Estrés, ansiedad y depresión, continuos trastornos del estado de ánimo

Tienen base química, pero también muchas otras causas

Graciela H. Ortiz
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 10 de octubre, 2019

“No hay estadísticas de depresión del Estado, ni a nivel nacional”, afirmó el siquiatra Salvador González Gutiérrez, jefe de departamento del área de Prevención del Suicidio, Depresión y Ansiedad de los Servicios de Salud de Yucatán (SSY), en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora el 10 de octubre.

El también ex director general de los Servicios de Salud Mental a nivel federal, sostuvo que las más confiables por la forma metodológica de cómo se hizo la investigación fue, precisamente, hace 16 años, cuando se realizó una encuesta nacional de salud mental para mayores de 16 años; una compulsa muy amplia que se hizo a unas seis mil personas en todo el país, “pero con una metodología muy rígida, que permitió que los datos que arrojó sean aplicables a toda la población”.

Así, se encontró que los trastornos de ansiedad, como tensión, estrés, ansiedad, angustia, fobias, trastornos de estrés pos traumático y los obsesivos compulsivos, eran padecidos por el 14.3 por ciento de la población.

El 9.4 por ciento sufría de trastornos adictivos como drogas, alcohol, tabaco, mientras que un 9.3 por ciento tenía trastornos del estado de ánimo, particularmente depresión mayor.

Acciones en Yucatán

En la actualidad “estamos haciendo muchas cosas para estructurar un verdadero programa de salud mental para el Estado, esto es después de tener una etapa de oscurantismo entre el 2004 hasta la fecha, 15 años, que estuvo funcionando un servicio de salud mental a nivel nacional que no tuvo ninguna operatividad, ningún avance”.

Más adelante indicó que en Yucatán los estados depresivos son muy frecuentes y “tenemos que buscar que existan, cada vez, más recursos para poder atenderlos, es lo que están haciendo ahora las autoridades del Instituto de Salud Mental, buscando como poder llevar a cabo un plan de mayor atención en el campo de la salud mental”.

Estrés, ansiedad y depresión

“El estrés, la ansiedad y la depresión son un continuo de lo que son los trastornos de los estados de ánimo y tienen que ver con una serie de respuestas que todos tenemos”, manifestó el médico psiquiatra.

“La ansiedad es una respuesta siscofisiológica que debemos analizarla y entenderla hasta como una respuesta sana, porque no siempre tiene que ser patológica, no siempre tiene que ser enfermiza”, agregó.

Explicó que la depresión es un proceso que tiene muchas bases químicas, “si tengo familiares que han sido depresivos mi porcentaje de posibilidades va a ser mayor, pero por supuesto hay muchas causas que las encontramos cada vez más en el área sicosocial, tiene que ver con bajos niveles de dos sustancias, la serotonina y la norepinefrina y, eventualmente, también cambios en la dopamina”.

Señaló, además, que hay que diferenciar entre lo que es tristeza y depresión. La tristeza puede ser un estado permanente porque se está teniendo conflictos, por ejemplo, en la relación de pareja, la persona se siente triste pero no entra en un estado depresivo con los criterios que maneja tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los psiquiatras americanos.

“De acuerdo a la OMS esos síntomas son tristeza, dificultad en lo que puede ser el gusto por las cosas, tendencia a aislarse, a comunicarse poco, a sentir un pesimismo permanente, y el signo más importante y más grave en la depresión es el suicidio. Para hablar de una depresión estos síntomas tienen que estar presentes durante dos semanas en el sujeto y que tenga cada vez menos nivel de productividad”, aclaró.

Precisó, también, que el estrés provoca síntomas físicos como puede ser una opresión en el pecho, taquicardia, sudoración en manos y cuerpo y trastornos del sueño.

“Muchas de las personas que llegan a urgencias diciendo que tienen un infarto, tienen en realidad angustia”, puntualizó.

Hablando de salud mental sostuvo que la misma se empieza a gestar desde el momento mismo que los padres desean al bebé.