Llévame a la pelota… o mejor no

Ocupaciones impropias

Jhonny Brea
Foto: Leones de Yucatán
La Jornada Maya

Viernes 27 de septiembre, 2019

Como en pocas ocasiones, septiembre ha sido espectacular en casa, sobre todo en materia deportiva. Con los Leones en playoffs, y después de agenciarse los dos primeros partidos en el parque Alfredo Harp frente a los Diablos, la tribu anda deschongada… y yo también, ¿para qué negarlo? Pocas cosas me darían tanto gusto como ver a los melenudos como campeones de la Zona Sur y peleando la Serie del Rey.

Precisamente andaba barriendo los xixes de botanas que cayeron al piso mientras veíamos el segundo juego (ustedes saben, las labores propias de mi sexo) cuando La Xtabay llegó con una de esas sugerencias que terminan por hacer sudar frío a mi cartera.

"¿Qué tal si vamos a un partido en el Kukulcán? Así como está el equipo seguro que vamos a pasarla muy bien como familia. ¿A nos jan llevas, Jhonny?", soltó sin anestesia alguna, y poniendo ojos de cachorro abandonado. Obviamente, haciendo un rápido cálculo de la situación financiera y aplicando la proyección de crecimiento económico del Banco de México, alcancé a contestar "sí, pero en General".

La reacción fue de fiesta, particularmente de La Xtabay y La Cutusa, que ya tienen preparada su versión del himno del beisbol para la séptima entrada:

"Llévame a la pelota, quiero ver el beisbol, kibis, polcanes, quiero tragar, y a Liddi sus nalgas le voy a hacer ya'ach'".

¿Qué quieren que les diga? Ambas tienen preparado el jersey rosado y andan organizando la porra de damas de General. Por lo que sé están proyectando un grupo de unas 50 valkirias dispuestas a darle ánimo a los jugadores, y aunque el italiano es el favorito de ellas, la convocatoria está abierta a las que quieran vitorear a otros integrantes del equipo.

A todas éstas, y previendo que conseguir boletos será una pequeña gran hazaña, me puse a consultar mis redes sociales virtuales por si alguno de mis contactos ya estaba haciendo cola en las taquillas. Para mi sorpresa, encontré que una amiga estaba ofreciendo entradas precisamente para General, y lo mejor, nadie había reaccionado. Con mi aplomo de macho omega grasa en pecho, espalda peluda, nalga erosionada, abdomen de lavadora y bebedor de cerveza light, anuncié el hallazgo… grave error.

Estoy casi seguro de que terminé pálido cuando La Xtabay hizo un silencio de dos segundos, viró hacia mí y preguntó: "¿Y quién es ESA que te está vendiendo los boletos?".

Hay lecciones que uno no aprende, como que incluso hasta para lo bueno hay que saber guardar silencio. Más me hubiera valido callarme, contactar a mi amiga e ir a buscar los boletos anunciando en casa que simplemente iba a salir a comprarlos, que decir que se los iba a comprar a una amiga. "¡Muy bonito! ¡Cuando te vas a la cantina dices que vas con tus amigos, pero ahora resulta que tu amiguita ya te compró tus boletos!", siguió la cantaleta.

Ahora estoy pensando seriamente si vale la pena regresar a casa después de la espera bajo el sol sin haber conseguido entradas.

Macho omega que se respeta

Es preferible decir que se gastó más adquiriendo los boletos con los revendedores que anunciar que vas a adquirirlos con una amiga. Las amigas no existen, ni las virtuales.

Mérida, Yucatán
jornalerojhonnybrea@gmail.com