones a lesionados por arma de fuego son por heridas en la región abdominal, de allí sigue el tórax –“son los blancos más fáciles de impactar por sus dimensiones”– y en muy pocas ocasiones en la cabeza, ya que éstas casi siempre “son mortales por necesidad”.

“Sobre todo, las consecuencias, porque las expansivas básicamente destruyen toda el área que impactan, todo alrededor; entonces, eso ocasiona lesiones múltiples orgánicas, que es cuando tiene que intervenirse muy rápido con equipo quirúrgico, que es lo que ahora sucede y se está haciendo”, especificó.

Señaló que actualmente, de cada 10 hechos de violencia ocho requieren algún tipo de intervención quirúrgica, y actualmente son más los casos por lesiones de bala que de arma blanca, lo que demuestra que el espectro de la violencia ha cambiado dramáticamente en los últimos años.

“Sobre todo, la mayoría de esos son fracturas; la mayor frecuencia de atención también, después de abdomen, tórax son fracturas en extremidades y obviamente por ser una herida abierta donde se rompe el hueso obviamente hay que meterlo a quirófano. Entonces, más o menos de siete a ocho requerirían entrar a quirófano para reparación”, reveló.

Finalmente, refirió que cada intervención quirúrgica cuesta en promedio entre 10 mil y hasta 100 mil pesos o más, sobre todo cuando hay lesiones de cráneo o en la columna vertebral, dependiendo gravedad de las heridas y el consumo o suministro de medicamentos, dinero que absorbe o paga el gobierno del estado.