Rebeliones y consecuencias

La Resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Twitter @edumarci
La Jornada Maya

Jueves 31 de octubre, 2019

La desigualdad, como su talón de Aquiles, ha llevado a los gobiernos neoliberales a enfrentar crisis de gobernanza e inconformidad social que, en algunos países como Chile, se ha convertido en una verdadera rebelión popular que ha sido reprimida con violencia.

Afortunadamente, el hartazgo social y la inconformidad en México se manifestó de manera pacífica en las urnas, en julio de 2018, para concluir con 36 años de gobiernos neoliberales del PRI y del PAN.

El deterioro del neoliberalismo en Chile, considerado modelo de desarrollo por muchos, inició con protestas por el alza al transporte y terminó por sacar a relucir los graves problemas de las mayorías chilenas, los pobres, los de abajo, los precarizados, reprimidos en las calles por orden del Presidente Sebastián Piñera, lo cual no los detuvo, sino acrecentó las movilizaciones hasta llegar a la más grande en la historia de ese país con alrededor de 1.3 millones de personas marchando por la capital, Santiago y aproximadamente un millón en las regiones. Como publicó la Jornada el 26 de octubre.

El Ejecutivo federal Sebastián Piñera, fiel seguidor de los dictados neoliberales del Fondo Monetario Internacional, criminalizó las manifestaciones y optó por la represión con el ejército a la cabeza, y gobierna con niveles de aprobación del 14 por ciento, según encuesta del Cadem.

Desde la dictadura militar del golpista general, Augusto Pinochet, Chile inició un proceso que llevó a la privatización de la salud, la educación, la vivienda, el agua potable, y toda la riqueza nacional; el gobierno fue diseñado para proteger los intereses de unos pocos y evitar transformaciones estructurales. Chile es el segundo país americano con mayor desigualdad social, sólo después de México, según datos de la OCDE. El 80 por ciento de quienes estudiaron la universidad están endeudados y las pensiones están en niveles de indigencia. Puede leer la nota completa de Susana González y Pablo Seguel, publicada por la Jornada con el título “No son 30 pesos, son 30 años”.

Los problemas de Ecuador, gobernado por el neoliberal Lenín Moreno, tampoco parecen tener una salida negociada dejando todo como está. En Argentina el Presidente neoliberal Mauricio Macri, no pudo reelegirse, por lo que pagó el precio de aumentar en su país el número de pobres, una inflación enorme, corrupción, endeudamiento con el FMI, devaluación de su moneda, etcétera. Su opositor del Frente de Todos, Alberto Fernández lo venció en la primera vuelta. El ex mandatario federal de Uruguay, José Mujica publicó en su twitter: “felicito a la Argentina por librarse del yugo del neoliberalismo”.

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador también felicitó al Ejecutivo federal electo de Argentina, Alberto Fernández, y dejó claro que el modelo económico neoliberal está agotado, ha resultado un fracaso y los gobiernos que siguen sus dictados tienen graves problemas sociales. Los partidos políticos opositores de López Obrador, los dueños de los grandes capitales, de los medios de comunicación y sus operadores y simpatizantes son una minoría.

Definitivamente, los bots no cuentan, y prácticamente más de siete de cada diez mexicanos aprueban y apoyan al Presidente como publicó Parametría en cuya más reciente encuesta, cara a cara, López Obrador obtuvo 78 por ciento de aprobación. La polarización es de quienes se excluyen y apuestan al fracaso de AMLO y del país, alentando todo lo que apunte a esa dirección y les molesta que el peso se haya mantenido estable, que la inflación sea del 3 por ciento, que se busque abatir la desigualdad y se combata la corrupción. Pretenden ignorar la perversión institucional, la pobreza, la inseguridad y la violencia, la corrupción y la impunidad que dejaron los poderosos de antaño.

El relevo del diputado local de Quintana Roo, Eduardo Martínez Arcila, de la coordinación de la bancada del PAN y por consiguiente de formar parte de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo) de la XVI Legislatura no es un castigo, ni una acción manifiesta de marginarlo, sino más bien la búsqueda para su partido y el gobierno que encabeza Carlos Joaquín, interlocutores sin la carga que lleva en sus espaldas el depuesto líder cameral blanquiazul.

Tampoco hay que creer que en la mayoría de las muy cuestionadas decisiones que tomó Martínez Arcila en la XV Legislatura, en la que con la bendición del altar mayor del poder de Quintana Roo, ocupó la presidencia de la desaparecida Gran Comisión, no tenía línea. Ahora el lugar de Martínez Arcila en la coordinación de los diputados panistas y en la Jugocopo lo ocupa Atenea Gómez Ricalde, del clan Ricalde Magaña, hija de Alicia Ricalde Magaña, panista que ocupa la titularidad de la poderosa Administración Portuaria Integral (Apiqroo), en el actual gobierno del estado y sobrina de Julián Ricalde Magaña, perredista que ocupaba una secretaría en el mismo gobierno hasta que renunció para contender por una senaduría.

La bancada del PAN en la legislatura local de Quintana Roo es de cuatro diputados, dos de mayoría relativa y dos plurinominales, aunque de facto representa los intereses reales del gobierno estatal y cuenta con el apoyo de los dos diputados del PRD, de los dos del PRI y hay que sumarle también a los diputados: uno del MAS y uno de MC que le darían de primera mano diez votos, en un bloque mucho más sólido que el de Morena y sus aliados del Verde y del PT.

La legislatura de Quintana Roo la componen un total de 25 diputados. Nada es casual y al azar. La división actual de los nueve diputados de Morena en dos bloques, uno de cinco con Reyna Durán a la cabeza que desconoció a Edgar Gasca como su coordinador y se proclamó coordinadora. Y otro de cuatro que se quedó en el acuerdo primaria avalado por la dirigente nacional Morenista, Yeidkol Polenvsky, con Edgar Gasca como líder cameral, quien por cierto nunca ha ganado una elección y perdió la más reciente precisamente contra Atenea Gómez Ricalde.

La situación se agravó más cuando el coordinador de los 3 diputados del PT, Roberto Erales se desmarcó de la alianza con Morena. Los 3 diputados de la bancada del Verde están a la expectativa. Con todo eso, la autoproclamada legislatura lopezobradorista de Quintana Roo que daría certeza, legalidad y transparencia, es un tigre de papel, con las disputas de quienes se dicen amloístas puros y señalan con dedo flamígero a sus copartidarios de otra procedencia. Triste papel de una alianza mayoritaria de inicio, que sin la ideología ni los valores de López Obrador que los encumbró, se ha convertido en una minoría pulverizada y sin institucionalidad. Ahora solo los gobierna la ambición y la codicia. Atenea Gómez podrá hacer su tarea de lograr las aprobaciones convenientes con el mínimo esfuerzo. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño estado.

¡Hasta la próxima!

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