En el FICM, 'Sanctorum' narra el fin del mundo desde la visión indígena

Retrata a este sector de la población con sembradíos ilegales por no tener otra opción

Jorge Caballero
Foto: Fotograma de la película
La Jornada Maya

Morelia, Michoacán

En la sección de competencia de película mexicana ficción, del 17 Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), se presentó la película Sanctorum, dirigida por Joshua Gil que narra, de manera formidable y desde una cosmovisión indígena, el fin del mundo.

En entrevista con La Jornada el director menciona: “El objetivo de la película es sensibilizar de lo que está pasando en el campo mexicano y la desprotección que tienen los indígenas campesinos. Los pueblos indígenas tienen muchos problemas en procurar cultura, su educación, su alimentación y cuidar su territorio, pero uno de los graves problemas es trabajar con sembradíos ilegales porque no tienen otra opción. Quisiera con la película poner foco en este asunto para nos demos cuenta de que en verdad hay madres y sus hijos los que están haciendo estos cultivos. Si esto está ocurriendo, sino hay un mundo equitativo mejor que no exista el mundo”.



En la charla Joshua Gil compartió con este diario que la película tuvo su origen haca unos seis años cuando leyó un par de notas periodísticas que hablaban de una generación de campesinos mexicanos, niños y madres incluidos, que estaban trabajando completamente en los campos de cultivo de amapola y mariguana en México. Él compartió: “A partir de estas notas comencé a desarrollar esta película que tiene que ver con estos grupos vulnerables, que mostrara, de una forma documental, como su vida diaria estaba afectando el escalafón de la mano de obra del narco, porque en esta comunidades los hombres del pueblo pasaron a ser gatilleros del narcotráfico o ya los mataron o migraron a Estados Unidos. Ahí empieza la idea de Sanctorum”.

Después la historia evolucionó: “A la mitad de la investigación que estaba haciendo, no dejaba de pensar que resultaba muy apocalíptico ver a un niño cortar una mata de mariguana y recolectar la goma de amapola y cómo nos hemos vuelto insensibles a ese tema. Comencé a buscar algo que, metafísicamente, fuera más fuerte de que ver a un niño recolectar droga y eso tenía que relacionarse con el fin del mundo... porque la realidad que muestra Sanctorum está a unas horas de la ciudad de México. Descubrir esta realidad fue lo que me dio la energía para poder filmarla”.



La potente poética en parte de los diálogos, es otra de las cosas que sobresalen en Sanctorum: “Todos los diálogos son míos. Me gusta mucho la poesía y escribo haikús, traté de encontrar el tono porque quería ser muy preciso y concreto; y el haikú me permitía ser muy preciso con las imágenes que quería presentar. Realmente los diálogos y líneas, toda esa parte, nacieron de haikús”.

Otro de los temas que muestra la película es que. Menciona Joshua Gil: “Es un espejo donde nos vemos a nosotros mismos, es simbiótico; porque, por ejemplo el ejército mexicano juega y ha jugado ese papel desde hace mucho, es un brazo represor en México y nunca ha tenido reputación de defender a indígenas y campesinos, por eso para mi era importante hablar de este indígena militar que en una escena se hinca y toma sangre del agua, de la cual, los militares, históricamente tiene manchadas sus manos y a quienes asesina son a sus propios hermanos, a los campesinos indígenas. Por eso físicamente el militar y el campesino son muy parecidos, porque si les intercambias la ropa prácticamente son el mismo… En ese mismo se dispara hacia lo universal, o sea, hermanos de países peleándose, ahí entra el tema del universo como gran telón de fondo de lo que está pasando con la humanidad”.



Prosiguiendo con su explicación Gil, agrega: “Creo que el universo está muy atento de lo que hacemos como especie. Lo que Sanctorum plantea es la posibilidad de que el mundo se termine muy pronto, de que este fin del mundo se planteé como una ejecución de algo más grande que viene a nivel del universo. Porque si como especie no somos capaces de mejorar y porque si para el indígena mexicano, para el desprotegido y para el planeta en general, no existe un mundo más justo y ecuánime, mejor que no haya un mundo”.

Sobre la razón de usar la lengua mije en este trabajo, el director explica: “Porque las culturas originarias del mundo sí saben convivir con su entorno y parece que su oralidad, sus palabras afectan lo que pasa alrededor de su ambiente, por eso una de las voces fuertes de la película está en lengua mije. Nos transporta a través del cielo, el llanto de una madre se queda clavada en los árboles… es una fuerza metafísica que tienen los pueblos indígenas con su ambiente que la que no podemos entender los occidentales”.



En Sanctorum también aparece un maestro de primaria enseñando, lo mismo a niños de 4 años que de 10, sobre los hermanos Flores Magón, el director explicó que es porque “lo primero que tienen que aprender esos niños es sobre la resistencia”.

Fotos: Fotogramas de la película