Aún con inversión privada, Tren Maya será bien público

El 90 por ciento del monto para la construcción del proyecto provendrá de empresas particulares

Juan Carlos Pérez Villa
La Jornada Maya

Quintana Roo
Jueves 12 de septiembre, 2019

El presupuesto del 2020 para el Tren Maya no es una reducción por parte del gobierno federal; ya estaba programado, más de 90 por ciento es inversión privada, pero con propósito público de desarrollo. Es un proyecto al que están abiertos a cualquier crítica que sea con sustento, afirmó Rogelio Jiménez Pons, director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), en entrevista para La Jornada Maya.

Después de que al inicio de semana fuera dado a conocer que el presupuesto para el Tren Maya en 2020 será de 2 mil 500 millones de pesos, a diferencia de los cerca de 5 mil millones de este año, el titular de Fonatur comentó que “ya no es relevante la inversión del erario, sino es inversión privada”.

En un principio, explicó en entrevista telefónica, no había otra inversión más que la propia; ahora, los tres siguientes años que durará la obra, el monto de inversión federal será parecido al programado para 2020, es complementario, ya que es principalmente del sector privado. Sin embargo, destacó que “el capital privado se suma a un propósito público; antes el dinero público, del erario, se utilizaba con un propósito privado”.

A mediados de diciembre saldrá la licitación y las obras en abril y mayo, para cuatro tramos de poco más de mil millones de dólares cada uno, es decir, arriba de los 4 mil millones de dólares, alrededor de 80 mil millones de pesos, que es lo que realmente será ejercido para el Tren Maya, dijo.

Después de los 80 mil millones de pesos en los primeros tramos, a mediados del 2020 serán licitados otros tres.

Resaltó que la concesión del tren jamás será entregada al sector privado, va a haber operador privado, pero la concesión es de Fonatur.

El dinero del gobierno federal sirve para hacer los estudios de impacto ambiental en las zonas donde no existe vía, para llevar a cabo las consultas, pagos adeudados por derechos de carreteras anteriores, para reubicar a personas, indicó.

La licitación va bien, hay una gran cantidad de aspirantes al proyecto, bancos, compartió.

Críticas recibidas, pero con sustento

El titular de la dependencia federal se refirió a las observaciones que sobre el proyecto han hecho algunos académicos. Aseguró que son bienvenidas siempre que tengan sustento, ya que hay algunas que son “simplemente por cliché”.

Por ejemplo, la falta de información fue una de las observaciones que el pasado martes realizaron los participantes en el foro Costos y Beneficios del Tren Maya, celebrado en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán. Sin embargo, Jiménez Pons señaló que han abierto espacios e invitado al sector.

Mencionó que, si bien no han tenido el presupuesto suficiente para hacer grandes campañas de difusión, están abiertos a la participación de todos y entiende que hay posicionamientos de académicos preocupados.

Jiménez Pons dijo no entender por qué cuando hacen seminarios y mesas de trabajo, no se adhieren.

“Este es un nuevo gobierno, es un nuevo modelo de tratamiento, incluso turístico; no es de frivolidades, es un turismo más consecuente y responsable sustentablemente (…) Creen que todo es más de lo mismo, pero son solamente prejuicios”, aseveró.

Dentro de las observaciones, no sólo de académicos, comentó que hay quienes critican el neoliberalismo, pero caen en mediciones de tipo neoliberal al cuestionar, por ejemplo, el mercado inmediato del Tren Maya.

Mesa científica y participación de la ONU y Unesco

Fonatur tiene una mesa científica por los problemas que ha generado a lo largo de sus 50 años de vida, ha tenido enfrentamientos por la parte ambiental o social, y ambos requieren de la ciencia para tener una real medición objetiva, y con ello avanzar en proyectos sustentables.

Además de la mesa científica, en el Tren Maya participan la Organización de Naciones Unidas Hábitat, y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en la supervisión para proteger el patrimonio mundial.

Jiménez Pons apuntó que no se cometerán los mismos errores del pasado, alimentados principalmente por la corrupción.

Por lo pronto ya están los estudios de 730 kilómetros de vías existentes y ahora trabajan sobre el camino que no está marcado, pero será conforme a los demás estudios de impacto ambiental, junto con la ingeniería básica, que determinarán el paso del proyecto.

Después de los estudios viene inmediatamente el proceso de consultas con los pueblos indígenas, ver quiénes son los que participan, no habrá obra sin consulta ni estudios de impacto ambiental, precisó.