La muerte del sistema patriarcal

Renacimiento Mexicano

Martha Adriana Morales Ortiz, Witzilin, y César Daniel González Madruga, El Siervo
Foto: Notimex
La Jornada Maya

Jueves 22 de agosto, 2019

Estuvimos en Ciudad Juárez hace dos años atrás, el motivo de la visita era la presentación de nuestro libro Renacimiento Mexicano, nos recibieron en Casa Amiga Esther Chávez Cano, un grupo de activistas y entre ellas algunas madres, amigas, hermanas, familiares y activistas que han vivido muy cercanamente la pérdida de alguna mujer víctima de feminicidio.

Debemos confesar que no fue nada fácil hablar del libro cuando teníamos enfrente una pintura de una mujer crucificada, semidesnuda, con un seno mutilado; el corazón no sólo lo sentíamos desquebrajarse, sino también la mente tenía muchas dudas sobre esa obra de arte, así que la pregunta fue inevitable, salió en la conversación de manera sincera, ¿Por qué tenían esa pintura ahí en medio del salón principal?

Una de las activistas nos contestó estoicamente, "para que no se nos olvide nunca que es lo que pasa acá en Juárez, puesto que hemos encontrado a una de las mujeres de esta manera, sacrificada, crucificada". Nos quedamos helados, casi sin habla, con lágrimas apunto de salir de los ojos, sin entender realmente porque hay hombres capaces de llevar a cabo actos de horror y suma violencia.

Tras una respiración profunda, pudimos restablecer el diálogo y el hilo de la presentación, y fue como sus verdades fueron narradas, develadas, entrelazadas y conversadas, para que nosotros pudiéramos entender con mayor claridad la verdad en Juárez.

Por supuesto, al escucharlas sentimos el deseo de venganza, de odiar con toda el alma a todos aquellos hombres feminicidas, con ganas de salir corriendo para lincharlos y colgarlos de los testículos, y no dar ninguna tregua, ningún perdón, ninguna consideración, así como ellos lo han hecho con las mujeres.

El enemigo a vencer

Ha sido un proceso muy largo, ya son décadas en que Ciudad Juárez ha vivido esta situación, así que todas las personas afectadas y empáticas con estos actos de violencia hacia las mujeres han tenido el tiempo suficiente para organizarse, desde abajo, en contra de toda impunidad para evidenciar y desmenuzar el sistema patriarcal-neoliberal, el cual no sólo es el enemigo a vencer, sino el enemigo a reconocer que ha estado instaurado dentro de la mente y del corazón del ser humano.

Allí mismo, en Ciudad Juárez, nuestro maestro Antonio Velasco Piña, aún lleno de dolor y rabia, nos acercó al movimiento espiritual que han orquestado algunas de las madres que ha perdido a sus hijas, una gran labor espiritual que han realizado. Ellas no sólo han salido a marchar en las calles junto a activistas y familiares, ya sea en silencio o acompañando las consignas declaradas con profundo dolor y rabia, sino también un gran grupo de mujeres que sahumaban y oraban para el ascenso de la conciencias para que el perdón fuera lo suficientemente grande y no las dejarse morir en vida después de tanto dolor. Un movimiento de consciencia sorprendente que se suma a muchos otros movimientos y expresiones feministas que han encontrado la manera de disminuir estos delitos y de un auténtico empoderamiento femenino en Ciudad Juárez.

Ahora los recientes movimientos y marchas feministas en la Ciudad de México y en varios estados llevan intrínsecamente escrito ese mismo dolor que ha vivido Ciudad Juárez, #VivasNosQueremos, #NiUnaMenos, siguen siendo las grandes consignas que todos como país deseamos alcanzar, porque si cae una mujer, cae toda la familia, y si cae toda la familia, la sociedad nunca estará en Paz.

Las mujeres han alzado la voz, las críticas han despertado por su actuar, victimizando a las víctimas, menospreciando su dolor y enojo, juzgando su rabia y su forma reactiva de responder, pero en el fondo es un reclamo genuino y deseo profundo de trascender por completo este sistema patriarcal-neoliberal, apunto de perecer por todas las ignominia cometidas hacia las mujeres.

Twitter: @Witzilin_vuela
Twitter: @CesarG_Madruga