La crónica que me faltaba sobre Evo Morales

Renacimiento Mexicano

César Daniel González Madruga, El siervo
Foto: Twitter @evoespueblo
La Jornada Maya

Miércoles 13 de noviembre, 2019

En el año 2013, tras la aprobación por unanimidad en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal de la Ley Ambiental de Protección a la Tierra que incluye “Los derechos de la Naturaleza”, fui invitado por el presidente Juan Evo Morales Aima a una reunión para compartir las experiencias que en su país habían tenido en torno a la ley de los derechos de la madre tierra. Junto a mi compañera de batallas legislativas; Carmen Antuna, preparamos nuestras intervenciones y agenda para las reuniones que estaríamos sosteniendo.

Prácticamente a la par, Evo Morales visitó Rusia y a su regreso en avión a Bolivia, el gobierno de los Estados Unidos emitió un comunicado a toda la unión Europea para impedir el aterrizaje para recargar combustible al avión del mandatario bajo la sospecha de llevar a Edward Snowden escondido en su interior. Esta acción puso en peligro la vida de Evo ya que varios gobiernos europeos siguieron como orden el comunicado de EUA. El avión era pequeño y no le permitía sobrevolar el mar para llegar a su país con el combustible que llevaba, así que tras sobrevolar varios países europeos pidiendo se le permitiera hacer su escala, fue finalmente en Austria que se le permitió bajar a recargar el combustible para volver a emprender su vuelo, sin embargo, la sorpresa fue que las policías austriacas lo esperaban en las pista para hacerle una revisión exhaustiva y tratar de aprehender a Snowden.

Tal como lo dijo desde un principio Evo, “en el avión no viajaba dicho personaje”.

Cuando emprendió su vuelo de regreso a Bolivia, el embajador de dicho país me marcó para comentarme que se buscaba llevar a cabo una reunión con los distintos aliados de Evo en Cochabamba y sugirió adelantar nuestra visita a su país. Así fue como Carmen y yo apresuramos todo para llegar a Cochabamba. Antes de salir, funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México nos buscaron para disuadirnos de emprender nuestro viaje, sin embargo, Carmen y yo estábamos más decididos que nunca.

Prácticamente al mismo tiempo de nuestro aterrizaje se estaba llevando a cabo una reunión donde varios presidentes sudamericanos acompañaban a Evo para respaldarlo, entre los que destacaban José Mujica, Nicolás Maduro, Cristina Fernández de Kichnner, Dilma Rouseff y Rafael Correa. La parte oficial del gobierno de México no sólo no envió a nadie sino que guardó completo silencio al respecto.

A nuestro arribo a Bolivia nos dio la bienvenida el ministro de Relaciones Exteriores; Diego Pary Rodríguez, un indígena pedagogo que nos dejó sorprendidos por su cosmovisión indígena llevada a una forma de hacer gobierno. Allí nos expresó que sentía la presencia del pueblo de México a través nuestro, que los derechos de la madre tierra nos hermanaba y fue muy prudente en cuanto a referirse al gobierno de México.

Posteriormente nos invitaron a comer con las “abuelas” aymaras, y comenzar una agenda de trabajo durante un par de días de reuniones para finalmente ir a la marcha por la dignidad y libertad. Al llegar al punto donde se estaban juntando los contingentes, Diego Pary nos pidió a Carmen y a mi ir hasta delante encabezando la marcha, y así lo hicimos.

Caminamos con cientos de miles de personas por las calles de Cochabamba, hasta llegar al punto donde se dirigirían los mensajes. Al subir al templete, las “abuelas” aimaras sahumeaban a todo aquel que iba a subir y colocaban un collar de hojas de coca y otro de flores. El escenario estaba lleno de manifestaciones musicales y se dejaron escuchar varias voces.

Por común acuerdo Carmen habló por México. Su mensaje era breve pero contundente “si a los derechos de la naturaleza y a honrar las manos campesinas”. La respuesta de casi un millón de bolivianos fue corear el nombre de México. Tras su mensaje, Evo la saludo y le dijo que ella en Bolivia y para su pueblo siempre sería considerada y tratada como una “jefa”.

Finalmente habló Evo, un mensaje lleno de sentimientos, dignidad, soberanía, coherencia y libertad. Frente a todos reconoció a la Ciudad de México por lo logrado con los derechos de la naturaleza; inclusive, felicitó a un hombre que apenas se daba a conocer como político (aunque ya era jefe de gobierno) Miguel Ángel Mancera. Nos despedimos reafirmando nuestro compromiso por seguir en la lucha de una causa común y con lecciones invaluables de soberanía y dignidad de nuestros pueblos.

Al llegar a la ciudad de México buscamos insistentemente a Mancera para externarle el gesto de amistad que Evo había tenido para con su persona, pero como el apocado que siempre ha sido, éste jamás le regresó la deferencia.

Ahora que Evo y el pueblo de Bolivia ha vivido momentos tan difíciles y puedo contrastar la diferencia de la actuación del gobierno de México actual versus al anterior, me congratulo y me siento representado, pero sobre todo, son momentos de luchar como nunca antes, por los derechos de la naturaleza.

Twitter: @CesarG_Madruga