Cierre de Parlamento empaña reputación de Reino Unido

La jugada de Johnson podría dar resultado si logra ejecutar el 'Brexit' sin daños graves a la economía británica

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La Jornada Maya

Londres, Reino Unido
Lunes 2 de septiembre, 2019

Se sabía desde hacía tiempo que el edificio del Parlamento británico debía vaciarse para reparaciones urgentes que llevarán años y costarán miles de millones. Pero ahora el problema para la reputación global de Reino Unido como modelo de democracia va más allá de las plagas y las filtraciones de agua.

En zonas del mundo donde el sistema parlamentario británico y el respeto a su estado de derecho ofrecieron un modelo para países emergentes, algunos han interpretado la brusca decisión del primer ministro británico, Boris Johnson, de cerrar el Parlamento durante las cruciales semanas previas al Brexit como la prueba de que también Reino Unido puede sufrir una usurpación del poder.

La jugada de Johnson podría dar resultado si logra ejecutar el Brexit el 31 de octubre sin graves daños para la economía británica, pero la impresión generalizada de que ha cerrado el Parlamento para sofocar el debate -pese a sus afirmaciones de lo contrario- ha despertado condenas rotundas en zonas clave del antiguo Imperio Británico, incluidas algunas donde la reina Isabel II sigue ostentando la jefatura del estado.


Foto: Twitter @UKParliament

Muchos británicos, políticos y ciudadanos de a pie, tienen un alto concepto del papel de su país en el escenario mundial, destacando su puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, su arsenal nuclear y su influencia tradicional en zonas complicadas de Oriente Medio. Pero el prolongado estancamiento en torno a su salida de la Unión Europea, aprobada hace más de tres años pero que aún no se ha concretado, se ha cobrado un precio en la imagen de las instituciones políticas británicas de cara al resto del mundo.

Nicholas Sengoba, columnista en la ex colonia británica de Uganda, dijo que la decisión de Johnson muestra que Reino Unido no es inmune al abuso de poder que han sufrido algunos países africanos. “Toda la idea de que un primer ministro británico no puede ser tan poderoso como un dictador africano ha desaparecido”, dijo.

El prolongado pulso en torno al Brexit ha hecho que la ex potencia colonial “se vea extremadamente mal” porque no hay un liderazgo claro ni consenso sobre cuáles podrían ser las consecuencias reales de un Brexit sin acuerdo, señaló Sengoba.

La vieja reputación británica de apertura y juego limpio se ha visto manchada por años de disputas en el opositor Partido Laborista sobre si el jefe del partido, Jeremy Corbyn, y sus principales asesores toleran el antisemitismo -la policía llegó a investigar a varios miembros del partido- y el deseo de impedir que los extranjeros se instalen en Reino Unido amparándose en las laxas regulaciones de la UE fue como mínimo un factor en que el bando partidario de abandonar el bloque de 28 países ganara el referendo de 2016.