Protestan frente a la Casa Blanca contra Peñasquito

La protesta fue por los daños ambientales que ha ocasionado la mina

A. Valadez y F. Camacho
Foto: Reuters
La Jornada Maya

Ciudad de México
Miércoles 2 de octubre, 2019

Un grupo de ejidatarios de San Juan de Cedros, municipio de Mazapil, Zacatecas, así como miembros de la Unión de Transportistas CAVA y del Frente Amplio contra la Minería se manifestaron ayer frente a la Casa Blanca, en Washington, en rechazo a la operación de la mina Peñasquito, filial de Newmont y Goldcorp, a la que acusan de dañar el medio ambiente y agotar los mantos acuíferos de la región.

Los pobladores solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que admita la queja que presentaron en contra de la compañía de capital estadunidense y canadiense, la cual, acusaron, ha ignorado su compromiso de resolver las múltiples afectaciones medioambientales causadas por la explotación de oro y plata.

"Que todo el mundo se entere: Minera Peñasquito, filial de Newmont-Goldcorp, es una empresa ecocida", se leía en una pancarta que los ejidatarios zacatecanos extendieron frente a la Casa Blanca, así como en la oficina de la representación de México ante la Organización de Estados Americanos, donde fueron recibidos por Luz Elena Baños Rivas, embajadora mexicana ante ese organismo, para exponerle su inconformidad contra Peñasquito.

Justo antes de tomar el vuelo que los llevaría de la Ciudad de México a Washington para reunirse con el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrao, los integrantes de la comitiva, encabezados por Felipe Pinedo Hernández, difundieron el lunes una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en su conferencia mañanera respaldó a Peñasquito.

El mandatario argumentó que es una importante fuente de empleos, dejando de lado los cuestionamientos de los habitantes de Mazapil, quienes exigen remediación ambiental y una indemnización por el abatimiento de los acuíferos en San Juan de Cedros, población rural vecina de la minera.

Desde el 14 de septiembre los ejidatarios y transportistas de Mazapil reanudaron el bloqueo total a las instalaciones de Peñasquito –la mina de oro y plata a cielo abierto más grande de América Latina–, inconformes con los resultados de la mesa de negociación con directivos de la trasnacional en la Secretaría de Gobernación.

Un primer bloqueo a la mina duró 81 días, entre marzo y julio, para obligar a la empresa a reparar los daños ecológicos y cumplir su ofrecimiento de contratar a lugareños como choferes.

Ejidatarios y transportistas se mostraron sorprendidos por la postura del presidente López Obrador en favor de la reapertura de Peñasquito, sin observar lo que la comunidad, durante años, ha recriminado a la empresa extractiva.

Minera Peñasquito, advierten al presidente de México miente sistemáticamente, pues desde hace casi una década "se ha comprometido a cumplir 19 acuerdos que firmó con los dueños de la tierra y no ha cumplido.

La mina da empleo, pero ¿qué clase de empleo y a quién? Del total de las plazas generadas sólo una mínima parte es para gente de la región. Empleó a otros para el transporte de tierra y posteriormente los dejó sin empleo porque una empresa española mejoró los precios y arrebató el negocio a los integrantes de la transportadora CAVA", reprocharon.

"Usted lo sabe bien: para seguir generando ganancias, la empresa sobornará, evitará cualquier gasto en el cuidado del medio ambiente, evitará costear el mejoramiento de las condiciones para sus empleados y luchará para no sacar adelante a la comunidad que afecta", alertaron los inconformes.

Campesinos y transportistas de Mazapil recordaron a López Obrador que el cuatro de septiembre de 2015, en su cuenta de Facebook, publicó: "Recuérdese que cuando Carlos Salinas de Gortari privatizó la minería y entregó concesiones a sus allegados los exentó del impuesto por la extracción de mineral y fue hasta el año pasado que empezaron a pagar por este concepto.

Así, la Secretaría de Hacienda tiene la obligación legal de transferir un porcentaje de esos ingresos a estados y municipios, lo cual no se ha llevado a cabo todavía. Por ejemplo, Mazapil no ha recibido nada".

Los quejosos advirtieron a López Obrador: "Cuando usted visite de nuevo a la comunidad, constatará que las condiciones que usted refirió hace algunos años persisten".

Jorge Vázquez, de la organización sindical Unión de Transportistas y Trabajadores de Mazapil, recordó en entrevista que pobladores de diversos ejidos de dicha localidad rentaron desde 2006 las tierras donde abrió la mina.

Aunque inicialmente la compañía se comprometió a remediar cualquier daño ambiental que generaran sus actividades y a contratar a los ejidatarios como transportistas de material pétreo y agua durante todo el tiempo que funcionara la mina, Newmont Goldcorp incumplió su palabra, lo que generó la inconformidad de los lugareños, quienes desde entonces han cerrado el yacimiento en más de 20 ocasiones.

Se han visto afectadas las parcelas, las acequias y el agua, y muchas personas están padeciendo enfermedades de la piel o de los ojos por el cianuro que utilizan para lixiviación, pero se niegan a aceptar las afectaciones y han comenzado un bloqueo comercial contra los ejidos para obligarlos a renunciar a sus demandas, sostuvo.

Vázquez precisó que Peñasquito remueve millón y medio de toneladas de material pétreo y para ello utiliza tres millones de toneladas de agua, lo que ha generado el agotamiento de un manantial que existía desde hace más de 400 años.