Síndrome blanco, más catastrófico que el sargazo

Los arrecifes de Quintana Roo generan una economía de nueve mil 500 mdp anuales

La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Domingo 13 de octubre, 2019

A corto plazo, el síndrome blanco podría ser más catastrófico que los efectos del sargazo en cuanto a las pérdidas económicas y sobre todo la mortandad de especies, declaró la bióloga marina Nallely Hernández Palacios, subdirectora de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en Quintana Roo.



Sostuvo que en ambos casos se degrada el sistema marino: el síndrome es exclusivo de los corales, mientras que el sargazo alcanza los pastos marinos y el manglar; además, cuando llega a tierra los lixiviados afectan el sistema subterráneo; es decir, regresa al mar y va a contribuir al tema de la enfermedad coralina.



Comentó que en Estados Unidos ya aíslan colonias de corales para ser sembradas después de que encuentren la cura contra la enfermedad que está matando los arrecifes de Quintana Roo, que generan una economía de nueve mil 500 millones de dólares anuales por las actividades turísticas.



“Ambas cosas están directamente relacionadas con lo que nos da de comer todos los días. De hecho, en Estados Unidos han estado llevándose las colonias que quedan sanas al laboratorio para guardarlas porque ya afectó a todas las especies ahí presentes; entonces, ya no queda de otra más que llevárselas y guardarlas, digamos que a corto plazo podría reflejarse más rápido en una pérdida de especies el síndrome”, explicó.



El panorama es desolador: en seis meses murió la misma cantidad de los arrecifes del Caribe mexicano que en 40 años, lo que corresponde de 30 y hasta 60 por ciento en las áreas más afectadas, “una cifra muy alarmante”.



El océano tiene distintos significados para cada persona, pero para todos es una fuente de vida; es un destino de vacaciones, proveedor de proteínas para el consumo humano de 151 millones de toneladas anuales, fuente de ingresos para los 60 millones de personas que trabajan en la industria de la pesca a nivel mundial y un hogar para millones de especies, como los corales.



En tres meses el síndrome blanco ha matado a 90 por ciento de las colonias de coral dentro del Parque Nacional Isla Contoy, donde inicia el Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), que abarca más de mil kilómetros a lo largo de las costas de México, Belice, Guatemala y Honduras, señaló por su parte el biólogo marino Wilberto Antele Sangabriel, guardaparque del lugar.



El guardaparque explicó que a inicios del año empezaron a registrar afectaciones severas en dos clases de coral: pseudodiploria strigosa y siderastrea sidérea, especies con forma de cerebro que son claves para proteger los ecosistemas marinos frente a tormentas y huracanes, además de ser hábitat de numerosas especies.



“En tres meses hemos registrado hasta un 80-85 por ciento, me atrevo a decir hasta un 90 por ciento de mortandad de tejido vivo en los arrecifes”, indicó.



Los estragos de la enfermedad han tenido ya sus primeros efectos: el cierre temporal de tres áreas del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, donde desde el 7 de octubre fue cancelado el arribo de turistas a los arrecifes de Colombia, El Cielo y Palancar.



El cierre servirá para realizar acciones constantes de monitoreo, inspección y vigilancia de los mismos, que reciben anualmente un millón 800 mil turistas.

Un mal que se extiende

La subdirectora de la Conanp en Quintana Roo recordó que los primeros brotes del síndrome blanco fueron en los arrecifes del sureste de Florida en 2014, y cuatro años después, en 2018, se detectó por primera vez en el Caribe mexicano, en el Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos. Los estudios muestran que afecta a más de 20 especies de coral y 13 presentan un mayor grado de daño.



“Del verano de 2018 a marzo de 2019 el porcentaje que se estimó de afectación fue de 30 por ciento de las especies monitoreadas, que equivale al mismo porcentaje de enfermedad en los últimos 40 años en el Caribe mexicano. En un estudio que estamos haciendo en Conanp para actualizar esas cifras, hay sitios donde tenemos hasta 60 por ciento de arrecifes afectados por la enfermedad y en otras tenemos 10 o 20 por ciento”, informó.



La bióloga detalló que en las próximas semanas actualizarán esas cifras para saber realmente cuál es la afectación real, y añadió que los vaticinios, junto con los de sus colegas, es que ha aumentado porque lo que están viendo son colonias muertas: “las que hace meses estuvieron enfermas están muertas, el síndrome blanco puede matar en semanas”.

El plan de acción para combatir la enfermedad busca mitigar el deterioro del arrecife y los servicios ambientales que provee mediante cinco estrategias: la mejora en las prácticas turísticas, el manejo integrado de la zona costera, el manejo del agua, la mejora de las prácticas pesqueras y el monitoreo e investigación académica.

Trabajo con Naciones Unidas

Durante un recorrido por los arrecifes del Parque Nacional Isla Contoy, Hernández Palacios habló de un trabajo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para atender en principio el sargazo, con doble enfoque hacia síndrome blanco porque lo que busca la Conanp en ese proyecto, que tiene siete millones de pesos de presupuesto, es la calidad del agua.

“Estamos trabajando con la gente de la Comisión Nacional del Agua y lo que tenemos ahorita cocinándose es capacitar a la gente que hace la operación de las plantas residuales para que en realidad tengan un buen funcionamiento porque una de las cuestiones es que hay plantas (de hoteles, principalmente) que no están funcionando bien. Ese es uno de los acercamientos y de las acciones que estamos iniciando con la gente de Conagua”, manifestó.



La funcionaria dio a conocer que también están afinando la posible creación de los comités de cuenca de Puerto Morelos y de la isla de Cozumel para investigar la calidad del agua que utilizan en ambos sitios porque lo que está en juego es el sector primario de la economía en el estado de Quintana Roo, que es el turismo.

Adaptur, una iniciativa en apoyo al sector turístico para adaptarse al cambio climático, financiado por el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección a la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMU, por sus siglas en alemán), señala que el síndrome blanco es originado por la mala calidad del agua marina y el vertimiento de aguas residuales.



Advierte que va en aumento la amenaza la destrucción de hábitats costeros como el manglar, y que es probable que se agrave con las mareas marrones generadas por la descomposición del sargazo.