"No hay quien se resista a la cumbia", último tuit de Celso Piña

El cielo ya está de fiesta, escribió su hija Cecilia

La Jornada Maya

Ciudad de México
Jueves 22 de agosto, 2019

"No hay quien se resista a la cumbia", expresó Celso Piña en Twitter.

Junto con un video de su Cumbia sobre el río, publicó esas palabras unas horas antes de su muerte.

El rebelde del acordeón, quien puso a bailar con su mezcla de ritmos a un sinnúmero de mexicanos, sufrió ayer por la tarde un ataque cardiaco.

Piña creció en la colonia popular Independencia, ubicada en el Cerro de la Campana de Monterrey. Ahí comenzó su carrera. En los años 80 cuando su padre le regaló su primer acordeón, producto del dinero que reunió al vender un marranito.

Luego se metió a practicar en un tubo grande de drenaje que estuvo por años en la cuadra en que vivió. Se le oía, insistente, tratando de imitar el sonido de un disco de vallenato que giraba en un tocadiscos.

Ese género caracterizó la obra del músico regiomontano al principio de su carrera; sin embargo, con el tiempo, su estilo se fue ampliando. "La música que estoy haciendo ya ni es vallenato; es fusión, mezcla, otra cosa", aseguró a La Jornada en una ocasión.

Gracias a Celso Piña y su Ronda Bogotá, Monterrey fue una de las puertas de entrada de la música tropical, después conocida como cumbia, que se popularizó con la llegada de grabaciones colombianas y se fusionó con los sonideros de México. Lo mismo ocurrió con la manera de bailar. En sus conciertos se veía a los asistentes moverse al estilo "cholombiano", surgido de una fusión sonora. Pequeña Colombia le decían a cierta parte de la capital de Nuevo León, donde el ritmo formó una subcultura.

"Es muy diferente como se toca aquí que como se toca en Colombia. Tenemos influencias del norteño, del mariachi; esto es otra onda. Critican a los chavos porque se pintan de verde, rojo, y yo les digo que los dejen, que así sienten ellos esta música, que así hacen más llevadera su vida", afirmó el intérprete, que se caracterizó por ser franco y directo.

Celso Piña era consciente de los problemas que acechaban a parte de sus seguidores, pues le preocupaba que no fueran capaces de ver su realidad. "He conocido muchos huerquitos de 13 o 14 años que se la llevan recio. Acaban de dos formas: muertos o entabicados (...) Lo que he hecho ha sido a través de mis canciones, algo de mensaje. Pero ves que es un caos en cadena. No puedes ir casa por casa diciéndoles que se porten bien, que le hagan caso a su mamá, no tomes tanto".

El disco Barrio bravo fue un parteaguas no sólo en la carrera de Piña, sino de la fusión del vallenato con ritmos como el reggae, hip-hop y rock en muchas de sus variantes. A lo largo de su carrera publicó más de 25 álbumes y colaboró con múltiples artistas, como Lila Downs, Rubén Albarrán, de Café Tacvba; Natalia Lafourcade, Ely Guerra, Julieta Venegas y Pato Machete.

Desde Monterrey para el mundo

"Desde Monterrey, pura cumbia colombiana para todo el mundo", era la frase recurrente para dar inicio a un concierto o una canción. Piña fue un músico prolífico que llevó su estilo a muchos países.

Su hija Cecilia confirmó la muerte del músico. En redes sociales publicó: "Papá te amo con todo mi corazón, fuiste y serás siempre el mejor del mundo, no tengo palabras para expresar... no sabes cuánta falta me vas a hacer, pero al final estaré muy agradecida y bendecida por Dios por haberme dado la dicha de estar contigo hasta el último momento, ahora vas a estar llevando tu música al cielo, adonde te faltaba llegar. Te amamos tu familia y toda tu gente. QEPD Celso Piña. ¡El cielo ya esta de fiesta!"

Celso Piña fue reconocido por su talento musical, su sencillez y sentido del humor.

Sobre su labor, El rebelde del acordeón contó a este medio: "Mi carrera siempre la he querido llevar lo más alegre que se pueda. He procurado hacer cosas que muchos otros no se atrevían por miedo al fracaso. Luego de que yo sacaba algo, otros grupos me decían que ellos eso lo traían en mente. Mucha gente se queda nomás en eso: en si lo hubiera hecho, y el hubiera no existe... digo, sí existe, pero no existe... será. Somos humanos y hay que echarse al ruedo".