"Chile despertó": movilizaciones masivas ponen de rodillas al gobierno

El gobierno de Piñera luce superado por el desarrollo de la crisis que trajo consigo un toque de queda

Aldo Anfossi
Foto: Notimex
La Jornada Maya

Santiago de Chile
Viernes 25 de octubre, 2019

Una semana después del estallido social que sacude a Chile, con estado de emergencia y toque de queda en 15 de las 16 regiones del país y más de 20 mil soldados desplegados, el gobierno de Sebastián Piñera luce superado por el desarrollo de la crisis, errático en su capacidad de reacción y sin encontrar ningún atisbo de solución en lo inmediato, coinciden analistas.

Si bien se redujeron significativamente la violencia, el vandalismo, los saqueos y los incendios masivos que se dieron en las primeras jornadas, la movilización ciudadana constante e irreductible mantiene alterada la vida cotidiana del país. La máxima expresión de ello ocurrió este viernes en Santiago, cuando un millón 200 mil personas (cifra oficial) se reunió para marchar pacífica y alegremente por la Alameda, la principal avenida de la capital, en una gesta épica multicultural donde se expresó toda la diversidad de la sociedad chilena. En muchas otras ciudades, grandes y pequeñas, se replicaban las escenas.

“Chile despertó” y “Piñera, renuncia ya”, son las consignas que unen a millones y que han puesto de rodillas a Piñera. La mayoría son jóvenes, muchos estudiantes, pero también los hay desplazados y marginales, víctimas del modelo. Concurren familias enteras, veteranos, profesionales, abuelas, jefas y trabajadoras de hogar, colectivos gay y lésbicos; es un universo social. El baile de los que sobran, icónica canción de Los Prisioneros, grupo de rock contestatario que saltó a la fama en los 80s, denunciando con su música la marginalidad de los jóvenes en la dictadura de Pinochet, fue entonada como himno de plena vigencia.

La gente concurrió temprano desde todos los puntos de la ciudad al sitio clave del encuentro, la Plaza Italia, donde confluyen tres importantes avenidas. Allí, sin liderazgos, sin discursos, sin amplificación ni escenarios y sin banderas de partidos, la gente compartió sus penas y esperanzas, marchó por la Alameda en un ejercicio de catarsis colectiva monumental, en incesante recorrido de ida y de vuelta por varios kilómetros hasta las cercanías del Palacio de La Moneda, cercado por un férreo anillo policial que impidió aproximar a menos de unos 500 metros.

Al término de la manifestación algunas decenas de violentos prendieron barricadas, saquearon comercios e intentaron quemar los accesos a una cerca estación del metro (Baquedano, donde hay un cuartel policial en el cual se denunció que esta semana se torturó a los detenidos).

Los analistas, independiente de su sesgo ideológico, coinciden en que el único camino es una nueva Constitución, para extirpar la lógica ultra mercantilista cómo funciona la sociedad y la economía chilena, concentrando riqueza en pocos y generando millones de desplazados y abusados.

Pero el gobierno, y la ultraderecha, no aceptan esa realidad. Por tanto la crisis se arrastra, se multiplica y hace crujir al gobierno. Mientras, crecen las cifras de muertos (19), heridos (376, la mayoría por balazos) y detenidos (2 mil 200).