Microplásticos en el Caribe

Hay 29 mil millones de toneladas en los fondos marinos

Dalila Aldana Aranda*
Foto: Ap
La Jornada Maya

Miércoles 16 de octubre, 2019

El Caribe son playas de arena blanca, aguas azul turquesa, hoteles all inclusive, y en los últimos años, problemas de erosión y toneladas de sargazo. Ahora, están los microplásticos. Aguas con ellos: no los vemos a simple vista, pero son de cuidado.

El Caribe es una de las 10 regiones de la Tierra con mayor grado de biodiversidad. Tiene una superficie de dos mil 754 kilómetros cuadrados, en donde vive el 10 por ciento de la población total; alberga la segunda barrera arrecifal más grande del mundo, y se captura el 11 por ciento del total de peces y mariscos provenientes de pesquerías; con una economía fuertemente vinculada al turismo, es una región integrada por 37 países de origen americano, europeo, asiático y afro descendientes.

La gran Cuenca del Caribe es prácticamente un mar cerrado: al este, por el arco de las Antillas menores; al norte, por Florida y Bahamas; al sur, por Venezuela, Brasil y Colombia; y al oeste, por las costas de México y los países de América Central.

El Caribe mexicano está en el litoral de Quintana Roo, donde Cancún ocupa el primer lugar, a nivel mundial, como la ciudad con mayor porcentaje de su Producto Interno Bruto (49.6 por ciento) y en generación de empleos derivados del turismo (38 por ciento), según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés).

La arena de las playas se forma por procesos de desintegración y erosión de conchas y rocas, donde los mares en miles de años irán formando esas partículas. Las playas blancas del Caribe mexicano y la economía turística depende, entre otros factores, de todos los organismos que constituyen la barrera coralina y la laguna arrecifal. Sin embargo, cada vez más el Caribe y sus organismos marinos se va llenando de plásticos y microplásticos de manera alarmante.

En 2018, la producción de plásticos fue de 407 millones de toneladas, 50 veces más que la de los años 60. Hemos convertido a la Tierra en una esfera de plástico: la Plasticósfera, con 52 mil millones de toneladas son plásticos flotando y 29 mil millones de toneladas en los fondos marinos. Este volumen es impresionante y equivaldría al tamaño de 80 millones de ballenas azules.

El turismo del Caribe, junto con la construcción y los embalajes, son las principales fuentes de contaminación por plásticos. Los microplásticos son partículas de polímeros de plásticos inferiores a cinco milímetros y se pusieron en evidencia por la primera vez en los años 70.

En el Departamento de Investigaciones Marinas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV IPN) Unidad Mérida, en colaboración con varias instituciones científicas (universidades de las Antillas Francesas, Barbados, Belice, el Caribbean Fisheries Management Council, San Andrés Colombia, Florida Commission, Fish and Wildlife Research Institute, entre otros) iniciamos en 2018 una investigación para evaluar el grado de contaminación por microplásticos en el Caribe.

La toma de muestras no implicó el sacrificio de organismos, utilizando al caracol rosa (emblema del escudo de Quintana Roo) como especie indicadora de esta contaminación, por estar en todo el Caribe. A través de una Red Científica de Colaboración se obtuvieron muestras de las Antillas francesas y Barbados (parte más oriental del Caribe), la parte central representada con el Archipiélago de San Andrés (Colombia), la parte Oeste del caribe con muestras de Belize, Banco Chinchorro, Tulum, Puerto Morelos y el extremo Norte (Atlántico y Golfo de México) con muestras del Arrecife de Alacranes y los cayos de Florida.

Para el análisis, las muestras son lavadas para eliminar el cloruro de sodio proveniente del agua de mar, eliminando materia orgánica con agua oxigenada muy concentrada (30 por ciento). Las muestras son analizadas en microscopías óptica y electrónica de barrido empleando Análisis de Espectroscopía de Energía Dispersiva EDX (Laboratorio Nacional de Microscopía electrónica del CINVESTAV) y Microscopía Raman.

El primer resultado alarmante fue que todo el Caribe está contaminado por microplásticos: el 100 por ciento de los caracoles analizados tuvo microplásticos. Su alimentación está asociada a la película de los fondos marinos. La cantidad fue muy alta: de 100 a 800 partículas de microplásticos por cada gramo de muestra analizada. Se observó que la concentración de plásticos varió, siendo mayor en el Norte (Florida y Arrecife Alacranes) y en el Oeste del Caribe (México y Belice). El tipo de microplásticos más abundantes fueron fibras y en su mayoría son Poliamida nylon, PET y PE.

Si bien los microplásticos entran al sistema digestivo de las especies marinas y parte son eliminadas por las heces, en el proceso digestivo se van “limpiando” de la toxicidad de las sustancias químicas que son utilizadas en el proceso de producción del plásticos y ese cóctel de contaminantes pasa al torrente sanguíneo y músculos del animal, que posteriormente el humano consumirá. Entre estas sustancias están el Ether difenílico polibromo y nonifenol, perturbadores endocrinos, inhiben la síntesis de hormonas causando problemas en la madurez sexual (Talsness y colaboradores, 2009). El bisfenol (BPA) causante de cáncer, diabetes y enfermedades cardíacas (Galloway y colaboradores 2010). Por si fuera poco, los microplásticos absorben grandes cantidades de otros contaminantes como los metales pesados y los organoclorados (insecticidas). Así aunque chiquitos, son altamente tóxicos.

México, por ser un gran productor y consumidor de plástico debe implementar acciones y legalizar de inmediato su reducción de uso. A título de referencia, el mexicano consume 90 kg de tortillas al año, en cambio “consumimos” más plástico al año (48Kg) que alimentos como de pescado y mariscos (10 Kg) o verduras (sólo 200 gramos al día).

El Caribe tiene problemas de erosión de playas, en los últimos años el sargazo y ahora estamos nadando y comiendo plásticos a través de los micro plásticos, derivados del tipo de consumo que ha impuesto el mercado. La sociedad tenemos que ser más activos y proactivos y junto con instituciones y gobiernos tener un consumo más “verde” que son sencillos tan sencillos como el consumo local y de la estación, que genera además economía. Por qué proponer alimentos que han cruzado océanos en el Caribe cuando se puede trabajar en un turismo alimentado con lo que se produce en la región, dejándole a nuestros visitantes un mejor sabor de boca. Los caminantes del Mayab tenemos cultura verde, nos toca como sociedad luchar por lo que hemos perdido en aras de la “modernidad”.

*Premio Nacional al Mérito Ecológico e investigadora Cinvestav IPN Unidad Mérida

daldana@cinvestav.mx