Megaproyectos acaparan el agua de la península: Sara Cuervo

Las 163 granjas avícolas concentran el 83 por ciento del líquido concesionado en la región

Lilia Balam
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 3 de septiembre, 2019

Los megaproyectos agroindustriales requieren “cantidades infames” de agua para su existencia, y las autoridades federales les han entregado concesiones para que puedan hacer uso del líquido, por lo que el establecimiento masivo de empresas de producción de carne avícola y porcícola, así como el incremento de cultivos de soya, sorgo y palma africana refuerza “las desigualdades entre comunidades”, además de que “la gran inversión acapara y se apropia de los recursos de las comunidades”, sostuvo Sara Cuervo Vega del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS).

De acuerdo con la activista, quien recurrió a información proporcionada por el geovisualizador realizado por el CCMSS y GeoComunes, las 163 granjas avícolas ubicadas en la península (como Avícola Cotaxtla, Bachoco, Industria Avícola del Sureste y Fideicomiso del Banco de México), acaparan 83 por ciento del agua concesionada en la región, lo que equivale a 263 pozos y 9.2 millones de metros cúbicos del líquido.

De igual forma, las 125 granjas porcícolas, entre las que se encuentran las de Grupo Porcícola Mexicano “Kekén” de Grupo Kúo, emplean 46 por ciento del volumen de agua y el 49 por ciento de los pozos concesionados, es decir, 143 de esas instalaciones y 13.1 millones de metros cúbicos del mencionado insumo.

En este sentido, Cuervo Vega recalcó que en 15 años creció el número de naves de granjas porcícolas y avícolas en la península. En el 2000 estaban registradas 714 instalaciones de producción porcina y la cifra incrementó 68 por ciento en el 2015, es decir, pasó a las mil 205. En cuanto a las instalaciones avícolas, aumentaron 35 por ciento al pasar de mil 329 naves en el 2000 a mil 783 en el 2015.

Anillo de cenotes

La mayoría de esas granjas se localizan alrededor de la ciudad de Mérida, en puntos cercanos al Anillo de Cenotes del estado de Yucatán, añadió. Recordó que dichos cuerpos de agua son considerados sagrados por algunas comunidades mayas, además de que en otros casos son utilizados para el sustento económico de los pobladores.

Por otro lado, 35 por ciento del agua del subsuelo de la península se utiliza para la producción de caña de azúcar, cultivo que ha incrementado en los últimos diez años. Ese tipo de siembra predomina en Othón P. Blanco, Quintana Roo, mencionó la activista.

El cultivo de palma africana también ha ido en aumento y sus demandas de agua son fuertes. Este tipo de siembra se observa mayormente en Ciudad del Carmen y Palizada, en Campeche.

En el caso del cultivo de sorgo, predomina en Champotón, ubicado en Campeche, mientras que el de soya tiene presencia en los municipios yucatecos de Tizimín y Tekax; en Hopelchén, ubicado en Campeche; y Bacalar, localizado en Quintana Roo.

“Lo que está detrás de la agroindustria es un acaparamiento de agua tremendo. Los capitales se vuelcan en la península por las reservas de agua y de tierra. Esto refuerza las desigualdades entre las comunidades y el gran capital, la gran inversión que acapara y se apropia de los recursos de las comunidades”, concluyó Cuervo Vega.