Derrota moral

La Resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Juan Manuel Valdivia
La Jornada Maya

Jueves 10 de octubre, 2019

Los hombres del poder y el dinero, derrotados por su arrogancia que les impidió ver la gravedad de sus abusos y su clasismo que no aceptó la capacidad del pueblo para rechazar las mentiras y la manipulación de todo el aparato político y de comunicación masiva, gastado por los años, y exhibido por la interconectividad que se abrió paso en México como un tsunami, aún no salen del trauma poselectoral y todavía reaccionan de manera visceral con las mismas estrategias y la misma persistencia inútil que, no les da resultados, ni abona al fortalecimiento del país.

Con precisión lo expresó el presidente Andrés Manuel López Obrador, al referirse a sus adversarios casi al final de su primer informe de gobierno: "están moralmente derrotados", y remató: "no han tenido oportunidad de establecer un paralelo entre la nueva realidad y el último periodo neoliberal, caracterizado por la prostitución y el oprobio –de las instituciones y la vida pública– que se ha convertido en una de las épocas más vergonzosas en la historia de México".

Los privilegiados de los anteriores gobiernos del PRI y del PAN, beneficiados con contratos leoninos, concesiones, facturas falsas, evasión de impuestos, negocios al amparo del poder y en perjuicio de las mayorías empobrecidas, siguen sin entender que sus reacciones clasistas y de odio sólo fortalecen al actual mandatario que, paso a paso, ha aprovechado la falta de calidad moral y política de la oposición.

El apoyo popular a AMLO es evidente; así lo demuestra la calidez con la que lo reciben en sus giras y eventos públicos, y lo confirman las encuestas como la más reciente del Financiero que, arrojó en septiembre, una aprobación del 68 por ciento para el mandatario.

En rector de la Ibero, Ciudad de México, maestro y sacerdote jesuita, David Fernández Dávalos, hace una lectura ecuánime de la oposición en nuestro país en su conferencia El compromiso de los cristianos en la coyuntura de México hoy, pronunciada en el auditorio de la parroquia de la Sagrada Familia, y que puede consultarse en la página oficial de la universidad Iberoamericana bajo el título Es posible construir un México más pacífico, democrático y solidario.

David Fernández dice que si bien el gobierno de AMLO no tiene contrapesos de carácter político electoral, existen los de los grandes capitales del país, de la prensa, de los canales de televisión en los terrenos ideológico, político y económico "para que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no tenga éxito".

Señala que las élites que perdieron el control político "protestan por el fin de la condonación fiscal, protestan por la lucha contra la corrupción que fue la que hizo despegar los grandes capitales, protestan por la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México porque había un negocio multimillonario alrededor, por el tema de la refinería de Dos Bocas porque sustituye importaciones que también son manejadas por estos grupos; por el control de las compras gubernamentales porque también han sido desplazados". Y remarca que en el disgusto de los sectores acomodados desplazados no hay ningún proyecto alternativo. "Solo hay enojo, sólo hay crítica permanente".

El camino quintanarroense

El 8 de octubre, Quintana Roo cumplió 45 años de alcanzar el reconocimiento legal como estado libre y soberano de la República Mexicana, con un crecimiento económico y demográfico exponencial que lo han convertido en el destino turístico más importante del país y el mayor generador de divisas por ese rubro.

Durante los infortunados años en los que fue territorio federal, sufrió el saqueo y la explotación voraz de sus recursos naturales, con gobernadores nombrados por el gobierno federal, casi todos, sin desearlo y con poco compromiso con sus gobernados, con escasas excepciones. Los nativos del territorio y los avecindados que decidieron arraigarse y compartir su futuro con esta tierra, lucharon sin tregua, primero para recuperar su territorio desmembrado y después para alcanzar la condición de Estado constitutivo de la federación, lo cual significó el autogobierno y, en ese sentido, la capacidad de determinar su propio camino.

Son ocho los gobernadores elegidos por los habitantes de Quintana Roo; los primeros siete emanados del PRI y el actual de una alianza PAN-PRD. El primer gobernador, Jesús Martínez Ross, de Chetumal, emprendió la tarea de institucionalizar el estado con su peculiar estilo, afable, accesible, sin escándalos de enriquecimiento. Le siguió Pedro Joaquín Coldwell, de Cozumel, quien consolidó la vida institucional quintanarroense y guardó los equilibrios políticos y económicos de la entidad y la proyectó hacia el crecimiento y el desarrollo.

Miguel Borge Martín, el tercer gobernador, excelente persona y con gran visión para la política nacional, pero confió demasiado en sus amigos que lo acompañaron en su gobierno, algunos de los cuales no le fueron leales. El cuarto gobernador, Mario Villanueva Madrid, chetumaleño, con gran arrastre popular, agrónomo que fortaleció la actividad productiva y consolidó el turismo, pero que por sus disputas con personajes muy poderosos del centro del país sufrió una persecución implacable y el escarnio de la prisión en la que todavía se encuentra recluído, castigado por un sistema que todavía conserva resabios de su poder de antaño y le ha impedido disfrutar su libertad, incluso en la actualidad.

Joaquín Hendricks, el quinto gobernador, oriundo de Chetumal, inició los grandes negocios con la misma voracidad de los gobernantes del territorio. Ahora no se trataba del chicle y la madera, sino el apropiamiento de la mayor riqueza de la entidad más turística de México, su tierra. Se trajo a su gobierno a sus amigos foráneos, entre ellos al experto en el manejo de tierras y viejo funcionario de la Reforma Agraria, Francisco Garibay Osorio.

Además aprovechó el encarcelamiento de Mario Villanueva para hacerse de otros negocios multimillonarios. Esa misma riqueza, las tierras y playas, fueron depredadas por los dos siguientes gobernadores, ambos de Cozumel, Félix González y Roberto Borge, cuyas desorbitantes fortunas han sido tema de escándalos y motivo del hartazgo que, en gran medida llevó a la gubernatura al actual gobernador del PAN-PRD, Carlos Joaquín, quien todavía construye su historia y está en la segunda mitad de su mandato. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.

¡Hasta la próxima!

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