Desde hace más de 60 años, 'Cariño' atiende con cariño el Bar Latino

Así es como le llamaba el reconocido actor Pedro infante, quien frecuentaba el lugar

Sandra Gayou Soto
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 28 de agosto, 2019

Hace más de 60 años que el Bar Latino, en el Centro Histórico de Mérida es atendido con y por Cariño. El emblemático mesero dice que “ha sido toda mi vida este lugar”, cierra los ojos y junta las palmas de sus manos mientras recuerda; a sus 76 años, disfruta cada momento.

Con el tiempo ha forjado una familia de cuatro hijos; tres hombres y una mujer, dos de los varones trabajan con él, el otro es mecánico dental. Al preguntarle cuántos nietos tiene, le cuesta recordar; la cuenta le da “como siete o nueve”, algunos de ellos ya tienen hijos, decidieron dedicarse a oficios distintos al de su abuelo.

El día de hoy, Cariño será festejado junto con los demás abuelos del país, en el marco del Día de los abuelos. De su trabajo “nos sale para que vivamos, para que paguemos la luz, el agua, compremos algunas cosas”, refiere.

La Jornada Maya fue a buscarlo a su lugar de trabajo, donde pasa la mayor parte del tiempo. Diariamente llega a las siete de la mañana y se va entre ocho y ocho y media de la noche. Sus hijos se quedan hasta el cierre. “Me quedo un rato más”, dice cuando no se quiere ir: “Me siento mal de no hacer nada, hasta un domingo que no trabajamos me quedo en la casa y me pongo a regar su jardín a la señora, barrer, recoger hojas, hacer algo”; no le gusta estar acostado en su hamaca.

A Cariño le cuesta recordar cuántos años tenía cuando empezó a trabajar en el lugar y hasta su fecha de nacimiento. Recurre a sus hijos para que le recuerden que nació el primero de julio de 1943. Su vida y su familia no serían lo mismo si no fuera por su trabajo.

'Cariño', me lo puso Pedro Infante

“Eso me lo puso el difunto de Pedro Infante, cuando él venía acá en esta mesa (pega con el puño), él y el señor Pérez, el que hizo el Chocolate Pérez en Yucatán, que le dio la vuelta al mundo”, eran amigos.

Recuerda que cuando el empresario y el actor iban al bar “le daba sus pezuñas, empanizado, frijol con puerco, me decía: ven acá Cariño, ninguno me trata como tú me estás tratando, me estás tratando con cariño”. Traía un sombrero negro y unos lentes, “tú eres Cariño para mí”, recuerda que le dijo el ídolo de México, quien se quitó su sombrero y se paró para exclamar: “Aquí está Cariño, ¡hay Cariño!”.

Desde ese momento Cariño perdió su nombre. Asegura que Pedro Infante decía que quería a Mérida porque aquí lo querían más que en su propia tierra “y lo dijo, el día que me muera que sea en Mérida y que me entierren en México”. Cuenta que el actor ayudaba a muchas familias y que vivía en avenida Itzáez “donde estuvo el rastro hace mil años”.

Desde entonces el Bar Latino es más conocido por el sobrenombre de su mesero; la gente dice “vamos con Cariño”.

Clientes distinguidos

Cariño ha atendido a ex gobernadores como Víctor Cervera Pacheco, “antes que sea gobernador, tenía una imprenta en la 61, venía y platicaba con nosotros”, cuando el Congreso del estado se encontraba en la calle 58, también atendía a los legisladores.

Al Bar Latino llegan oficinistas del Centro Histórico de Mérida y turistas nacionales e internacionales, la gente que va de manera constante suele llevar a sus familiares cuando están de visita en la ciudad.

Un lugar con 108 años de historia

El Bar Latino tiene 108 años de historia. Sus dueños, refiere Cariño, “han sido unas bellas personas, humanas, que siempre a su personal les ha ayudado. Eran cuatro, ya fallecieron dos”, siempre ha sido de la misma familia: Lo tuvo el papá, luego los hijos”. Cariño relata que ha convivido con la familia toda su vida “les he trabajado su negocio, se los he cuidado, son a todo dar”.

El lugar, según Cariño, es “de la bella época”. Recuerda que entre sus clientes estuvieron los trabajadores del Banco Agrario, de Recursos Hidráulicos, Ferrocarriles, “todos los bancos aquí han venido, de la bella época”, actualmente hay un grupo de trabajadores de un banco que llega una vez al mes. “Vienen a recordar cuando tenían 25 años, ahorita ya tienen setenta y tantos años”.

Los clientes son sus amigos. “Nos llevamos, convivimos”, algunos se han ido a vivir a otros lugares y al regresar visitan el Latino para compartir sus historias con el legendario mesero, quien refiere dice que quienes visitan asiduamente el lugar son “muy tranquilas, acá jamás ha habido problemas”. Las familias acuden porque es un ambiente tranquilo, además el servicio se caracteriza por la variedad y vastedad de botanas, “tú pides la botana y eso se te da”.

El trato hacia los clientes es lo que marca la diferencia: “Vivimos de la gente que viene, los tratamos con cariño y todo eso”. Recuerda que años atrás la zona estaba rodeada de cantinas, menciona las calles y los nombres de los negocios que había, de esos ya no queda ninguno, sólo el Latino y El Barrilito, en Mejorada.

Todos los negocios eran cantinas, cuenta que el primer nombre del Bar Latino fue “Moctezuma”, a pesar de que en el nombre lleve la palabra Bar, el Latino “sigue siendo cantina, ya no hay patentes de cantina; cantinas ya no hay, en esta época hay bares y restaurant bar”, hace más de 30 años que su nombre es el que tiene actualmente.

Cariño sigue atendiendo a funcionarios estatales y municipales, “mientras el Señor nos dé vida y salud, estaremos aquí”, así terminó la entrevista. Antes de partir, Cariño le dio a la reportera la tradicional menta para los clientes: “Esto es para alcoholímetro mi amor, para que no te baje el camionero”.