Mutilación genital femenina, cuestión de tradición y machismo: Sulaman

Secuelas: mucho más que la pérdida del orgasmo

EFE
La Jornada Maya

Madrid, España
Miércoles 14 de agosto, 2019

La mutilación genital femenina es una práctica que forma parte de las costumbres y culturas ancestrales de algunas etnias. De acuerdo con la mediadora intercultural en mutilación genital femenina, prostitución y trata, Hodan Sulaman, "es una cuestión de tradición, patriarcado y machismo".

Consiste en la "resección parcial o total de los genitales externos femeninos por motivos no médicos", tal y como define la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Reconocida internacionalmente como una "violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas", más de 200 millones de niñas y mujeres en una 30 de países de África y Oriente Medio están mutiladas. Y otras 30 millones de menores corren el riesgo de ser víctimas de ella en la próxima década.

EFE ha entrevistado a Hodan Sulaman, mediadora intercultural de Médicos del Mundo, para hablar sobre mutilación genital femenina y dar visibilidad a la labor que realiza esta ONG contra esta práctica.

Médicos del Mundo contra la mutilación: un viaje con compromiso

Muchas familias residentes en España pero procedentes de países en los que la ablación es habitual, aprovechan las vacaciones de verano para viajar a sus lugares de origen. Allí, las menores corren el riesgo de ser mutiladas.

Para evitar esta situación, Médicos del Mundo, en colaboración con el Sistema Nacional de Salud, lleva a cabo una iniciativa de compromiso de retorno sin ser mutiladas.

A través de un acuerdo entre la familia de la menor y su pediatra, los padres se comprometen a que la niña no sea mutilada en este viaje. A la vuelta, las menores pasan una revisión pediátrica para comprobar que la mutilación genital no se ha producido.

"Son muchas las familias que cumplen todo el proceso y que además de proteger a sus hijas, se unen a la lucha activa contra la mutilación genital femenina", aseguran desde Médicos del Mundo.

En 2018, la ONG realizó más de mil 800 intervenciones sociales, sanitarias y sicológicas en toda España; ha formado a más de 113 agentes de salud en prevención de mutilación genital femenina y continúa llevando a cabo numerosas acciones de sensibilización por distintas ciudades españolas.

El objetivo: visibilizar que la mutilación genital femenina es "incompatible con los derechos humanos, la libertad, la dignidad, la igualdad, la salud y la vida de millones de niñas y mujeres".

Secuelas: mucho más que la pérdida del orgasmo

A diferencia de lo que muchos puedan pensar, la mutilación genital va más allá de "cortar el clítoris" y de la pérdida sexual.

Existen varios tipos de mutilación: algunas incluyen la resección de los labios o, incluso, el sellado de la abertura vaginal, y ninguna tiene beneficios para la salud. Esta práctica provoca lesiones físicas y sicológicas de por vida, la pérdida sexual es solo una de muchas.

"Cuando tocas el tema con ellas se rompen porque empiezan a revivir el drama por el que han pasado y los recuerdos que habían bloqueado vuelven a cobrar vida", explica Hodan.

Hodan Sulaman ayuda a mujeres y niñas que ya han sufrido la mutilación o que están en riesgo de serlo.

Somalí de origen, y por tanto cercana a esta realidad, trabaja para sensibilizar y concienciar a la comunidad africana que vive en España y cuyas hijas están en riesgo de ser mutiladas.

"Desde Médicos del Mundo prestamos atención ginecológica para curar los daños físicos, acompañada de sesiones a largo plazo de apoyo sicológico y sexológico. Esto último es fundamental", añade.

Además de los trastornos psicológicos y emocionales, la mutilación genital femenina provoca numerosos problemas de salud, entre ellos, infertilidad; complicaciones en el parto; infecciones urinarias o incluso la muerte, en algunos casos.

"No es religión. Es una cuestión de tradición, patriarcado y machismo"

La mutilación genital femenina forma parte de las costumbres y culturas ancestrales de algunas etnias africanas, principalmente subsaharianas. Aunque también ocurre en países de Oriente Medio y Asia, informa la OMS.

Esta práctica tiene sus raíces en la desigualdad de género, pues parte de la idea de que hay que "cortar un miembro del cuerpo de la mujer (el clítoris) por la supuesta infidelidad que puede producir", explica Hodan.

Aunque muchas veces se suele asociar a creencias religiosas, Hodan Sulaman sostiene que no hay que vincular ambas cosas.

"En África lo practican todas las religiones que conviven entre sí: la cristiana, la judía y la islámica. Por tanto, no es una cuestión de religión. Es una cuestión de tradición, patriarcado y machismo", subraya.

"También trabajamos con líderes religiosos, porque ellos tienen mucho peso en la comunidad y que, así, sean ellos mismos los que desmonten el mito sobre que la mutilación es algo religioso. La verdad es que está dando resultados", apunta.

"Se que algún día parará y será el pueblo africano quien lo pare"

"Muchas familias que viven en España siguen mutilando a sus hijas y a sus mujeres cuando regresan a sus países de vacaciones porque no saben que esta práctica es mala. Ahora mismo estoy trabajando con 27 mujeres y me hablan de la mutilación con la mayor naturalidad. Lo tienen tan asimilado que lo ven como algo natural", explica Sulaman.

Para ella la solución está clara: "Educación, sensibilización y formación. Ese es el cambio para cualquier vulneración de derechos".

"Con la sensibilización y la formación que estamos dando, hay muchas mujeres supervivientes de la mutilación genital femenina que ahora se han convertido en grandes activistas. Somos muchas, cada vez más", añade.

"Esta es una lucha que llevo en el ADN y se que algún día parará. Y será el pueblo africano quien lo pare. Pero para ello debemos darle las herramientas necesarias", concluye la experta, quien, como muchas otras mujeres, se han unido de forma activa a la lucha para la eliminación de la mutilación genital femenina.