El discurso no llega a las profundidades

El coral es un sistema muy complejo: Erik Jordán

Rosario Ruiz
La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Domingo 13 de octubre, 2019

“Para tener una economía sana necesitamos ecosistemas sanos y no hay nada más cierto que eso con respecto al Caribe mexicano. Este planeta está sufriendo muy severos efectos del cambio climático global, pero en el mar estos severos efectos son aumentados por el deterioro en la calidad del agua”, advirtió Erik Jordán, investigador del Instituto de Ciencias del Mar de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con sede en Puerto Morelos.

Al mismo tiempo que el doctor Jordán se sumergía en el mar Caribe para dar a conocer a un grupo de periodistas los estragos del síndrome blanco en los arrecifes, en la Ciudad de México, en el Senado de la República, realizaban la Jornada de Agua, Mares y Océanos como parte del foro Panorama y Perspectivas del Agua en México 2019-2024.

Aunque hablaron de los efectos del cambio climático y sus afectaciones como el aumento del sargazo en las costas del Mar Caribe, así como el blanqueamiento de corales y la acidificación de los mares, no hubo planteamientos concretos sobre temas como el síndrome blanco, que los expertos consideran como de vital importancia, por el avance que registra en nuestras costas y las de todo el Caribe. En lo que coincidieron fue en la necesidad de una nueva Ley de Aguas Nacionales para nuestro país.

Los arrecifes están formados por estructuras que llevan cientos de miles de años, señaló Erik Jordán y tenemos el privilegio de contar con la segunda barrera arrecifal más grande del mundo después de la de Australia, perderla sería una catástrofe. Sin embargo, aceptó que las investigaciones al respecto están muy atrasadas.

“No sabemos qué lo causa (el síndrome). No podemos medir la presión al coral y saber si está mal o no, no tenemos en ningún lugar del mundo ese tipo de conocimiento.

El coral es un sistema muy complejo, hay muchos microbiólogos trabajando a nivel mundial tratando de saber si hay algún patógeno causal o todos son patógenos oportunistas”, explicó.

Incierto futuro de la barrera arrecifal

“El mar Caribe es transparente, oligotrífico, es decir, es como un desierto, cuando le ponemos nutrientes, contaminantes, estamos enriqueciendo este medio, lo que no es favorable para los corales. Los corales viven en lugares con aguas muy transparentes, cuando las aguas son turbias, ellos mueren”, explicó el biólogo.

Varias plagas han afectado al Caribe desde los 80’s: primero fue la pérdida de los corales cuernos de arce, luego llegaron las enfermedades de la banda blanca, banda negra, amarilla, diversas plagas “y ahora nos cae el síndrome blanco”.

Los arrecifes representan el 0.2 por ciento del ecosistema marino; no obstante, el 30 por ciento de las especies marinas están en ellos; ocupan muy poco espacio, pero contienen una gran biodiversidad, por lo cual su pérdida no es un tema menor.

Las 12 especies que habitan en el Caribe mexicano están muy afectadas y presentan una alta mortalidad, tanto en colonias muy viejas como colonias jóvenes. Las enfermedades matan a los constructores arrecifales, que son quienes dan la rugosidad al arrecife.

Otro tema importante, destacó el biólogo de la UNAM, son los microplásticos: “tienen sustancias muy tóxicas y sospechamos que están muy relacionados con la aparición de estas enfermedades” y esto afecta la capacidad reproductiva.

“Cuando lleguen las larvas de los jóvenes corales van a llegar a un ambiente que ya no es apropiado y en el que pueden morir. Debemos hacerlo imposible por no contaminar el agua”, dijo finalmente.