El desastre de Pemex empeoró con Peña Nieto

Cayó extracción de crudo, subió deuda y disminuyeron reservas

Israel Rodríguez
Foto: Notimex
La Jornada Maya

Ciudad de México


La debacle de Petróleos Mexicanos (Pemex) se acentuó a partir de 2014, durante la gestión del ahora ex presidente Enrique Peña Nieto, inmediatamente después de la promulgación de la reforma energética, el 20 de diciembre de 2013, con la caída de la extracción de crudo, un aumento exponencial de la deuda, el desplome de las reservas probadas y su restitución, el incremento de las importaciones de petrolíferos y la casi nula explotación de nuevos campos, revelan informes oficiales.

Después de que en 2006 se alcanzó una producción promedio de 3 millones 256 mil barriles diarios de petróleo crudo, la tendencia fue a la baja. Llegó en 2013, primer año de la pasada administración, a 2 millones 522 mil y un millón 823 mil en 2018, lo cual significó un desplome de 699 mil al día, es decir, una caída de 28 por ciento.

La fuerte contracción en años recientes de los precios del petróleo y la baja inversión, así como la complejidad en los yacimientos maduros y la declinación natural de los campos, son elementos que contribuyeron a la reducción de los niveles de producción.

El desplome de la extracción fue acompañado por un incremento exponencial de la deuda, que pasó de un billón 59 mil millones de pesos en 2013 a 2 billones 123 mil millones en 2018, lo que representó un aumento de poco más de 100 por ciento.

Sin embargo, la duplicación de la deuda en sólo un sexenio no se reflejó en un aumento de la producción.

A partir de 2013 la inversión financiada con deuda se incrementó considerablemente. Alcanzó 77 por ciento en 2016, y en 2018 descendió a 49 por ciento.

La combinación de un acelerado crecimiento de la deuda con un entorno de altas tasas de interés se ha reflejado en un incremento del servicio de la misma, que presiona el déficit financiero de la empresa productiva del Estado.

Sumado a lo anterior, el balance financiero se ha visto impactado por la caída de los precios internacionales del crudo, que en función de los diferentes niveles registrados han amplificado el déficit financiero de la compañía.

Pemex ha registrado balances financieros negativos desde 2009, lo cual significa que ha sido una década de reportes adversos consecutivos. En línea con la mayor caída de los precios del crudo en los mercados internacionales, el déficit más amplio se documentó en 2015.

Desplome de casi 50 por ciento

Las reservas de hidrocarburos cayeron a prácticamente la mitad en el último sexenio. Descendieron de 43 mil 800 millones de barriles de petróleo crudo equivalente en 2013 a únicamente 21 mil 100 millones en 2018.

Hasta antes de 2013 Pemex registraba tasas positivas de restitución de reservas, lo que le permitía mantener los niveles de producción; sin embargo, a partir de ese año el indicador mostró una reducción significativa, que se agudizó en 2016, producto del impacto de la llamada Ronda Cero.

La empresa productiva del Estado ha logrado recuperar sus resultados y en 2018 reportó una incorporación de reservas 3P (incluyen las probadas (1P), probables (2P) y posibles (3P) de crudo, gas natural y otros líquidos) por arriba de 60 por ciento.

Durante el sexenio 2012-2018 se registró de manera consistente un menor procesamiento de crudo en el Sistema Nacional de Refinación, con el consecuente reflejo en la producción de petrolíferos.

Al cierre de 2018 promedió 612 mil barriles diarios, mientras la producción de petrolíferos se ubicó en 629 millones de toneles al día, siendo éstos los niveles más bajos en la historia reciente de Pemex.

La baja producción de petrolíferos de la empresa productiva del Estado y la demanda nacional, que presenta tendencias crecientes, han llevado al país a alcanzar una alta dependencia de gasolinas y diésel de importación.

En el caso de Pemex, en 2018 el producto importado representó 74 y 70 por ciento de los volúmenes comercializados a escala nacional de gasolina y diésel, respectivamente.

La producción de petrolíferos refleja el desempeño del Sistema Nacional de Refinación. Durante los últimos años, los rezagos en mantenimiento, interrupción de servicios auxiliares, paros no programados por incidentes operativos y manejo de la creciente producción de residuales, así como la disponibilidad de crudo ligero para completar cargas a proceso, han limitado la eficiencia en la producción de combustibles automotrices e industriales.

En promedio, durante la administración de Enrique Peña Nieto solamente se aprobaban tres planes por año de exploración de campos petroleros y la explotación de los mismos.

En el comienzo del actual gobierno se ha autorizado la explotación de 20 nuevos yacimientos.