El agua de la Península de Yucatán, un recurso en riesgo

La etnohistoriadora Mónica Chávez presenta “El manejo del agua a través del tiempo en la Península de Yucatán”

Graciela H. Ortiz
Foto: SNTE Educación Indígena
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 27 de agosto, 2019

La etnohistoriadora Mónica Chávez Guzmán, presentó su libro “El manejo del agua a través del tiempo en la Península de Yucatán”. Se trata de un recorrido histórico de la utilización del agua desde los mayas hasta el presente “y cómo hemos llegado en la actualidad a una situación no deseable, pero todavía estamos a tiempo de modificar si participamos”, expresó la autora, cuya publicación data de 2017, pero que la Alianza Francesa revivió en su “Foro Agua, un bien común en riesgo”.

El acuífero de los estados de la Península de Yucatán se revela hoy como un recurso en riesgo; el agua fue utilizada de manera inteligente y respetuosa por parte de los mayas, sin embargo con el correr de los años los acuíferos están siendo afectados en su calidad de manera alarmante.

La publicación cuenta con ocho capítulos escritos por investigadores y científicos del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), Consejo de la Cuenca de la Península de Yucatán, Centro de Estudios Mayas, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad Autónoma de Campeche, Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, entre otras entidades.

Inicia con una introducción sobre el manto acuífero de la Península de Yucatán, de sus bellezas y vulnerabilidades, entre las que se encuentran la porosidad de la roca, que permite que todo lo que se tire traspase directamente al manto acuífero.

La circulación del agua se produce a través de vasos capilares que se interconectan y el flujo del agua viene del centro de la Península, donde se encuentran las mayores reservas vegetales y se va dirigiendo hacia el litoral con toda su riqueza de agua, pero también con todos sus contaminantes. Ese flujo de agua del centro hacia la periferia terminará en el mar.

El segundo capítulo se trata de la “Representación del agua en los códices mayas”. Los mayas realizaron magníficas obras hidráulicas para cosechar y almacenar el agua de lluvia como en Kabáh, Uxmal y Calakmul.

El tercer capítulo “El agua para los mayas del período colonial”, describe como muchos mitos mayas representan una importante sabiduría como el conocimiento del ciclo del agua y la importancia de los árboles en el mismo.

El capítulo cuatro “De vida, de control social y de división, el agua en el siglo decimonónico yucateco”, destaca que las poblaciones que no contaban con aljibes o veletas se veía en la obligación de comprar el vital líquido, posteriormente se inauguró en Mérida, el 2 de agosto de 1907, el sistema de agua potable.

“La Santa Agua en la cultura maya en Yucatán”, da vida al capítulo cinco de la obra, donde se pone de manifiesto la importancia del agua para curar y purificar. También vemos cómo ha cambiado esta perspectiva del agua sagrada al tener la facilidad de abrir la llave y ya no tener que pedir a los dioses para que llegue el agua.

También llama la atención sobre la llegada de plantas de agua purificada; los antiguos mayas decían “llegará el día en que el agua se va a vender”, y nadie lo creía, porque para los mayas es un don sagrado, algo que debe pertenecer a toda la comunidad y no venderse.

El derecho humano al agua cobra un papel fundamental, no sólo de tener acceso al agua, sino también a tener una dirección de los desechos de manera adecuada, “sobre todo en un lugar tan vulnerable como la Península de Yucatán, donde ya sabemos que si tiramos basura en un sumidero se va directo al agua, que aunque posteriormente nos la den potabilizada tendrá metales pesados y otros elementos”.

Capítulo 6, “El papel de la cubierta vegetal en la conservación del agua en la Península de Yucatán”, nos habla de la importancia de la vegetación para poder contar con agua. El 50 por ciento de las cabeceras hidrográficas están ocupadas por territorios indígenas, lo que significa casi una cuarta parte (23.3 por ciento) de la captación total del agua pluvial del país.

La mayor parte de las selvas húmedas y bosques están bajo la custodia de comunidades indígenas.

Indicó, más adelante, la peligrosidad de los agroquímicos, como los órgano clorados, prohibidos en otras partes del mundo y que se utilizan en Yucatán, los herbicidas que vienen con los transgénicos como el glifosato y sus consecuencias para la salud.

Capítulo 7, “Condiciones actuales del agua subterránea en la Península Yucatán”. Allí llama la atención sobre la vulnerabilidad del manto acuífero, debido a su ubicación en el subsuelo, en forma de un acuífero subterráneo expuesto a recibir contaminantes que provengan de la superficie, aunque destaca que el aprovechamiento de los recursos hídricos no representan hasta ahora una amenaza seria en términos de sobreexplotación dada su abundancia.

Capítulo 8, “El Consejo de Cuenca de la Península de Yucatán”. El Consejo de Cuenca es una instancia de coordinación entre éste, las dependencias y entidades de las instancias federal, estatal o municipal y los representantes de los usuarios de la respectiva cuenca hidrólogica, cuyo objetivo es formular y ejecutar programas y acciones para la mejor administración de las aguas, el desarrollo de la infraestructura hidráulica y de los servicios respectivos, así como la preservación de los recursos de la cuenca.

Entre sus propuestas se destacan:

• Planeación integral del agua y desarrollo por zonas geohidrográficas, planeación a largo plazo.
• Congruencia de objetivos y metas.
• Monitoreo.
• Reciclamiento.
• Estímulos económicos.

La portada es una obra del maestro Manuel Lizama, que muestra el rito que hacían las mujeres antes de casarse, donde el agua era sumamente importante como actor fecundante, con fotografía del italiano Fulvio Eccardi y de Carlos Alcérreca y diseño de Miguel Ángel Martínez de la Fuente.