Jóvenes de Cozumel crean paneles ecológicos hechos de sargazo

El material sirve para hacer muebles, o bien, se puede emplear para la construcción, detallan creadores

Lilia Balam
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 13 de agosto, 2019

Desde el 2016 el estudiante de ingeniería bioquímica del Instituto Tecnológico de Mérida (ITM), Fabrizio Aurelio Cauich Tinal, y su hermano, Bryan Blass, originarios de Cozumel, notaron con preocupación que una cantidad importante de sargazo se acumulaba en las costas quintanarroenses.

Si bien el gobierno de esa entidad pronto comenzó a mandar brigadas de limpieza, éstas sólo intervenían en las zonas turísticas. “Nadie se preocupa por limpiar el lado de la isla que da al mar abierto, donde no hay hoteles. Por ejemplo, hubo arribazón en julio y el sargazo ya cubre de seis a ocho metros de esa playa, el mar es inaccesible en esa zona”, detalló Fabrizio a La Jornada Maya.

Inquietos ante la situación ambiental e inspirados en proyectos como el de una mujer que fabrica libretas con el sargazo y un hombre que crea bloques con el alga, los hermanos Cauich Tinal comenzaron a explorar ideas para aprovechar la planta que se acumula en las playas.

Bryan, siendo un aficionado en armar muebles, pensó en crear un material para construir mobiliario y en enero de este año iniciaron los experimentos. Cuando decidieron que trabajarían con sargazo triturado comenzaron a buscar una sustancia que evitara el proceso de descomposición y le quitara el olor. Aunque al inicio trituraban la vegetación a mano, pronto encontraron equipo para molerla y posteriormente investigaron cuál sería el aglutinante ecológico ideal para pegarlo, puntualizó.

Tras varias pruebas, lograron hacer los primeros paneles de sargazo, que miden cinco centímetros de ancho y diez de largo. “El material resultante es duro, ha aguantado seis meses y no se descompone, no se desbarata, no genera polvos cuando es perforado ni se cuartea, no se deshace con agua y resiste altas temperaturas, de hasta 400 grados, sin deformarse”, puntualizó Fabrizio.

La elaboración de los paneles toma tres días, por la recolección, el lavado del sargazo, el secado y finalmente, la aplicación del aglutinante. El proceso es amigable con el medio ambiente, pues los hermanos evitan emplear sustancias químicas, como el formaldehído, que a largo plazo también dañan a quienes las emplean. Con los paneles se pueden hacer muebles como mesas, escritorios, sillas, o bien, se pueden emplear para construcción.
Hacer dinero donde los demás ven basura.

Actualmente los Cauich Tinal se asesoran para armar un modelo de negocio y para conseguir el equipo necesario para fabricar paneles a gran escala. En los siguientes meses realizarán pruebas de dureza, humedad y descomposición en los laboratorios del ITM, para configurar una ficha técnica y contar con un producto probado, de modo que le puedan establecer un costo fijo. Fabrizio estimó que en diciembre podrían tener un producto viable para sacarlo al mercado.

La popularidad del producto diseñado por los hermanos ha sido tal, que en las últimas semanas un par de empresarios se han puesto en contacto con ellos para manifestar su interés en el proyecto. También los han buscado representantes del gobierno quintanarroense para saber cómo pueden apoyarlos e impulsar el negocio.

“Esperamos poder fabricar paneles grandes, lápices y bloques. Buscamos generar productos de calidad y a bajo costo que puedan servir a las personas y al mismo tiempo permitan usar todo el sargazo que ahora es tratado como basura, que el gobierno recolecta y almacena quién sabe donde y que puede dañar a la tierra si se queda ahí a descomponerse”, concluyó el joven de 21 años.