La mapoteca virtual de Mérida

Mapas históricos muestran crecimiento y transformación de la capital yucateca

Laura Machuca Gallegos*
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Miércoles 9 de octubre, 2019

El crecimiento de las ciudades, sobre todo de aquellas que despiertan expectativas económicas y sociales, como Mérida, es un proceso natural y normal. La ciudad de Mérida ha crecido. Según el censo de población, en 2010 vivían en el municipio de Mérida 830 mil 732 personas; en la actualidad se calcula en más de un millón. Pero si miramos hace cien años, la situación era casi la misma, guardadas las debidas proporciones. Según el censo de población de 1900, Mérida tenía 59 mil 195 habitantes y 11 mil 434 casas (incluyendo chozas y jacales), mientras que en el censo de 1910 la cantidad ascendía a 79 mil 426 habitantes (ya no se indican las casas). En 10 años la población había crecido 34 por ciento, lo anterior debido al auge del henequén que hizo que la ciudad de Mérida fuera una de las más ricas e importantes del mundo a principios del siglo XX.

La ciudad creció mucho durante el siglo XX y esto se puede ver con claridad en una serie de mapas, en papel y otros materiales tangibles. Su acceso fue por mucho tiempo restringido, ya sea por encontrarse dispersos en bibliotecas especializadas, fuera de la ciudad y de Yucatán, o en colecciones privadas. Por ello aplaudimos la iniciativa del arquitecto y maestro en historia, Leopoldo González Martín, quien se dio a la tarea de juntar 60 mapas de la ciudad, desde el primero conocido de 1864-1865 (una verdadera joya), hasta 2001. Y no sólo eso, restauró varios, los digitalizó y ahora forman una colección.

Este proyecto, apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), ha sido acogido por la Secretaría de la Cultura y las Artes del Estado (Sedeculta) a través del Centro de Apoyo a la Investigación Histórica y Literaria de Yucatán (CAIHLY) y pasará a ser la Mapoteca Virtual de Mérida. Esta serie de mapas se convertirá en una referencia valiosa que podrá ser consultada no sólo por estudiantes o por académicos, sino por gente curiosa de la historia de la ciudad, la cual abunda en Mérida afortunadamente.

Cada mapa se inserta en un contexto histórico, social, económico y cultural que también sería necesario rescatar. El público que conoce el Museo de la Ciudad seguramente ha podido admirar una copia del mapa de 1864-1865 en piedra litografiada, mandado realizar justo durante el Segundo Imperio de Maximiliano. Para el lector curioso, una copia también puede descargarse en la página del Archivo Histórico de Mérida. Los autores hicieron un trazo fino y detallado, los principales edificios públicos y templos están marcados y las fronteras son claras: más allá de Santa Ana, Santiago, San Sebastián y la Quinta Miraflores (ahora fraccionamiento Miraflores) sólo había selva y otros pueblos.

Otro de los mapas sobresalientes es el de 1910. Como el arquitecto González Martín explicó en la presentación de estos materiales, se incluye ya a Itzimná, San Cosme y Chuminópolis como parte de la ciudad, y aparece también el Paseo de Montejo. Así, mapa tras mapa, se podrá observar cómo la traza de la ciudad se fue ampliando: en el mapa de 1920 ya aparecen la colonia Dolores Otero y la Vicente Solís; para 1935 el Reparto José Dolores Patrón y la Jesús Carrranza.

Al darles seguimiento cronológico a los mapas de Mérida seremos testigos de la formación de nuevas colonias y asentamientos hasta llegar a los setentas y la construcción del periférico, que dio otra dimensión a la ciudad. El último mapa correspondiente al periodo 1998-2001, es paradigmático porque justamente con el siglo XX se acaba una era, marca el fin de un desarrollo histórico y el comienzo de uno nuevo, cuando ya no basta un papel para ver las manzanas y colonias de la ciudad, sino es necesario hacer uso de sistemas digitales para situar fraccionamientos y asentamientos.

Cada uno de los mapas irá acompañado de una ficha realizada por el arquitecto González Martín, con sus descripciones y características, lo cual facilitará aún más la consulta. No queda más que agradecer al Fonca por apoyar esta clase de proyectos que refuerzan la conciencia sobre la historia y el patrimonio locales, y a la Sedeculta, a través de la Biblioteca Virtual de Yucatán, por acoger los resultados que llegarán a los cientos de lectores que a diario ingresan virtualmente.

Terminamos citando a uno de los grandes especialistas en la materia, J. B. Harley, geógrafo e historiador de mapas, quien escribió en la Historia de la cartografía (1987) que "los mapas constituyen un lenguaje gráfico especializado, un instrumento de comunicación que ha influido en las características de comportamiento y la vida social de la humanidad. Los mapas a menudo han servido como bancos de memoria para datos espaciales y como mnemotecnias en sociedades sin imprenta. Eruditos a lo largo de los siglos han quedado convencidos de la elocuencia y el expresivo poder de los mapas, que pueden hablar a través de las barreras del lenguaje ordinario".

*Historiadora.

Mérida, Yucatán
laurama@ciesas.edu.mx